
El alzamiento de la ciudadanía iraní contra el cruel y criminal régimen de los ayatola está siendo ahogado en sangre, ante la vista de un mundo indiferente.
Los testimonios son concluyentes: pasaron de enviar francotiradores a ejecutarlos de a decenas con cargas de ametralladoras a mansalva. Los dichos de Donald Trump, al respecto de que la ayuda está en marcha, han caído en el vacío.
El régimen convocó a una multitud en su respaldo que pide la ejecución de todos los detenidos. Las imágenes tomadas en las instalaciones del Instituto Kahrizak de Medicina Forense en Teherán muestran numerosos cadáveres. Son videos privados, sacados ilegalmente del país o subidos a Internet a través de satélites Starlink aún en funcionamiento.
Un testigo que regresó de Irán hace unos días comenta al medio DW: «Definitivamente, sospecho que ha habido miles de muertos». Antes de abandonar el país, él y un amigo fueron al mencionado centro para identificar y recoger el cuerpo de la esposa de su amigo. «La noche anterior, solo oí disparos de ametralladora en el barrio en el que estaba de visita. Mi amigo y su esposa estaban en una manifestación. La mujer fue asesinada a tiros», explicó.
El número de muertos durante la actual ola de protestas en Irán, que comenzó hace dos semanas, sigue sin estar claro. Internet lleva días cortado, y la comunicación con el exterior se ha visto gravemente restringida.
El martes 13 de enero, un funcionario iraní declaró a la agencia de noticias Reuters que aproximadamente 2.000 personas han muerto durante las protestas. Por su parte, la organización de derechos humanos Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, aseguró el miércoles 14 de enero que se han registrado al menos 3.379 muertes de manifestantes.
Ha jugado, en esta rebelión contra el cruel y despótico régimen, la figura del heredero del Sha, Reza Pahlavi, quien se consolidó como la principal figura opositora entre los sectores monárquicos y llegó a anunciar la creación de un Gobierno en el exilio. Aunque su protagonismo político fue limitado durante largos periodos, nunca abandonó del todo la actividad pública.
Pese a los llamamientos para restaurar la monarquía, Pahlavi insistió reiteradamente en él que no busca necesariamente su restablecimiento, sino que su propuesta pasa por el derrocamiento del régimen actual y la celebración de un referéndum para que los iraníes decidan libremente su futuro sistema político. Sin embargo, esta posición provocó divisiones tanto entre monárquicos tradicionales como entre sectores más radicales de la oposición.
Donald Trump señaló que nadie ha intervenido para detener una acción militar de Estados Unidos en Irán. No obstante, la expresión «la ayuda está en camino» no se alinea con los hechos.
Como los venezolanos luego de la captura de Maduro, los iraníes están solos en su padecer y su dolor.