El infectólogo Gonzalo Corral analizó el brote de hantavirus detectado en un crucero internacional y explicó por qué el caso generó alarma mundial. “No se sabe aún dónde se contagiaron las personas fallecidas”, indicó.

El infectólogo Gonzalo Corral se refirió en la 99.9 al brote de hantavirus detectado a bordo de un crucero internacional que dejó al menos tres personas fallecidas y generó una fuerte preocupación sanitaria, particularmente tras el arribo de la embarcación a las Islas Canarias.
“Claramente es una situación de brote en un lugar inusual que tiene que ver con un crucero y que toma notoriedad básicamente a nivel mundial porque es un crucero internacional y porque ha producido tres muertes”, explicó.
Corral señaló que el episodio concentra interés científico debido a que todavía “no se puede conocer aún el origen” del contagio. “Sí se sabe cuál es la enfermedad, pero no podemos conocer todavía dónde se produjo el contagio”, precisó.
El especialista recordó que durante el último año se registró un aumento significativo de casos de hantavirus en Argentina y Chile: “Ha habido aproximadamente 100 casos en este período del año y es un número elevado con respecto a los anteriores”.
Según explicó, este incremento “posiblemente tenga que ver con la densidad de ratones”, particularmente del ratón colilargo, principal vector de la enfermedad. “Esto se da con períodos cada tres o cuatro años y tiene que ver con la floración de algunas cañas particulares del sur de nuestra región”, detalló.
Corral recordó además que los brotes no son nuevos en la región: “En 1996, cuando se descubrió la posibilidad de transmisión entre personas, también hubo muchos casos. Y en 2019, durante el brote de Epuyén, hubo 32 casos relacionados con el mismo clúster”.
En ese sentido, remarcó que la denominada “variante Andes” no es novedosa para la medicina argentina, aunque sí despertó atención internacional: “Para nosotros no es nueva esta descripción de la variedad Andes. Tal vez es novedosa para el mundo”.
El médico explicó que, a diferencia de Europa y Asia —donde el hantavirus también circula pero sólo se transmite a través de roedores—, en Sudamérica existen variantes particulares que sí demostraron contagio entre humanos. “Solamente la variante Andes y la variante Buenos Aires han demostrado ser transmisibles entre personas. Inclusive otras variantes que circulan en nuestro país no lo son”, indicó.
Sobre el operativo sanitario desplegado en Canarias para recibir a los pasajeros del crucero, Corral consideró que “tiene mucho sentido”. Explicó que una vez identificada la variante “hay que hacer precauciones universales, por gotas y también respiratorias”.
“Es algo parecido a lo que sucedía con el Covid, donde hay que usar protección de la vía respiratoria con barbijos, especialmente en situaciones donde pueden aerosolizarse partículas virales”, sostuvo.
El infectólogo explicó que el contagio habitual ocurre porque “los ratones eliminan el virus y eso puede aerosolizarse e inhalarse”. Pero advirtió que “la variedad Andes y Buenos Aires tienen además la posibilidad de transmitirse entre personas”.
Consultado sobre el tiempo transcurrido entre el contagio y la muerte del matrimonio neerlandés fallecido en el crucero, Corral indicó que “el período de incubación de esta enfermedad va de una semana hasta seis u ocho semanas”, lo que dificulta determinar el lugar exacto del contagio.
Entre las hipótesis en análisis, mencionó que las víctimas eran aficionadas al avistaje de aves y que podrían haber estado cerca de un basural próximo al puerto de Ushuaia. “En esos lugares la densidad de ratones es mucho mayor y podría haber sido el lugar donde se infectaron”, explicó.
Sin embargo, aclaró que se trata sólo de una hipótesis: “En Tierra del Fuego hace 30 años que no hay casos de este tipo de enfermedad, por eso todavía no está claro”. Además, recordó que el matrimonio había recorrido distintas localidades del sur argentino y chileno antes del viaje en crucero.