El dirigente de la Confederación Médica Argentina cuestionó la nueva resolución del organismo y alertó por la posible fuga de profesionales, el deterioro de la medicina preventiva y el impacto sobre casi 6 millones de afiliados.

El secretario de Asuntos Universitarios y Científicos de la Confederación Médica de la República Argentina (COMRA), Dr. José Lodovico Palma, expresó un fuerte rechazo a la reciente modificación del sistema de pagos a médicos de cabecera implementada por PAMI, al considerar que se trata de una medida “regresiva” que afectará tanto a los profesionales como a los afiliados.
“El 9 de abril el PAMI dictó la resolución 1107 que modificó de manera inconsulta, unilateral y con carácter retroactivo el sistema de pago de los médicos de cabecera”, explicó en la 99.9, y sostuvo que “bajo la apariencia de un ordenamiento administrativo, oculta un verdadero recorte salarial severo que pone en riesgo la calidad de atención de prácticamente 6 millones de afiliados en todo el país”.
Palma detalló que el sistema anterior combinaba un esquema mixto: “Había una cápita, un monto fijo por afiliado, y además se cobraban prestaciones asistenciales según la necesidad del paciente”. Sin embargo, señaló que el nuevo esquema elimina componentes clave: “Se mantuvo la cápita, pero se eliminó el pago por consulta presencial, el control anual preventivo, chequeos, controles pediátricos y hasta incentivos por capacitación médica”.
En términos económicos, el impacto es contundente: “Un médico que cobraba entre 1.700.000 y 1.900.000 pesos ahora pasa a cobrar entre 800.000 y 900.000 pesos”. Según indicó, “la caída real del ingreso es de entre un 40 y un 70%, dependiendo de la carga asistencial”.
Para Palma, el planteo oficial resulta engañoso: “PAMI dice que aumenta la cápita de 1.000 a 2.100, pero le quita una cantidad importante de prestaciones a los afiliados, y no son menores”. En ese sentido, advirtió que la medida contradice la evidencia científica internacional: “Organismos como Cochrane, The Lancet o la Organización Mundial de la Salud sostienen que el mejor sistema es el mixto, con cápita más prestaciones, especialmente para la prevención”.
El dirigente alertó además por las consecuencias sanitarias del cambio: “Va a haber reducción en el número y duración de las consultas, deterioro en el seguimiento de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca o EPOC, que son altamente prevalentes en adultos mayores”.
A esto se suma un fenómeno que ya comenzó a observarse: “Hay abandono del sistema, fuga de médicos, muchos han renunciado o están en paro porque la relación entre carga laboral y retribución es insostenible”.
En ese marco, consideró que el impacto será inmediato: “El primer nivel de atención, que es el contacto directo del médico con el paciente, va a colapsar. Si no hay prevención, se van a enfermar más personas y habrá menos médicos para atenderlas”.
Finalmente, remarcó que incluso con el sistema anterior los ingresos eran limitados: “Un médico con muchos pacientes podía superar los 3 millones de pesos, pero lo habitual es que tenga entre 600 y 700 afiliados, lo que ya marcaba un ingreso acotado”. Y concluyó: “Con este nuevo esquema, directamente no se justifica seguir trabajando en el sistema”.