
Dos eventos, dos. Fue casi en simultáneo: en el puerto, cambiando la dinámica de esa zona de la ciudad, Maxi Kunz y Juan Pablo Reverter reventaban de orgullo y ganas inaugurando las nuevas incorporaciones de marcas que suman volumen a la oferta de Bendu. En otra área de la ciudad, el senador nacional Maximiliano Abad presentaba el libro compilado por él titulado «La cuestión bonarense». Ambos eventos revelan una fuerza inminente en la ciudad que debe ampliar sus respectivos escenarios en la tan proclamada sinergia de lo público-privado.
La cuestión bonaerense. Así dicho, es un tema casi kármico. Buenos Aires ha tenido en lo que va del período democrático desde 1983, escasa presencia bonaerense en la gobernación. Daniel Scioli es capitalino, de Villa Crespo. Maria Eugenia Vidal es también porteña, nacida en el barrio de Flores. El actual gobernador Axel Kicillof nació también en CABA, en el muy exclusivo barrio de Recoleta y tiene domicilio en el coqueto barrio de Parque Chas. La cuestión bonaerense es que no la gobiernan bonaerenses, sino personas que llegan apañadas por grupos de poder de la provincia, en particular del conurbano, que cuidan sus negocios y acuerdos sin importarles en nada la sociedad a la que debieran dar respuestas.
De la puesta en escena de La cuestión bonaerense. La presentación fue realizada en un lugar de excelente calidad, muy cálido por cierto, como lo es espacio Chauvin. Allí descolló Paulino Rodrigues en un juego de complicidades de viejos conocidos para hacer destacar a un Abad íntimo que habló de su padre y de la lectura que envuelve a su mamá viendo como el hijo asume la continuidad del padre. Un tip para señalar es que, al ser citado como «ex intendente» por el tertuliano presentante, Guillermo Montenegro, en prima fila, alto y claro dijo «de licencia, intendente de licencia». Más clarito…
Presencias y ausencias. Un tout Mar del Plata en el que destacaba Marcos Cabrales y a su lado el empresario y presidente del parque industrial, Luis Emilio Thierry Artusa, quien está muy vinculado al movimiento evangélico. Entre los ausentes, el intendente sustituto y su mandante ideológico (o sea, digamos). Nadie lo extrañó, pero citamos aquí que no estuvo presente el ex intendente Daniel Víctor Katz Jora. Todos aquellos que dieron lugar a mas treinta años de protagonismo a la UCR en la ciudad estaban allí, al pie del libro. Tampoco se lo vio al diputado por la segunda sección electoral Alejandro Rabinovich, quien estaría buscando como dar en La Tecla, seguramente.