Peludos, con nariz de botón y dependientes del hielo marino para sobrevivir, los osos polares han sido desde hace tiempo animales representativos de los efectos del cambio climático.
El proceso llevó muchas décadas, pero ha valido la pena ya que se ha logrado concientizar a la población sobre tenencia responsable. Los infractores reciben multas muy elevadas y hasta 3 años de cárcel.