Giuliano Falconnat: “La situación en la pesca está alcanzando niveles de preocupación límite”

El director del Grupo SIP, Giuliano Falconnat, advirtió sobre el agravamiento de la crisis pesquera en Mar del Plata y reclamó medidas urgentes para evitar más cierres, pérdida de empleo y parálisis en la actividad.

El director del Grupo SIP, Giuliano Falconnat, encendió una fuerte señal de alarma sobre la actualidad de la industria pesquera en la Argentina, con impacto directo en Mar del Plata, donde ya se registran cierres de plantas y caída del empleo.

En diálogo con la 99.9, explicó que a los problemas estructurales del sector se sumó recientemente un nuevo factor crítico: “Ahora se le suma un tercer factor que es el incremento del combustible, incremento desmedido que hemos visto a raíz del conflicto en Irán que disparó el precio del crudo y que obviamente encarece la tarea de salir a pescar y profundiza esta crisis”.

Falconnat remarcó que la situación afecta especialmente a la flota fresquera: “Son los barcos más chicos que vuelven más rápido al puerto y que son los que al fin y al cabo generan trabajo en tierra y abastecen las fábricas”, muchas de las cuales ya no están operativas. “Durante 2025 hemos atestiguado el cierre de más de una decena solo en nuestra ciudad”, indicó, con un saldo de alrededor de 500 trabajadores afectados.

El diagnóstico del sector es contundente: “Los incrementos impositivos continúan, las retenciones siguen vigentes, el impuesto a las ganancias para el personal embarcado también, los precios internacionales siguen siendo bajos y el dólar está atrasado en términos de exportación”. En ese contexto, advirtió que “no alcanza para que las empresas puedan cubrir los costos de producción”.

A esto se suma el impacto directo del combustible: “Si es más caro salir a pescar y hay que desembolsar mucho más dinero para que el barco pueda acceder al combustible, eso es lo que generó gran parte de la flota parada”. Incluso, describió una situación límite en la toma de decisiones empresariales: “Algunos evalúan si pierden menos saliendo a pescar o si pierden menos teniendo el barco en el muelle”.

Según señaló, la única medida oficial fue parcial: “El gobierno retrotrajo una porción del derecho único de extracción, que se había aumentado cerca de un 300% interanual, pero el resto de las variables no se ha corregido absolutamente ninguna”.

En ese sentido, advirtió sobre una posible decisión que podría agravar el escenario: “La Secretaría de Pesca ya comienza a hablar del traspaso de cuotas de los barcos más chicos a los más grandes, que procesan en el agua. Eso sería el tiro de gracia para muchas fábricas que hoy siguen produciendo con dificultades”.

Ante este panorama, desde el sector plantean una serie de medidas urgentes. Una de ellas es “la supresión temporal del IVA en el combustible, lo cual no es un subsidio pero sí un alivio”. También insisten con “la quita de retenciones, que van del 1 al 9% según el producto”, y con la necesidad de agilizar la devolución del IVA a exportadores: “Hay un atraso preocupante que complica financiar la producción”.

Falconnat también cuestionó la forma de calcular ciertos tributos: “El derecho de captura debería calcularse sobre la materia prima y no sobre el producto final”, y alertó sobre el impacto indirecto del aumento del combustible en multas y sanciones, que están atadas a su valor.

Respecto del nivel de actividad, aclaró que la flota no está completamente detenida, pero sí en una situación crítica: “No está trabajando al nivel que podría abastecer la demanda de una ciudad como Mar del Plata”. Y reiteró: “Cada vez los números son más finos y la situación está alcanzando niveles de preocupación límite”.

Además, advirtió sobre la posibilidad de repetir problemas recientes: “En poco tiempo probablemente tengamos que comunicar nuevamente una demora en el inicio de la temporada de langostino, como pasó en 2025”.

Finalmente, subrayó el impacto integral de la crisis: “Cuando hay pescado, hay trabajo en toda la cadena: carga, descarga, controles, agencias marítimas, astilleros”. Y concluyó con una advertencia sobre el efecto social: “Cuando se paraliza esa cadena, Mar del Plata lo padece en términos de consumo, incluso en los comercios de la zona portuaria. Por eso es necesario prevenir y tomar medidas urgentes”.