
Que antes de aprobar la construcción de un barrio —abierto o privado— hay que prever el temita del agua potable y las cloacas, lo entiende cualquiera. Pulti ahora pide explicaciones al respecto de un desastre que emana directamente de las decisiones que él tomó doce años atrás. El título dice «macanas» porque nos dio pudor usar otro sinónimo, uno un poco más escatológico.
Acción Marplatense – Movimiento Derecho al Futuro presentó un pedido de informes sobre el Sistema Cloacal Sur, las obras que se ejecutan en la zona del Faro a Chapadmalal con financiamiento de desarrolladores privados. Entre los cuatro firmantes del proyecto figura, en adhesión, Gustavo Pulti: el mismo que, como intendente, firmó en 2014 la aprobación del barrio privado Las Prunas, hoy uno de los nudos críticos del sistema sobre el que se pide explicaciones. Parece que necesita que alguien le explique cuáles son las desastrosas consecuencias de las decisiones que él mismo tomó.
Reflujo
Como en una cañería mal diseñada, en política local todo vuelve. El 19 de mayo de 2026 la concejal María Eva Ayala presentó un proyecto de comunicación que solicita al Departamento Ejecutivo información detallada sobre el denominado «Sistema Cloacal Sur», con foco en el Colector Cloacal Bosque Peralta Ramos y la Infraestructura Cloacal Alfar 2. El texto adhieren Melisa Centurión, Horacio Taccone e, irónicamente, el ex intendente Gustavo Pulti. Es decir: el bloque que en 2014 —cuando se aprobó Las Prunas— estaba a cargo del Ejecutivo, le pide a la actual administración que le explique cómo es que Las Prunas sigue sin estar incluido formalmente en el colector que la zona necesita. El pequeño detalle es que, la falta de una planificación clara al respecto de qué hacer con los desechos cloacales de Las Prunas, ya estaba presente en la política lugareña nada menos que doce años atrás.
El 4 de diciembre de 2014, el entonces concejal Carlos Fernando Arroyo denunciaba en la FM 99.9 que la construcción del barrio privado Las Prunas, en Bosque Peralta Ramos, se desarrollaba sin audiencia pública previa y con un expediente municipal del que la administración Pulti afirmaba haber enviado a La Plata «íntegramente, sin dejar copia alguna de soporte». Arroyo lo decía así: «No se entiende muy bien si es una obra privada con utilización de la vía pública o es algo público con utilización de algo privado. Hay muchos interrogantes que no me cierran. Uno de ellos es la derivación de aguas cloacales que pasaría por el Bosque y se volcaría en el Arroyo Corrientes, pero si hay cualquier falla de los equipos de purificación iría al arroyo».
Tres días después, este medio publicaba en su nota de tapa, bajo el título «El escándalo», una investigación que reconstruía la trama societaria detrás de Magical Forest S.A., la sociedad titular del desarrollo. Aparecían allí los nombres de Diego Julián «Chuli» Vespa como presidente y Francisco Salvador «Cacho» Pagano como vicepresidente —protagonistas, ambos, de escándalos financieros internacionales vinculados a La Moneta—, junto con Daniel Ángel Fumaroni, Eduardo Saladino, Carlos Gustavo Broggi y Pablo García, este último socio en el estudio jurídico de Ariel Ciano. La nota señalaba que el único firmante del expediente municipal era el ingeniero José Luis Ovcak, y que «la modificación de parámetros es un escándalo dentro de otro escándalo».
Doce años después, varias de las advertencias de aquella cobertura siguen vigentes en los hechos verificables: Las Prunas terminó construyendo una planta de tratamiento propia y un colector de descarga hasta el Cañadón Las Machis, uno de los brazos del Arroyo Corrientes. Ese colector se ejecutó sin ordenanza municipal específica de autorización para uso del espacio público —el mismo régimen que rige para Edea, Camuzzi o las telefónicas— y, en consecuencia, sin canon que retribuya a la ciudad por ese uso. Tampoco se aplicó tasa de vuelco al cañadón, una contribución habitual cuando una descarga modifica de modo permanente el régimen hidrológico de un curso de agua: hasta la puesta en marcha de la planta, el Cañadón Las Machis solo llevaba agua después de las lluvias; hoy lleva agua todos los días, lo que altera la vegetación, los suelos y el equilibrio del propio del arroyo aguas abajo.
