El analista internacional explicó en la 99.9 que la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobreactúa su postura sobre Taiwán para alinearse con Estados Unidos, aunque —según afirmó— el propio Donald Trump está negociando con China. Giusto analizó el rol de Xi Jinping, el impacto regional en turismo y comercio, y cuestionó la decisión argentina de frenar el radiotelescopio chino en San Juan.

El analista internacional Patricio Giusto dialogó en la 99.9 sobre la creciente tensión en Asia Pacífico tras la llegada al poder de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, quien endureció el discurso sobre Taiwán. Giusto señaló que, más que un cambio estratégico profundo, se trata de una jugada política orientada a Estados Unidos: “Lo veo como una sobreactuación después de la visita de Trump a Japón. Ella es heredera de Shinzo Abe, de línea dura, y busca congraciarse con Trump. Pero me parece que se equivoca porque Trump está negociando con China”.
Para el especialista, la reacción del gigante asiático no sorprende. “Taiwán es la línea roja número uno para China. Con eso no se permite que nadie intervenga, desde Estados Unidos para abajo”, recordó. Además, indicó que Takaichi se coloca en una posición incómoda, contradiciendo incluso la histórica política exterior japonesa: “Japón reconoce el principio de una sola China, no tiene relaciones diplomáticas con Taiwán. Que ella hable de independencia para Taiwán abre un debate muy delicado”.
Giusto analizó también la percepción china sobre la región. “China se siente en condiciones de confrontar en igualdad en el Indo Pacífico, pero cualquier escenario real sería catastrófico. Xi Jinping viene diciendo desde 2012 que la unificación con Taiwán se va a dar y que no se debe dejar ese problema a la próxima generación. Eso implica que el momento es cada vez más cercano”, advirtió.
En este marco, señaló que Japón y Taiwán tampoco se encuentran en una posición estratégica sólida: “Los taiwaneses dependen un 35% del comercio con China continental. Si China quiere retaliar, les hace mucho daño. Y Japón tampoco gana demasiado tensando la cuerda. No hubo un apoyo explícito de Trump a la postura de Takaichi”.
El analista recordó además que la historia juega un rol clave: “El sentimiento antijaponés en China está siempre subyacente. La invasión que dejó 19 millones de muertos civiles sigue en la memoria colectiva. Cada escalada retórica revive ese nacionalismo”.
La tensión afecta incluso al turismo y al flujo económico regional. Giusto mencionó que Le Figaro ya refleja un impacto negativo en viajes y conexiones aéreas: “Muchos chinos viajan a Japón, y muchos extranjeros pasan por China antes de ir a Japón. Interrumpir ese flujo es costosísimo para la economía japonesa”.
Consultado sobre la situación argentina y el freno al radiotelescopio chino en San Juan, el analista fue categórico: “Es una pena lo que está sucediendo. Las piezas están trabadas en la Aduana desde junio por razones ‘burocráticas’ que no lo son. Si fueran piezas de Estados Unidos, ya habrían salido”. Explicó que la obra —un proyecto conjunto entre la Universidad Nacional de San Juan, el CONICET y su contraparte china— es una instalación científica abierta y no comparable con la base de observación espacial de Neuquén. “Fuentes diplomáticas chinas han reclamado por estas demoras, pero evitaron escalar el tema para no ser funcionales a Estados Unidos”, agregó.
Giusto cerró su análisis refiriéndose a la negativa de Takaichi a retractarse de sus declaraciones sobre Taiwán, pese al reclamo chino: “Es una vía muerta para ella. No va a recibir un aval estadounidense. Y lo más llamativo es que pidió una reunión con el primer ministro chino, pero él dijo que hasta que no se retracte no hay nada que hablar. Así, el diálogo seguirá cortado y habrá que ver cómo escala esta crisis”.