
Al fiscal de distrito de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, Daniel Adler, le sigue costando separar su vida privada de su función pública. Ya hablamos en este medio de la impropia relación que lo une con quien se presenta como su jardinero. Ahora, fue denunciado penalmente por tráfico de influencias.
Hace algunos meses, en este mismo medio, dábamos cuenta de la extraña relación que une al Dr. Daniel Adler, fiscal de distrito de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, con Juan Pablo Almada Díaz, quien, al menos en ese momento, era el principal imputado en una causa sobre trata de personas.
Recordemos que Almada Díaz llegó al punto de compartir, a través de redes sociales y mensajes de WhatsApp, fotos tomadas en el parque de la casa de Adler, y al extremo de asegurarles al resto de los imputados en la causa que no tenían nada de qué preocuparse, porque el tema «ya estaba arreglado». Además, Almada Díaz se jactó, al menos en una ocasión, de haber recibido por parte del entonces fiscal general Daniel Eduardo Adler información privilegiada que le permitió despegarse de otra causa por contrabando.
La relación de Daniel Eduardo Adler con Juan Pablo Almada Díaz se tornó en una de confianza extrema, al punto que, cuando el fiscal general viajó al exterior a verse con el Papa Francisco, quien se quedó cuidándole la casa, fue este muchacho quien, además de ejercer la prostitución y estar involucrado en actividades vinculadas con el narcotráfico, también manejó durante un buen tiempo una vasta red de prostitución; hecho que a Adler le consta sobradamente: el 2 de febrero del 2018, fue el mismísimo Daniel Eduardo Adler quien se opuso a un pedido de excarcelación que la representante legal de Almada Díaz había presentado ante la Cámara Federal de Apelaciones.
Ahora, el fiscal general Dr. Juan Manuel Pettigiani presentó una denuncia penal contra el fiscal de distrito de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, Daniel Eduardo Adler, por tráfico de influencias y violación de los deberes de funcionario público. Según Pettigiani, Adler fue la pieza clave para que una persona encartada en una causa por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización quedara libre tras imputársele solamente una tenencia simple. ¿El detalle de color? Por un lado, el abogado de esta persona que consiguió tan beneficioso arreglo, es uno de los hijos de Adler. Por otro, el fiscal general subrogante que firmó el acuerdo fue designado a dedo por Adler, y responde directamente a él.
La causa
Para que sirva de contexto, haremos un repaso breve de los hechos investigados:
Todo comienza cuando un vuelo de la empresa aérea KLM con destino final a la ciudad de Shagai, República Popular China, hace escala en la ciudad de Ámsterdam, sitio donde se produce el hallazgo de «al menos diez (10) kilos de cocaína, disimulada a través de un envío consignado como “medicina para humanos vitaminas” de la empresa BAYER ARGENTINA, consistente en 16 bultos, estibados en dos pallets». «A raíz de la información enviada por […] gerente de cargas de la empresa KLM, al Departamento de Inteligencia Criminal Aeroportuaria (DICA) que, del Departamento de Seguridad en Ámsterdam, Holanda, le comunicaron que la carga lícita ‘contaminada’ se encontraba junto a un teléfono celular Iphone. En ese sentido, se logró determinar que aquel aparato de telefonía utilizaba el abonado telefónico […] detallando en la información del teléfono marca APPLE, MODELO IPHONE 7, cuya titularidad se encuentra a nombre de Matías Iván Bartulovich».
A partir del hallazgo de este teléfono, Bartulovich queda en la mira de la justicia: se ordena la intervención de su línea telefónica y el allanamiento de su vivienda: «en fecha 21/03/2024 se procedió al allanamiento y registro domiciliario de uno de los inmuebles vinculados a Bartulovich […] oportunidad en la que se procedió al secuestro de: UNA (01) balanza de color gris, sin marca visible, con la inscripción en la parte posterior «500 g/0,1 g – QC PASS 3», con tapa transparente; UNA (01) balanza de color gris sin marca visible, con la inscripción en la parte posterior «500 g/OJg – QC PASS 3″, sin tapa protectora». «En esa oportunidad, también se encontró material estupefaciente en un estuche de anteojos de sol de color marrón marca Ray Ban, conteniendo en su interior un envoltorio de nylon transparente conteniendo doce (12) troqueles con dibujos de colores de LSD, y nueve (09) dosis de LSD pequeñas dimensiones en forma de estrella (aparentemente núcropunto), realizándose en ese momento el test de orientación respectivo».
En su declaración, Bartulovich aseguró que el teléfono no le pertenecía y que, en las diversas ocasiones en que éste se había activado, él estaba en otro lugar, haciendo otra cosa, y utilizando otro teléfono. Finalmente, el titular del Juzgado nacional en lo Penal económico Nº2, decretó la falta de mérito de Bartulovich en la causa que investigaba el hallazgo de droga en el avión, pero —en función de las escuchas telefónicas y de lo hallado en su domicilio— lo procesó con prisión preventiva por «tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, en la modalidad de comercio y el agravante del art. 11 inc. «e» de la ley 23.737 por haber sido realizada en las inmediaciones o en el interior de un establecimiento en donde se realicen espectáculos o diversiones públicas». Pero, como éste delito habría acontecido en la ciudad de Mar del Plata, el juez declinó su competencia y envió la causa contra Bartulovich para estos lares, no sin antes ordenar la realización de una pericia química sobre los estupefacientes secuestrados.