Hay un detalle que merece atención: La memoria descriptiva que acompañó la aprobación de la planta consignaba, para el cañadón, un «flujo base permanente» sobre el cual se diluiría el volcado cloacal. Sin embargo, ese flujo base no existía, el cañadón era un curso intermitente, propio de la geografía serrana del Partido. El profesional firmante del proyecto era hijo del ingeniero Manuel Regidor, vicepresidente de OSSE durante una parte del mandato de Pulti. El expediente lleva la firma del hijo, recién recibido en aquel momento, pero las decisiones técnicas las tomó el padre.
Tapando agujeros
El 12 de noviembre de 2025, el presidente de OSSE, Carlos Katz, explicaba en la FM 99.9 los acuerdos firmados con tres fideicomisos —Reserva Bosque y Mar, Senderos de Rumencó y Lawden Bosque y Mar— para que los desarrolladores ejecuten, por su cuenta y costo, las obras de infraestructura cloacal del sur. La inversión total, según Katz, supera los 3.000 millones de pesos y permitirá que unos 25.000 vecinos accedan por primera vez a la posibilidad de conectarse a la red. «Estos emprendimientos privados se ofrecieron a ejecutar las obras de infraestructura necesarias para poder conectarse al sistema oficial. Es un esquema donde todos ganan: se evita el riesgo ambiental de las plantas de tratamiento particulares y se genera factibilidad para los barrios vecinos», sostuvo.
Lo que sucede es que, hasta la llegada del kirchnerismo, la tarifa de OSSE se componía en tercios: uno para salarios, uno para mantenimiento e insumos y uno para reinversión en obra pública. Con esos fondos se construyeron el Acueducto Sur, la cisterna de la Base Szpyrnal y redes de agua y cloacas en toda la ciudad. Existía además, vía Ordenanza General 165, la modalidad «vecino-empresa»: si un grupo de frentistas quería resolver una obra, la empresa contratista la financiaba con un esquema escalonado de cuotas. Pero, de la mano del desquicio provocado por la inflación, el modelo se desbalanceó: la tarifa no podía actualizarse al ritmo de los costos sin discusión política, y desde la Nación se giraban fondos a cambio de no aumentar. El resultado fue una distorsión que llegó hasta hoy, con una tarifa que destina aproximadamente la mitad a salarios, casi la otra mitad a mantenimiento e insumos, y apenas un cinco por ciento a reinversión. Con la asunción de Javier Milei y la consigna del «no hay plata», la fuente nacional también se cerró. La obra pública sanitaria local, en términos prácticos, dejó de tener financiamiento.
Es en ese vacío donde aparece el esquema que ahora se discute: Los desarrolladores privados financian la infraestructura mayor —el colector troncal— a cambio de poder conectar sus barrios, y la obra resultante se cede a OSSE, que pasa a ser la operadora. Pero en este entuerto, hay un punto que merece subrayado aparte: El barrio cerrado Las Prunas no figura en el Acta Acuerdo, pese a estar dentro del área de influencia del colector que se construye. Y esto se debe a que OSSE le planteó a Senderos de Rumencó la posibilidad de dimensionar el colector incluyendo a Las Prunas —lo cual permitiría desafectar la planta de tratamiento—, pero las partes no llegaron a un acuerdo, porque Las Prunas se negó a pagar la obra en conjunto. Para colmo, luego de aquel desplante hacia los responsables de Senderos, se incrementaron las inspecciones por parte del ADA en Las Prunas. ¿Casualidad? Además, la planta falla con tanta frecuencia, que la situación de que los efluentes de Las Prunas deban ser retirados en camiones atmosféricos y trasladados a la planta de tratamiento de Camet, ya se ha vuelto moneda corriente.
Los accionistas marplatenses, hoy travestidos en fervientes seguidores del gobernador provincial, no hacen ninguna pregunta que no sea pertinente. Está bien que pidan explicaciones y que auditen. Lo que da un poquito de pudor, es ver en el proyecto la firma de un ex intendente que, en su momento, no explicó nada y avanzó igual con una autorización que se olía a la legua que iba a traer problemas y que hoy anda haciendo preguntas como si no fuera su propia «macana» de hace doce años la que despide ese aromita nauseabundo que hoy tanto le preocupa.
