
La literal guerra lanzada en contra de Irán —aunque calificada como «acción preventiva de defensa» por parte de Israel y Estados Unidos— está siendo sometida a un feroz escrutinio por parte de los medios europeos y norteamericanos planteando el agotamiento de la población israelí ante los ataques constantes por parte de Irán o de su proxy Hezbollah que, además de destrozos, ya han provocado 15 muertes.
Es obvio que estos ataques y estas muertes provocan escozor en las audiencias occidentales, así como la persistencia del criminal régimen iraní, que bloquea el Estrecho de Ormuz generando un debate global y mostrando debilidades en la alianza histórica que ha vinculado a Estados Unidos y Europa luego de la segunda guerra mundial.
La historia dictará cuál será el momento final de esta guerra que pone en evidencia la naturaleza real de un régimen oprobioso que se ha venido preparando para convertirse en una potencia global con capacidad de destrucción nuclear. En este momento, bombas y misiles caen sobre Teherán, Izfaz y otras ciudades iraníes, alcanzando con precisión blancos de la Guardia Republicana y de los grupos opresivos del régimen los Basij.
La naturaleza misma de la guerra hace difícil establecer, de manera certera, cuánto tiempo durará el conflicto, que es lo que parece exigir a diario en su anti trumpismo enfermizo el New York Times. Un posteo en X al respecto de cómo sería esta misma cobertura en la época de la Segunda Guerra Mundial, es un claro ejemplo de lo que está ocurriendo en materia de comunicación: «Si el New York Times informara sobre la guerra en 1944 como lo hace hoy: El presidente Roosevelt continúa impulsando una guerra para la que no preparó a Estados Unidos. Si bien se lograron algunos avances militares significativos, especialmente en el norte de África, las fuerzas estadounidenses permanecieron estancadas en el Pacífico y sufrieron graves pérdidas en lugares estratégicamente irrelevantes como Tarawa y Guadalcanal. La campaña italiana se ha paralizado por completo, con una terrible pérdida de vidas estadounidenses que pronto será superada por la invasión de Francia, totalmente temeraria e inevitablemente condenada al fracaso. Mientras tanto, los inocentes pueblos de Japón y Alemania siguen sufriendo. El daño a ambos países y el impacto en la economía mundial son incalculables. Las posibilidades de una solución negociada parecen más remotas que nunca. Y todo esto porque el influenciable Roosevelt fue engañado para ir a la guerra por ese maestro de la manipulación, Churchill», dice Javier Banegas.
Irónico, preciso y real. El cruel régimen de los ayatola debe desaparecer por el bien de los iraníes que merecen recuperar su libertad y su cultura; así como también por la seguridad global de toda la humanidad.