Fabián Messina: “Estamos frente a una tragedia: hay menos camas, más consumo y cada vez más gente en situación de calle”

El director de Posada del Inti, Fabián Messina, advirtió en la 99.9 sobre el agravamiento del consumo problemático, el retiro del Estado y el crecimiento de personas en situación de calle. Alertó por la falta de inversión en salud mental y sostuvo que “no estamos en problemas, estamos en una situación mucho peor”.

La problemática del consumo de sustancias y el aumento de personas en situación de calle volvió a quedar en el centro del debate a partir de las declaraciones del director de Posada del Inti, Fabián Messina, quien desde Montevideo —donde participa de la Red Iberoamericana sobre Drogas— trazó un panorama alarmante sobre la realidad argentina y cuestionó la falta de respuesta estatal: “No estamos en problemas, estamos en una situación que no nos quejemos de lo que pase de acá en más, porque se va a ir profundizando todo lo que vemos diariamente”.

Messina señaló que el retiro del Estado en materia de prevención y salud mental es un fenómeno que se repite en distintos países de la región, pero marcó una diferencia sustancial: “Hay cierta réplica en otros gobiernos, pero queda claro que frente a estas crisis de consumo y crecimiento del consumo, la diferencia está en la rapidez con que responden los Estados”.

Para ilustrar la gravedad del escenario, citó datos presupuestarios vinculados a la Ley de Salud Mental: “El artículo 32 dice que el 10% del presupuesto total de salud tiene que destinarse a salud mental. Desde 2010 nunca superó el 2,8%. Y este año se destinaron 47 millones de pesos anuales, que significan 460 mil pesos por mes para las provincias”. Y remató: “Estamos hablando de 330 dólares mensuales, 11 dólares por día para toda la salud mental de un país. ¿Qué podés hacer con eso? Una jubilación mínima para sostener la salud mental de la Argentina”.

En ese contexto, se refirió al crecimiento de las personas en situación de calle y explicó que el fenómeno se volvió mucho más complejo que años atrás. “Hoy hay cuatro perfiles. El menos frecuente es el tradicional: mayor de 40 años, con cierto vínculo con el barrio, alguien que los vecinos conocían y ayudaban. Eso sigue existiendo, pero es cada vez menos”, indicó.

La franja más numerosa, según explicó, es la de jóvenes entre 20 y 35 años: “Son producto de todo esto que venimos hablando y del corrimiento del Estado. Son personas que deberían estar en Posada del Inti o lugares similares”. Allí marcó un dato que consideró dramático: “En FONGA teníamos 774 camas en instituciones en 2022 y hoy hay 120 para todo el país”.

“Hay un desfasaje enorme en la oferta de tratamiento”, agregó. Y cuestionó el debate ideológico en torno a la Ley de Salud Mental: “Se discute si hay que modificarla o no, pero en los efectos prácticos da igual quién tome la decisión, un juez o un psiquiatra, porque no hay lugares. No están financiados”.

Messina describió además las condiciones extremas de consumo que observa en la calle: “Hay personas consumiendo cachuña, alcohol fino mezclado con otras sustancias, fumando cocaína. Es un combo de supervivencia para soportar noches como las que estamos teniendo, y eso genera un impacto tremendo sobre la salud”.

También identificó un tercer perfil: personas con enfermedades psiquiátricas sin consumos problemáticos que tampoco encuentran respuestas: “Hay cuadros de esquizofrenia o psicosis que circulan porque nunca se crearon centros de día ni casas de medio camino. La ley estaba escrita, pero nunca se invirtió”.

Su metáfora fue contundente: “Tenemos un auto de alta gama guardado en un garage, pero tenemos que tomar el colectivo con la SUBE”.

El cuarto grupo que describió corresponde a trabajadores precarizados: “Gente que hace changas, que tiene voluntad de funcionar dentro de parámetros sociales, pero no puede alquilar. Está cayendo en paradores o termina viviendo entre cartones”.

Además, advirtió un cambio territorial: “Antes esto estaba centralizado en el micro y macrocentro. Hoy vas por cualquier parte de Mar del Plata y encontrás personas en situación de calle. En Libertad, en Belgrano, en cualquier barrio. No uno o dos; quince habré contado”.

Messina remarcó que la ciudad históricamente recibió personas de distintos puntos del país: “Mar del Plata siempre tuvo esa característica. Venían el empresario pujante, el comerciante y también el punga. Después muchos quedan acá”.

Sin embargo, insistió en que la responsabilidad es política: “Los gobernantes tienen que hacerse cargo. No están en la misma posición que vos, yo o un vecino. Tienen que ejecutar la ley de situación de calle, ponerse de acuerdo entre Provincia y Municipio y dejarse de embromar con las cuestiones ideológicas”.

Finalmente, expresó su preocupación por el nivel de enojo social que genera esta realidad y por los discursos extremos que circulan: “Me preocupan los videos, pero también los comentarios donde dicen ‘con un bidón de nafta se resuelve’ o ‘con una bala se arregla todo’. Ahí aparece lo peor de nosotros”.

Y concluyó con una reflexión: “Un hermano tirado en el piso necesita que le demos una mano. Lo que veo es mucho clima de bronca y mucha gente que ya no cree en nadie. Pero hay personas y organizaciones que siguen intentando ayudar desde el corazón”.