Vecinos de la Vieja Terminal: “Después de las 8 de la noche no se puede caminar: la zona volvió a ser roja”

Alejandro, vecino de la zona de la Vieja Terminal, advirtió sobre el aumento de la violencia, la falta de recursos policiales y la ausencia de un plan de seguridad. “No tenemos control ni prevención, y los que la pagamos somos los vecinos”, aseguró.

Un nuevo reclamo por la inseguridad volvió a encender la alarma en la zona de la Vieja Terminal. Alejandro, vecino del sector, describió un escenario cada vez más complejo, donde el delito no sólo crece en cantidad, sino también en violencia. “Lo que ha crecido mucho es la violencia que se está empleando en las nuevas modalidades”, explicó en diálogo con la 99.9.

Según detalló, el problema no es nuevo, pero se ha agravado con el tiempo: “El pico de violencia y el delito van en escalada, y eso es lo que más preocupa a los vecinos”. En ese contexto, remarcó la necesidad de respuestas concretas por parte del Estado: “Cuando mezclás la política y las malas gestiones con la seguridad, las cosas salen mal y la terminamos pagando nosotros”.

El reclamo, aseguró, viene desde hace años sin respuestas: “No tenemos un plan de seguridad desde el año 2020. Mar del Plata en materia de seguridad ciudadana ha quedado obsoleta”. A esto se suma la falta de recursos: “Si los patrulleros tienen cinco litros de combustible, te diría que es un montón”.

Alejandro también hizo referencia a la falta de coordinación entre los distintos niveles del Estado: “Lo que necesitamos claramente es un plan de acción coordinado entre Nación y Provincia”. Mientras tanto, la situación en el barrio se deteriora: “La zona de la Vieja Terminal ha vuelto a ser zona roja. Tenemos droga de 8 de la mañana a 8 de la noche y después de las 8 no se puede caminar directamente”.

En ese marco, relató situaciones cotidianas que reflejan la falta de respuesta: “Ayer tuvimos que llamar tres veces a los móviles. Tardan en venir porque hay pocos asignados en la zona”. Y agregó: “Esto no es echar culpas, es buscar soluciones en conjunto, pero claramente así no se puede seguir”.

Otro de los puntos críticos es el funcionamiento del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM). “Tenés más de 1.250 cámaras en la ciudad, más las privadas, pero no hay una gestión operativa que garantice que funcionen correctamente”, explicó. Y fue más allá: “Si tenés diez operadores por turno, siendo exagerado, ¿cómo hacés para controlar todo en tiempo real?”.

Además, cuestionó las dificultades para acceder a las imágenes: “Muchas veces, si no interviene la fiscalía, no te las dan. Es una herramienta muy buena, pero mal utilizada”.

El vecino también advirtió sobre el cambio en las modalidades delictivas: “Hoy el delincuente está atento a todo, sabe dónde hay menos presencia policial, dónde puede actuar”. En ese sentido, describió un fenómeno que se repite en el centro y la costa: “Están robando cadenitas de oro, sobre todo a gente mayor. Son personas que no pueden ni correrlos ni reaccionar, quedan en shock”.

“Están cazando, literalmente están cazando”, graficó, al comparar el accionar de los delincuentes con el de un depredador que elige a sus víctimas más vulnerables.

Finalmente, insistió en la necesidad de un cambio estructural: “La clave es la prevención. Si no hay control ni presencia en la calle, el delito va a seguir creciendo. Y mientras tanto, los vecinos seguimos viviendo con miedo”.