El director de Zentrix Consultora analizó en la 99.9 los resultados de un nuevo informe que muestra fuerte rechazo social a los aportes sindicales obligatorios, críticas al modelo gremial vigente y un apoyo mayoritario a una reforma laboral. “Los sindicatos quedaron muy lejos del trabajador”, afirmó.

El director de Zentrix Consultora, Claudio Montiel, dialogó con la 99.9 sobre el más reciente estudio de opinión pública que midió el clima social frente al universo sindical y la posibilidad de una reforma laboral. Los datos, sostuvo, muestran un escenario contundente: “Siete de cada diez argentinos no están de acuerdo con los aportes sindicales obligatorios”, un mecanismo que pesa sobre todos los trabajadores registrados comprendidos en un convenio, con descuentos que —según explicó— “oscilan entre el 1,5% y el 3%, lo que implica 30, 40 o 50 mil pesos mensuales para cada trabajador, que terminan en sindicatos con los que muchos no se sienten representados”.
Montiel señaló que el apoyo a una reforma laboral llega al 55%, un dato que considera relevante en un momento donde el Congreso se prepara para abordar cambios normativos. “Durante mucho tiempo la reforma laboral fue una mala palabra, asociada a pérdida de derechos. Hoy la gente entiende que es necesario modernizar. Tenemos leyes laborales de los años 70 y sindicalistas de los años 80, estamos en 2025”, remarcó.
En este contexto, la imagen pública de las organizaciones gremiales es ampliamente negativa. “El 64% de los encuestados tiene imagen negativa de los sindicatos y más del 60% cree que deberían cambiar todas sus autoridades y modernizarse”, apuntó. Para Montiel, el problema central es que “no se escucha a la dirigencia sindical hablar de cómo generar empleo joven o incorporar a los chicos que terminan el secundario. El debate pasa solo por las cajas sindicales y las obras sociales”.
El analista también mencionó la pérdida de 230.000 puestos de trabajo registrados en los últimos dos años, frente a lo cual —afirmó— “la CGT brilla por su ausencia”. Como ejemplo de la distancia entre dirigencia y base trabajadora, recordó la reunión reciente del gremialismo en Buenos Aires: “Parecía una concesionaria: autos importados, seguridad privada, dirigentes llegando en blindados. Un empleado de comercio no vive así”.
Montiel anticipó además que la consultora publicará un informe ampliado con datos sobre el flujo de fondos sindicales. Como adelanto, señaló que “solo el gremio de comercio, con una cuota obligatoria del 2,5%, recauda 300 millones de dólares por año”, generando interrogantes sobre su destino frente a un mercado laboral en retroceso. “El sindicalismo ha quedado muy lejos del trabajador y eso se percibe claramente en la opinión pública”, sostuvo.
Respecto a la reforma laboral que se presentaría el 9 de diciembre, consideró que podría tratarse de “una lavadita de cara”, sin los cambios más profundos, aunque admitió que un gobierno no peronista enfrenta límites políticos ante los intereses gremiales: “Es difícil ir contra ciertos actores con fuerte capacidad de movilización, aunque la sociedad diga otra cosa”.
Montiel también subrayó que el apoyo a los cambios es transversal: “Lo vemos en votantes del peronismo, del mileísmo, en jóvenes y en adultos. La sociedad está diciendo algo y hay que escucharlo”. Y vinculó esta tendencia con un fenómeno global: “La crisis de representatividad es muy grande, sobre todo en los jóvenes. Si les preguntás si creen en los datos del INDEC, casi 8 de cada 10 te dicen que no. La pandemia aceleró la disrupción, hoy muchos no se sienten representados por nadie”.
Para el consultor, este escenario obliga a repensar todo el esquema laboral y sindical argentino, un sistema que, según los datos, ya no cuenta con el respaldo social de otras épocas.