
Fruto mal habido de la puja por el petróleo en Medio Oriente, la instalación del líder islámico Ruollah Jomeini, apañado por la retórica de los partidos comunistas y el desempeño de los servicios secretos franceses, que aportaron técnica operativa para provocar la caída del Sha de Persia, fue uno de los grandes errores del siglo XX.
El retorno de Ayatolá Jomeini a Irán el 1 de febrero de 1979, tras más de 14 años de exilio, fue el catalizador final de la Revolución Islámica, marcando el colapso del Shah y la eventual instauración de la República Islámica, con él como Líder Supremo. Fue recibido por millones de iraníes, iniciando los «Diez Días del Alba» (Dahe-ye Fajr) que culminaron con el triunfo revolucionario y la transformación de Irán en una teocracia.
Teocracia, que fue puesta en crisis rápidamente al desatarse una guerra con Irak por el estrecho de Shat el Arab, una guerra de ocho años que desangró a ambas naciones. Hoy, luego de décadas de opresión a su propia ciudadanía, la crisis económica confluye con la derrota de Irán en el Líbano y la llamada Guerra de los 12 días, en los cuales Israel demolió el poder del clero islamita. Los actores globales miran de lejos esta situación que, al momento de escribir estas líneas, lleva 15 días de movilizaciones continuas.
La caída de esta teocracia —si finalmente ocurre— será un golpe enorme a la causa islamita en el mundo y una fuente de discusión política en Europa por la cada día más compleja convivencia con la sociedad occidental. Si bien los movimientos islamitas en Europa tienen fuentes diversas de financiamiento, el rol del clero chiita ha sido clave para la estructuración de grupos salafistas.
Los hechos son tremendos, dado el historial de criminalidad de los ayatolas para con su propio pueblo: «El régimen iraní ha cortado las herramientas de comunicación internas y bloqueado todos los medios de contacto con el exterior», alertaron los cineastas y disidentes Mohamad Rasulof y Jafar Panahi. «La experiencia demuestra que el propósito de dichas medidas es ocultar la violencia infligida durante la represión de las protestas», indicaron a través de la cuenta de Instagram de Panahi, quien obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes el año pasado.
La premio Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi, advirtió que las fuerzas de seguridad podrían estar por cometer una «masacre bajo la cobertura de un apagón generalizado de las comunicaciones». En tanto, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirmó en la red X: «Estados Unidos apoya al valiente pueblo iraní». A renglón seguido, Trump señaló que están prontos a actuar en favor de la libertad en Irán.
Luego de la tremenda y efectiva acción de EEUU en Venezuela, estas palabras suenan muy fuerte a nivel global.