Ataque al congreso: un cambio de paradigma

Por primera vez, desde el regreso de la democracia, las palabras se alinearon con los hechos y ningún cronista, en la cobertura de la movilización al congreso, usó la expresión «represión» para referirse a las acciones de las fuerzas de seguridad cuando grupos de violentos se lanzaban contra las vallas de alrededor del parlamento.

Un hecho muy fuerte comunicacionalmente que incluso llevó a que algunos de los manifestantes agredieran a los periodistas que trabajaban en el lugar, los cuales se mantuvieron firmes ante la acometida intimidatoria. Un capítulo aparte merece la labor de la ministro Alejandra Monteoliva, quien dio en la diana al señalar que, lo que había ocurrido, debe ser encartado como «terrorismo».

Por estas horas, el Ministerio de Seguridad Nacional identificó a 17 personas señaladas por su participación en los disturbios ocurridos durante la protesta por la reforma laboral frente al Congreso de la Nación. Son buscados por actos de «violencia extrema», según definió la propia ministra Alejandra Monteoliva cuando se refirió a los hechos. De esa lista, por ahora hay sólo dos detenidos. La identificación de los manifestantes fue resultado de un trabajo entre las fuerzas federales y la Justicia. Se utilizaron imágenes de seguridad, registros de los medios y material de redes sociales.

La información disponible señala que los dos detenidos fueron encontrados por la Policía de la Ciudad en CABA: el primer arresto tuvo lugar en Luis María Campos al 1300, en el barrio porteño de Palermo. El procedimiento se inició cuando personal de la Comisaría Vecinal 14B detectó a un hombre durmiendo en el interior de un cajero automático. Al identificarlo, el sospechoso adoptó una actitud agresiva hacia los efectivos, que procedieron a su detención.

El individuo no portaba documentación, por lo que la fiscalía actuante autorizó la intervención del Departamento de Reconocimiento Antroposcométrico de la Superintendencia de Policía Científica para avanzar con su identificación por medios biométricos. Mediante el sistema Face Expert, las imágenes capturadas del rostro del detenido fueron comparadas con la base de datos oficial. El resultado arrojó una coincidencia positiva con un hombre identificado como Néstor Gabriel Barrera, argentino de 31 años, quien registra antecedentes por robo.

Esta es la información publicada. Lo que no está publicado, es el cambio de paradigma en empresas periodísticas y profesionales de la comunicación de romper con el maleficio de usar términos que siempre se daban de patadas con los hechos y que por décadas condicionaron el accionar de las fuerzas de seguridad y la postura política frente a los hechos. Hay un cambio, obvio es, que llevó a la CGT a correrse del espectáculo de rechazo a la sanción de la ley en el senado y a la corrección de la bancada peronista, que no buscó instalar en la sesión el relato del pueblo «reprimido en la plaza» como sí se intentó en 2017, cuando arrojaron 14 toneladas de piedras que estaban en contenedores alrededor de la Plaza de Mayo.

Un tiempo ha pasado y lo que ayer era una lógica revolucionaria, hoy es una práctica criminal repudiable. Nada es eterno, todo cambia.