Problemas en el paraíso

Un grupo de vecinos del barrio privado Rumencó logró que la justicia frene una serie de reformas millonarias que fueron aprobadas de manera irregular.

Rumencó es, sin dudas, un lugar emblemático de la ciudad de Mar del Plata: el primer barrio privado de la ciudad, emplazado en una zona que no deja de crecer y atraer millonarias inversiones. En el imaginario de la mayoría de los marplatenses, aparece como el lugar ideal para vivir y quizás por eso sorprende que la Justicia haya tenido que intervenir para frenar una serie de obras multimillonarias con las que un grupo importante de vecinos no estaban de acuerdo y que, según la denuncia, fueron aprobadas de manera irregular.

La denuncia

Según el material aportado a la Justicia, el 3 de septiembre de 2025 se celebró en el barrio privado Rumencó una Asamblea Ordinaria y Extraordinaria en donde, en los puntos tercero y octavo del orden del día, se aprueban millonarios presupuestos: por un lado, un programa técnico de limpieza de los cuerpos de agua del barrio cuyo «presupuesto total asciende a $ 27.200.000» así como también un «proyecto de reformas en Club House, Quinchos y Gimnasio» cuyo presupuesto «asciende a $1.491.197.000».

Al enterarse de esto, a fines de septiembre, los propietarios enviaron a la administración una serie de correos electrónicos manifestando su intención de impugnar lo decido en la asamblea y, finalmente, a principios de octubre, deciden presentarse ante la justicia solicitando: «se decrete con HABILITACION DE DIAS Y HORAS y con carácter urgente, PROHIBICION DE INNOVAR previo a la realización de la asamblea impugnada ordenando a la parte DEMANDADA a se abstenga de realizar las mejoras y obras determinadas en los puntos 3º y 8º».

El pasado 6 de octubre, la Jueza Patricia Noemi Juarez hace lugar a la medida cautelar y frena las obras: «Ordenar la medida cautelar de prohibición de innovar solicitada por el plazo de 45 (cuarenta y cinco) dias, debiendo la parte demandada ‘Rumencó Barrio Privado Asociación Civil’ abstenerse de ejecutar, contratar, continuar o iniciar toda obra o mejora material vinculada a lo decidido en los puntos 3º y 8º».

Luego de un intento, por parte de la Asociación Civil, de dejar sin efecto dicha cautelar, el 17 de noviembre la jueza resuelve: «Desestimar el pedido de levantamiento de la prohibición de innovar decretada, la que deberá sostenerse hasta el dictado de la sentencia, con costas a la vencida.»

Foja cero

Patricia Rosso de Pennisi es una vecina de Rumencó que participó de la demanda. En una entrevista para la FM 99.9, detalló qué fue lo los llevó a recurrir a la Justicia.

«Rumencó es un barrio hermoso, esto lo quiero destacar» aseguró. «Pero hemos tenido un cambio rotundo de vida en este último tiempo en el que se ve afectada nuestra tranquilidad porque tenemos una comisión de vecinos que, amparados justamente con un reglamento interno que tenemos que los habilita para eso, toman resoluciones que consideramos inconsultas y que afectan a todos los vecinos. Nosotros consideramos que esos temas de esta envergadura tendrían que ser consultados al menos a través de una asamblea extraordinaria.»

Explicó: «Nosotros, en los espacios comunes, todos los propietarios tenemos, digamos, un 1% de la propiedad. Cuando nosotros vemos modificados esos espacios comunes, por ejemplo, en una obra de una envergadura mayor a un millón de dólares, bueno, ya estamos preocupados. Esto se hizo a través de una asamblea que se convocó, entendemos —y la justicia nos dio la razón— de una manera irregular, no solamente en la convocatoria, sino también en los informes que ellos nos dieron a los vecinos de lo que iban a realizar o querían realizar. Esta obra se adjudicó de forma directa a justamente un vecino también del barrio, sin la consulta de todos. Nosotros pedimos una medida cautelar y la Justicia nos dio la razón. Esta medida no es para detener las obras definitivamente, sino para que se revean los montos y, digamos, la magnitud de la obra, si es necesaria o no. Es inédito que hayamos tenido que acudir a la Justicia y que lamentablemente, bueno, nos haya dado la razón y seguir en una conversación de que se revean todos los temas de esa asamblea.»

Continuó: «La Justicia entendió que hubo irregularidades al momento de llamar a asamblea y en el tema de la votación. Ahora estamos negociando volver atrás la votación en esta asamblea y volver a foja cero. Yo creo que un barrio que tiene 720 lotes —no es poco— necesita que los vecinos sean consultados. Y no solamente por acciones directas que haga nuestra comisión en obras que, ya le digo, son de una envergadura grande y afectan nuestra seguridad, nuestra tranquilidad y, además, nuestro bolsillo. La reforma del Club House está presupuestada en $1.300.000 USD.»

Añadió: «Se plantea la ampliación de un gimnasio cuando en las nuevas obras que va a haber sobre la ruta ya está planteado otro gimnasio, por ejemplo, que este es otro tema de controversia. En los lotes que se agregaron para vender de un campo que queda lindero acá del barrio, ahí también van a construir una suerte de nuevo club con otras actividades deportivas; o sea, muchos vecinos que ahora veíamos un campo, ahora vamos a ver un montón de desarrollo urbanístico importante, siempre avasallando nuestra propiedad privada, nuestra tranquilidad, en beneficio de ciertos intereses y todo sin consultar. Somos un grupo importante de vecinos que queremos dar difusión a otros vecinos, porque esta información está privada y tapada por nuestra comisión. Muchos vecinos que no viven ni siquiera en el barrio, ni siquiera en la ciudad, no saben de todo este tipo de cambios que se están viviendo.»

Quizás inocentemente, uno imaginaría que, frente a un proyecto de semejante envergadura como lo es Rumencó, los responsables deberían manejarse de manera más transparente y profesional, y no como la administración amateur de un edificio medio pelo cuyos propietarios nunca se molestan en participar de las reuniones de consorcio. Sin embargo, parece que es cierto lo que asegura aquel dicho que evolucionó a partir de una frase de Sancho Panza en el Quijote, y que hoy en día suele expresarse así:

«En todas partes se cuecen habas».