La periodista de TN, Josefina López Mackenzie, advirtió sobre una crisis silenciosa dentro de la policía bonaerense, atravesada por condiciones laborales “inhumanas”, falta de contención y ausencia de derechos básicos.

La problemática del suicidio dentro de la policía de la provincia de Buenos Aires vuelve a encender alarmas. En diálogo con la 99.9, la periodista de TN, Josefina López Mackenzie, expuso datos contundentes y describió un escenario crítico que, lejos de mejorar, se sostiene en el tiempo sin respuestas estructurales.
“Hace varios años empecé a trabajar este tema y publiqué distintas notas. Ahora estoy terminando un libro que tiene mucho que ver con esto”, señaló. En ese marco, aportó cifras que reflejan la gravedad del fenómeno: “A la Bonaerense se le suicidan en promedio 30 personas por año. El año pasado terminó con 35 suicidios, es decir, más de tres casos por mes. Es muchísimo más alto que en la población civil”.
La periodista remarcó que se trata de una problemática que suele ser minimizada oficialmente: “Si preguntás de manera oficial, es un tema que por lo general se esquiva tanto en la fuerza como en el Ministerio de Seguridad. Intentan decir que el suicidio es un problema generalizado en la población y que la fuerza no es ajena. Pero la realidad es que hay muchos factores de riesgo adentro y que la tasa es muchísimo más alta”.
En ese sentido, explicó que las condiciones laborales son determinantes. “Es una vida muy desorganizada por los horarios, por los abusos, porque no hay horario de salida, por los traslados, las arbitrariedades. También influye el tipo de familia que terminan formando por este ritmo de vida. Hay muchísimo conflicto, angustia, un sueldo que no alcanza y muchos trabajan en sus horas de descanso en otra cosa. No están frescos y no tienen contención psicológica real”, detalló.
El cuadro se agrava al considerar los intentos de suicidio: “Hay otros más o menos 10 por mes que lo intentan. Esas son las tentativas, que es otro problema porque quedan con secuelas. Es un problema grande”.
López Mackenzie también cuestionó la falta de abordaje integral y el foco puesto en otros aspectos: “Con el tema de las carpetas psiquiátricas hay un mito del abuso, pero si tenés entre 10 y 15 personas que intentan quitarse la vida por mes, me parece que podrían poner el foco ahí. Piden carpeta porque necesitan descansar”.
Uno de los puntos centrales de su análisis es la situación legal del personal policial: “A diferencia de médicos o docentes, los policías no son trabajadores. Técnicamente son personal policial, pero no pueden ejercer derechos. El artículo 14 bis de la Constitución no los contempla. No tienen derecho a jornada limitada, a sindicalizarse ni a peticionar”.
Esa ausencia de canales institucionales genera un escenario de asfixia: “No hay ninguna válvula de escape intermedia. Tienen prohibido expresarse, sindicalizarse y tener una jornada limitada. Me parece que pasa por ahí el tema”.
En comparación con otros países, la periodista destacó que existen modelos distintos: “En Uruguay se pueden sindicalizar. En Argentina hay un fallo de la Corte Suprema de 2017 que lo prohíbe, pero incluso tuvo votos en disidencia. Una cosa es el derecho a huelga y otra no tener ningún canal para reclamar de forma pacífica”.
Finalmente, subrayó que el fenómeno no puede analizarse de manera aislada: “Cada caso es individual, pero todos los psiquiatras coinciden en que está íntimamente relacionado con estas condiciones inhumanas de trabajo”. Y agregó un dato que agrava el diagnóstico: “Los policías que se suicidan son los más jóvenes y los más rasos”.
Para López Mackenzie, la falta de visibilidad también es parte del problema: “Si se suicidaran tres o cuatro docentes por mes, sería tapa de todos los diarios. Habría marchas. Acá no pasa eso. No hay una identificación directa con las condiciones de trabajo”.
Mientras tanto, la crisis continúa desarrollándose en silencio dentro de una de las instituciones más expuestas del Estado.