
Una interna que ya fue. La interna de las tribus del PJ local, bajo sus diversas y fantasiosas denominaciones, trajo la derrota de la agrupación «geriátrica» integrada, entre otros, por el histórico perdedor Juan Gariboto, junto al no menos perdedor Daniel Rodríguez entre otros recuerdos políticos de las décadas de 1980 y 1990. Quizá lo más importante, sea la derrota del ex intendente Cospelito Perogrullo, que agazapado detrás de estos personajes les abanicaba billetes en la cara a los desarrolladores de la cadena de corte y pegue asegurando ser quien «le maneja la billetera al gobernador». En fin, otra marrada del Carly Bianco, quien liberó unos millardos para comerse una derrota que era obvia.
De aquellos amores, a estas caricias. Una alianza política renovada es la del partido socialista y el ex intendente Pulti. Hicieron una reunión con la rectora de la UNMdP, Mónica Biasone —esposa de Albertito Rodríguez— para hablar de «cambio climático». Nuestro Greto Thunberg local perora sobre lo que ignora con la fe del charlatán que, por decir de corrido, logra que el distraído se crea que está diciendo algo inteligente. Toda esa movida tiene un solo propósito: encontrar las condiciones para parar los desarrollos en Mar del Plata, una vieja obsesión de Cospelito.
Reconociendo el error. Pablo Obeid, esposo de Fernanda Montoto Raverta, quien ha intercambiado roles con sus señora esposa, siendo ahora él concejal, reconoció que incoporar a Pulti en sus listas fue un error que no sirvió para nada. A ellos, sí, no les sirvió. Ahora, al ex intendente, le sirvió un montón: le permitió volver al ruedo. Obvio que —tal como se dice en política— «pagó mal» y, a poco de asumir como diputado provincial, se alineó con Kicillof y comenzó su escalada contra La Cámpora hasta llegar a este momento, en el que acaba de perder contra ellos la interna.
De oposiciones e instrumentos. La abogada Soledad Arenaza le sube el tono verbal a su oposición a la excepción que habilita la construcción de la torre de 36 pisos en la costa marplatense. Si se presta atención a sus dichos —capturados en un video cuya difusión fue fuertemente apalancada económicamente—, se advierte ya un sesgo personal y argumentos legales literalmente inválidos. Es obvio ya que articula directamente con Gustavo Arnaldo Pulti y sus cuadros políticos en contra de un proyecto que no hiere el pasado y que se alinea con la realidad de las ciudades modernas y su front line costero, que de ningún modo provoca daño alguno a la ciudad. Hablar de que la naturaleza constructiva de la propuesta le cambia la imagen «tradicional» o «emblemática» a nuestra costa, es un sinsentido: es algo que ya ha ocurrido. Las mansiones de la oligarquía que tanto defienden, no existían, son obra del accionar del hombre cuya naturaleza es la búsqueda incansable del cambio.