De Anonymus a la Comisión Provincial de la Memoria

En su discurso de asunción —hace ya seis años— el intendente de licencia, Guillermo Montenegro señalaba: «La seguridad va a ocupar un lugar central en mi gestión».

Continuaba: «Y sé de lo que estoy hablando. Desde mi experiencia como fiscal, luego como juez y después como Ministro de Justicia y Seguridad, voy a aplicar lo que aprendí para volcarlo a favor de la convivencia en nuestro distrito. Entre los vecinos y los delincuentes, yo siempre elijo pararme al lado de los vecinos. Voy a destinar más recursos al área y trabajaré con todas las fuerzas de seguridad en un plan estratégico anti delito. Además, vamos a incorporar tecnología de última generación para prevenir y cuidar a los ciudadanos. Vamos a aumentar los controles y a perseguir al crimen organizado como la trata, los robos y el narcotráfico. Como sostuve en campaña, voy a convertir el Centro de Operaciones y Monitoreo en mi despacho para tener un control personal de todo lo que ocurra en Mar del Plata, y así trabajar juntos para que nuestra ciudad sea más segura».

Es obvio que nada de eso ha ocurrido. La ciudad ya no tiene zonas azules: Mar del Plata es un gran mapa color rojo sangre. Nunca hubo un plan anti delito, y la presencia en el COM, duró apenas unos meses. La Patrulla Municipal es un engendro de funcionarios municipales que no tienen facultad de acción ni capacidad de realizar arrestos que se entrega sola —videos de propaganda mediante— a la incuria penal.

Entre muchos otros datos curiosos, se debe señalar que, en sus declaraciones, tanto Montenegro, como su intendente sustituto, se amoscan con la Comisión Provincial de la Memoria y los jueces locales, pero ni pío dicen ni de Axcel Kicillof —gobernador, y por lo tanto, jefe natural de la policía— ni de su impresentable ministro de (in)Seguridad, el cientista social egresado de FLACSO, Javier Alonso. Raro. Unos y otros se cubren las partes jugando a que les importa la vida de los marplatenses en tanto todos andamos regalados a nuestra suerte.

Ahora, aparece una convocatoria que usa la imagen instalada por Hollywood de «V», el protagonista de la película y la novela gráfica «V for Vendetta» que usa una máscara que representa a Guy Fawkes, un revolucionario británico involucrado en un intento de atentado contra la Cámara de los Lores y que se convirtió en la imagen del movimiento «Anonymus» donde se convoca a una marcha contra la inseguridad. Intramuros, en la manzana de la sombras se busca atribuirle al ex intendente Pulti la jugada.

Una idiotez. Ese impresentable anda jugando ahora a ser una figura blanda y amistosa, presentando temas de ecología y urbanismo, buscando así proyectar una imagen proba de su persona y sus propósitos que está cultivada para agradar a las izquierdas en retirada y al mapuchismo costero sobreviviente del kirchnerismo.

Mientras que ya a todos nos queda claro que a ninguno de estos les interesamos realmente, se da una movida vecinal que está motivada, sencillamente, en el hartazgo ante la falta de respuestas. Los marplatenses estamos hartos de ver a una miríada de incapaces cobrando espléndidas sumas por un servicio que no prestan. Basta ver las cuentas Instagram o TikTok para entender que con muy poco, apenas una aplicación básica de las posibilidades que hoy ofrece la IA, se podría ser muy efectivo desbaratando al malandrinaje que anda a su aire por toda la ciudad.

Pero no hay política criminal, ni provincial, ni local, sólo una perorata sin sustancia y una brutal indiferencia por la vida y los bienes de los vecinos contribuyentes.