El secretario general del SEC Mar del Plata, Guillermo Bianchi, advirtió sobre la situación límite que atraviesa el sistema sanitario argentino. Habló del colapso financiero de las obras sociales, el aumento desmedido de costos médicos, la imposibilidad de sostener prepagas y las amenazas de corte de servicios esenciales. “Si la salud queda sólo en manos del mercado, habrá salud según la plata que tenga cada uno”, afirmó en la 99.9.

El secretario general del SEC Mar del Plata, Guillermo Bianchi, trazó un panorama crítico sobre la situación del sistema de salud argentino y aseguró que el modelo actual “está al borde del quiebre”, afectando tanto a obras sociales como al sistema público y privado. En diálogo con la 99.9, también se refirió al crecimiento comercial de Mar del Plata con nuevas inversiones como Bendú e IRSA, aunque puso el foco en la preocupación sanitaria que atraviesa a millones de argentinos.
En primer término, destacó el impacto positivo que tuvo la expansión de Bendú y la llegada de nuevas firmas comerciales a la ciudad. “La instalación de Bendú, con una multiplicidad de acciones recreativas, gastronómicas y comerciales, ha sido para nosotros un motivo de celebración en una Mar del Plata que siempre ostenta el primer o segundo lugar en personas que buscan trabajo”, señaló.
Entre las aperturas destacó especialmente la firma Indian, que “ha tomado más de 70 trabajadores” y encontró en la ciudad “una nueva oportunidad” tras su experiencia en la peatonal. “Es una empresa importadora de ropa a bajo costo y buena calidad”, explicó.
Bianchi indicó además que estos nuevos espacios comerciales responden a cambios profundos en los hábitos de consumo. “Estos formatos van absorbiendo parte de la gente que consume y se van concentrando ahí. Son nuevas iniciativas que tienen las grandes ciudades”, analizó. En ese sentido, remarcó que “la ciudadanía adoptó Bendú” y consideró que el próximo verano será clave para medir su consolidación definitiva.
También confirmó que avanza la compra del complejo de la vieja tienda y el shopping por parte de IRSA. “Ya de palabra hay un acuerdo”, explicó, aunque aclaró que todavía resta el trabajo legal y administrativo final. Según adelantó, el proyecto implicará una fuerte transformación del espacio: “Va a ser mucho mejor”, aseguró.
Sin embargo, el tramo más duro de la entrevista estuvo vinculado al sistema sanitario argentino. Bianchi sostuvo que “el sistema de salud en Argentina entró en crisis” y explicó que la combinación entre inflación, caída de ingresos y aumento de costos médicos generó un desequilibrio insostenible.
“Argentina es uno de los pocos países donde conviven tres sistemas: el estatal, el privado y el solidario. Siempre dieron respuestas acabadas a la ciudadanía, pero hoy todo eso está en crisis”, afirmó.
Para dimensionar la situación, detalló el funcionamiento económico de la obra social mercantil. “Tenemos 890 mil beneficiarios directos. Eso multiplicalo por tres, porque con el aporte de un trabajador se atiende también a su grupo familiar”, explicó. Pero advirtió que el problema es que los recursos no alcanzan: “El PMO hoy cuesta 100 mil pesos por persona y un monotributista aporta 28 mil”.
Además, cuestionó el funcionamiento del Fondo Solidario de Redistribución. “Hay un 15% que no llega a la obra social porque termina siendo una caja de manipulación política”, disparó.
En ese contexto, aseguró que muchas personas ya no pueden sostener una prepaga privada. “La clase media no está pudiendo mantener la salud que tenía. Hay una vuelta a casa: gente que tenía prepaga y vuelve a las obras sociales de origen”, señaló.
Bianchi también reveló la creciente tensión con distintos sectores prestadores y particularmente con los anestesistas de Mar del Plata. “Ayer nos amenazaron con el corte de anestesia”, denunció. Y agregó: “Es voraz el intento permanente de apropiarse de recursos que no están en el sistema”.
El dirigente gremial calificó esa situación como “una apretada asquerosa” y advirtió que no se puede permitir el corte de un servicio esencial. “Uno puede esperar unos días una operación, pero si entra al quirófano necesita anestesia”, remarcó.
En su análisis, el problema ya excede a una gestión o a un gobierno puntual. “Si la salud no se toma como una política de Estado seria y la dejamos sólo en manos del mercado, va a haber salud según la plata que tenga cada uno”, sostuvo.
También cuestionó la falta de consensos políticos para abordar el problema estructural. “Todos los partidos políticos y todas las tendencias tienen que sentarse seriamente a revisar el sistema de salud argentino”, reclamó.
Finalmente, insistió en que el eje debe estar puesto en las personas y no en las disputas sectoriales. “Lo que queda en el medio es la gente”, dijo. Y concluyó: “Estamos preocupados porque el sistema está viviendo horas críticas”.