
Tribulaciones en la corte del galaico emprendedor I. Es obvio que aún ocurre. Un cierto «todos pasan por ahí» se da todavía cada verano cuando diversas figuras del mundo político y judicial se amontonan ya sea en el Hermitage o en el Provincial. Reflejos de otra era que el brigantino con aires de poderoso —obvio es— usa en beneficio propio. Uno de los que pasó tiempo de verano en dicha madriguera fue el juez federal Ariel Lijo, íntimo amigo de Guillermo Montenegro. Se fue algo espantado al advertir el delirio cortesano que habita a esta aldea urbanamente extendida.
Tribulaciones en la corte del galaico emprendedor II. De los dimes y diretes que provoca esta patética comunidad medicante de piedad mediática, hay capítulos demasiado bochornosos. Un caso para estudio de psiquiatría, es la flamante y ardorosa relación que une a Emiliano Giri con el brigantino ambicioso. En su afán de competir, quizá hoy el objetivo es, al igual que ocurre con Daniel Scioli, que al jefe político de Agustín neme en algún momento se lo considere «un hijo». Los testigos dicen que da para novela romántica de la tarde la carita que pone cuando el oriundo de Galicia le dice qué, y cómo hacer para gobernar esta ciudad. ¿Llevará la libretita?
Tribulaciones en la corte del galaico emprendedor III. Otro capítulo aparte, es el enamoramiento en concurso real del propio Neme, quien pasó de detestar a Ladrey a vivir a pura sonrisa con el apropiador impenitente de la renta pública. Porque otra cosa, son los $250 millones que se van a pagar por el uso del GHP para los Estrella de Mar, un tema que se encargó —con picardía política— de dejar expuesto el empresario y candidato a intendente en 2027, Marcelo González. Un dato inquietante: ¿a qué se referirá Ladrey, cuando dice que él sabe quién amasó US$26 millones de manera indebida en esta ciudad y que, si lo expone, se termina todo? ¿Alguien sabe? Porque que lo dice, lo dice.
De ofertas y acuerdos. La oferta que realizó, de manera pública, Marcelo González, tenía por destino el rechazo. Obvio es que el ofertante lo sabía. Pero, como político en campaña, no se iba a perder la posibilidad de exponer el latrocinio acordado entre Neme y Ladrey. No existe posible discusión en cuanto a la calidad como teatro que presenta el Tronador y, además, su uso era gratis. Pero, los acuerdos son los acuerdos y, como le dijo el brigantino emprendedor a González cuando se apropió también de la fiesta de los 150 años de la ciudad: «González, ya iegará su tiempo, ahora estoy ió, que llegué antes a esta ciudad». Y, sí, llegó antes para predar a su antojo, como lo evidencia lo que le dijo al director de este medio hace ya cuarenta años: luego de la pregunta «cómo hizo usted para quedarse con el diario» éste respondió «y… con gente sin orgullo». De eso se ha tratado todos estos años: de gente sin orgullo.
De depredación pesquera y distinciones internacionales. Mientras toda la industria pesquera celebra la decisión del Marine Stewardship Conucil de declarar sustentable la pesca de langostino en aguas nacionales, el SOMU ha denunciado penalmente al empresario Luis Santander por «depredación pesquera». Según la presentación, en dos embarcaciones que le pertenecen se habrían llevado adelante «prácticas ilegales de depredación de la fauna marina», a partir de «órdenes impartidas por la empresa» y los capitanes de los buques. Según lo expuesto por el SOMU, los marineros habrían sido «obligados, bajo amenazas de despido» y de ser desembarcados «de oficio», a arrojar al mar grandes cantidades de pescado ya capturado y sin posibilidad de supervivencia, con el único objetivo de «liberar espacio en bodega para la pesca de especies más rentable». La orden fue «encajonar solo calamar y descartar merluza». Muy grave.