El 12 de diciembre del 2024, el fiscal general Juan Manuel Pettigiani interviene en la causa para pedir que la misma no sea aún elevada a juicio ya que faltaban, justamente, los resultados de dicha pericia química, con lo cual no se podía demostrar —en ese momento— que fehacientemente lo secuestrado en la casa de Bartulovich fueran estupefacientes.
Pero, además, esta intervención es importantísima porque en la misma el Dr. Pettigiani, titular de la Fiscalía General ante el Tribunal Oral en lo Criminal de Mar del Plata, fija claramente posición con respecto a la causa pidiendo incluso que se le cambie la calificación legal a la misma: argumenta que el delito de «tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, en la modalidad de comercio, agravada por haber sido realizada en las inmediaciones o en el interior de un establecimiento en donde se realizan espectáculos o diversiones públicas», no va a poder ser probado en la instancia de juicio y solicita que se lo impute por «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización».
La Justicia le da la razón, se realiza la pericia en cuestión —la cual da positiva— y el 30 de mayo de 2025, el Dr. Carlos Fioriti, quien en ese momento se encontraba reemplazando a Pettigiani, eleva un dictamen de ofrecimiento de prueba en el cual sigue la postura fiscal fijada por el titular de la fiscalía general.
El acuerdo
Acá es donde se empieza a embarrar la cuestión: «intempestivamente, el imputado Bartulovich relevó del cargo a su entonces abogado defensor, designando al Dr. Federico Adler para que ejerza su representación, quien recientemente, había renunciado a su cargo en la función pública, abriendo su estudio jurídico». Continúa la denuncia: «Al respecto, conforme es de público y notorio conocimiento en esta jurisdicción -en materia penal federal-, el letrado resulta ser el hijo del Fiscal de Distrito, Dr. Daniel Adler (con competencia jerárquica en la misma jurisdicción donde tramita la causa) y de la otrora funcionaria del mismo TOCF de Mar del Plata interviniente, Dra. Paula María Pimpinato».
Esta situación, en la que un imputado es representado por el hijo del fiscal del distrito donde tramita la causa es tan irregular, que la primera consecuencia que tiene esta decisión es que el Dr. Falcone, que intervenía en la causa, se excusa de la misma diciendo: «conozco al doctor Federico Eduardo Adler desde su infancia, siendo sus padres personas con quienes mantengo una relación de amistad».
Coincidentemente, el fiscal de distrito Daniel Adler designa otra vez, para un nuevo reemplazo, al Dr. Carlos Fioriti quien, según la denuncia de Pettigiani, luego de «reiteradas llamadas a mi despacho (emplazado en el 8vo piso del inmueble de la UFMDP) y reuniones en el despacho personal del Dr. Daniel Adler, así como gestiones entre los nombrados, que habrían llevado, sin cambio alguno en la prueba existente en la investigación, a modificar la plataforma fáctica sostenida por el Fiscal de primera instancia, por el suscripto en el dictamen de fecha 12/12/24 y por el propio Fiscal subrogante al momento de ofrecer prueba (30/5/25)».
Pasando en limpio: Bartulovich por un lado designa como su abogado defensor al hijo de Daniel Adler. Daniel Adler, por su parte, designa a Fioriti como fiscal subrogante en la misma causa. Los tres se reúnen varias veces y, luego, Fioriti, contradiciendo la postura fijada por Pettigiani en esa misma causa y sostenida por él mismo sólo unos meses antes, ignorando las balanzas secuestradas en la casa del imputado y las escuchas telefónicas que hacen referencia a la venta de drogas, accede a cambiar la calificación de los hechos de «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización» a «tenencia simple».
Continúa en su denuncia Pettigiani: «Consecuentemente, con ese llamativo cambio de criterio en escasas semanas, tras las gestiones realizadas por la familia Adler, el imputado que se encontraba detenido preventivamente bajo la modalidad de arresto domiciliario, esperando un juicio oral por un hecho cuya calificación legal por la cual había sido elevado a juicio poseía una pena en expectativa que va de los 6 a 20 años de prisión, obtuvo una pena visiblemente recortada, acordada de TRES AÑOS DE PRISION DE EFECTIVO CUMPLIMIENTO, la imposición de las costas del proceso, más las pautas de conducta que fije el TOCF, concediéndosele la excarcelación en términos de libertad condicional en el acto, siendo que a esa fecha llevaba cumplidos un año y nueve meses de detención y sin proceder a ningún decomiso de todo lo hallado en su domicilio, tal como marca la legislación vigente».
Así, de buenas a primeras, Bartulovich, quien no puede justificar su nivel de vida, sus numerosos viajes, ni los autos que tiene a su nombre, que tenía en su casa una cantidad de droga que resulta excesiva para el uso personal además de dos balanzas que —según él— las usaba para pesar oro, a pesar de que no se encontró ni un gramo de oro en su casa, se encuentra libre, al parecer, por el sólo hecho de haber tenido la viveza de designar como su abogado defensor al hijo del fiscal de distrito Daniel Adler.
Sólo el tiempo dirá si la denuncia por tráfico de influencias e incumplimiento de los deberes de funcionario público que el fiscal general Juan Manuel Pettigiani presentó contra el fiscal de distrito Daniel Adler prospera, o si la famiglia judicial sigue protegiendo a los impresentables de siempre que deciden sobre la vida, los bienes y la honra de todos nosotros, los vecinos de a pie.
