Fabio Quetglas: “La sociedad es más fuerte que el Estado o que las burocracias”

El consultor y ex diputado nacional Fabio Quetglas presentó el “Índice de Ciudades”, un relevamiento que compara 43 ciudades argentinas a partir de indicadores objetivos de calidad de vida. Destacó el crecimiento de Neuquén y San Juan, habló de la transformación territorial del país y aseguró que “vale la pena poner en discusión la calidad de vida como un elemento político”.

El consultor Fabio Quetglas explicó en la 99.9 los alcances del nuevo “Índice de Ciudades”, un trabajo elaborado junto a un equipo de colaboradores que busca medir, mediante parámetros objetivos, la calidad de vida urbana en distintos puntos del país. “Es una pequeña aventura que con un grupo de colaboradores hemos llevado adelante”, señaló, al tiempo que explicó que la idea nació de una discusión frecuente en Argentina: “En las sobremesas siempre aparece cuál es la mejor ciudad, por qué, y es una discusión imposible de saldar porque la relación que tenemos con las ciudades es subjetiva”.

A partir de esa premisa, el equipo decidió construir un indicador basado en datos medibles: “Si bien la calidad de vida en sí misma no se puede medir, porque es subjetiva, uno podría decir: esa ciudad tiene buenos índices de seguridad, tiene oferta cultural, conectividad, rutas, puertos, aeropuertos”. Sobre esa base, trabajaron con “16 grandes cuestiones y 27 parámetros”, aplicados sobre 43 ciudades argentinas.

Quetglas admitió que toda ponderación tiene una cuota de arbitrariedad, aunque aclaró que buscaron criterios razonables: “Los rubros más ponderados son los que la población más valora: seguridad, salud, educación”. También explicó algunas limitaciones metodológicas: “Las cuestiones ambientales están subevaluadas por falta de información y hay aspectos difíciles de comparar, como el transporte interno entre ciudades grandes y pequeñas”.

Entre los principales resultados, destacó que “las diez primeras ciudades son del corredor central”, sin presencia de ciudades del norte o del sur del país, algo que definió como “muy fuerte” porque “muestra cómo fue constituida la Argentina”. También remarcó el desempeño de Bahía Blanca: “Es una ciudad muy homogénea en sus comportamientos, por eso llega a los 68 puntos, porque no se derrumba ningún indicador”.

Otro dato que consideró relevante fue el fenómeno de Neuquén. “Neuquén lidera el subrubro de ítems económicos con mucha ventaja sobre el resto”, indicó. Incluso reveló un dato que lo sorprendió: “En Neuquén en este momento se están construyendo 190 edificios. Hay gente poniendo plata para construir 190 edificios”.

En ese sentido, vinculó el crecimiento neuquino y sanjuanino con los proyectos de inversión ligados a los RIGI y al desarrollo energético y minero: “En San Juan están pasando cosas muy fuertes también. Seguramente la secuencia futura del índice va a ir mostrando esta transformación territorial de la Argentina”.

Sin embargo, aclaró que el crecimiento acelerado también genera tensiones sociales: “Cuando se baja la lupa inclemente de la estadística, Neuquén muestra el rostro de una sociedad en transformación”. Y advirtió: “La velocidad de las decisiones empresariales y de mercado es muchísimo mayor que la velocidad burocrática del sector público”.

Quetglas también defendió la inclusión de indicadores vinculados a la actividad económica y empresarial dentro del índice. “La gente va a los lugares por si hay trabajo o no hay trabajo”, sostuvo, frente a quienes cuestionan esa ponderación. Allí fue donde introdujo una de sus definiciones más contundentes: “La sociedad es más fuerte que el Estado o que las burocracias”.

Para explicar esa idea, apeló a distintos ejemplos cotidianos: “El 95% del deporte en Argentina pasa en los clubes de barrio”, señaló. Y agregó: “La alimentación se construye en cada casa, no en el Estado”. Según indicó, muchas veces “nos perdemos en esa mirada burocrática y dejamos de ver la riqueza de los procesos sociales”.

En ese marco, también habló sobre el rol de las ciudades y de las conductas sociales: “Si el 1% de los 14 millones de habitantes del área metropolitana tirara basura permanentemente, no hay organización que pueda resolver eso”. Para el consultor, “es más importante convencer a la gente de hacer determinadas cosas que organizar una burocracia de respuesta”.

Finalmente, planteó que la discusión sobre las ciudades está profundamente ligada al futuro económico y cultural del país. “Las narrativas alinean las energías”, afirmó. Y concluyó: “Si todos creemos que esta transformación económica puede integrar mejor a la Argentina al mercado global, la gente va a estudiar lo necesario, va a poner sus ahorros en eso y salimos como un misil para arriba. Vale la pena poner en discusión la calidad de vida como un elemento político”.