Pablo Bereciartúa: “La minería ya empieza a mostrar un impacto macroeconómico importante para la Argentina”

El presidente del Centro Argentino de Ingenieros (CAI), Pablo Bereciartúa, destacó el crecimiento del sector minero, el potencial de desarrollo federal que genera y las oportunidades que se abren para distintas regiones del país. Además, remarcó que la actividad puede convertirse en uno de los motores centrales de la economía argentina durante los próximos años.

El presidente del Centro Argentino de Ingenieros (CAI), Pablo Bereciartúa, analizó en la 99.9 las conclusiones de la reciente Semana de la Ingeniería, un encuentro que este año estuvo dedicado a la minería y que, según indicó, reflejó el enorme interés que existe alrededor de una actividad que comienza a consolidarse como una de las grandes oportunidades de desarrollo para la Argentina.

“El Centro Argentino de Ingenieros, que ya cumplió 130 años, tiene una tradición que comenzó en 1936 con una reunión anual muy importante, la Semana de la Ingeniería, donde todos los años se aborda un tema vinculado con las posibilidades reales de crecimiento del país y el rol de la infraestructura, la tecnología y la ingeniería”, explicó.

En esta edición, la minería fue el eje central y los resultados sorprendieron incluso a los organizadores. “Lo que sucedió fue notable. Tuvimos más del doble de empresas que en la edición anterior y una concurrencia física colmada todos los días, además de una participación digital de las más altas que hemos tenido. Es un termómetro muy claro de la expectativa que existe hoy en la sociedad argentina”, señaló.

Bereciartúa remarcó que el sector ya comienza a exhibir cifras significativas. “Argentina cerró 2025 con exportaciones mineras por entre 5.400 y 5.500 millones de dólares, lo que representó un crecimiento interanual del 16%. Hoy la minería genera el 7,5% de las divisas del país y en varias provincias representa entre el 80 y el 90% de sus exportaciones”, indicó.

Aunque reconoció que los niveles de empleo todavía son relativamente bajos a escala nacional, aclaró que la actividad recién se encuentra en una fase inicial. “Las estimaciones hablan de entre 30.000 y 40.000 empleos. Puede parecer poco para la escala del país, pero es muy importante si consideramos que la mayoría de los proyectos todavía están en etapa de inversión y no de producción. Son puestos de trabajo que recién están empezando”, afirmó.

También destacó la cantidad de empresas involucradas: “Hoy se están movilizando entre 250 y 300 empresas, grandes y pequeñas. Son indicadores muy alentadores”.

Al comparar la situación argentina con la de Chile, uno de los líderes mundiales del sector, Bereciartúa aseguró que todavía existe un largo recorrido por delante. “Mientras nosotros exportamos unos 5.500 millones de dólares, Chile exporta entre 60.000 y 70.000 millones. Compartimos prácticamente los mismos recursos porque es la misma cordillera”, explicó.

Sin embargo, destacó una frase pronunciada recientemente por el ministro de Finanzas chileno durante una reunión binacional: “Dijo que Argentina hizo más en los últimos 18 meses que Chile en los últimos diez años. Eso refleja el cambio de dinámica que está viviendo el sector”.

Uno de los aspectos más relevantes del debate fue el impacto federal que podría generar la minería. “En el panel federal participaron autoridades de Mendoza, Catamarca, San Juan y representantes de la Cámara Minera. Allí surgió algo muy interesante: provincias no mineras como Córdoba, Santa Fe e incluso Entre Ríos ya participan de la mesa federal porque entienden que el desarrollo minero demanda una enorme capacidad metalmecánica e industrial”, explicó.

En ese sentido, aseguró que se abre una oportunidad para cadenas productivas mucho más amplias que las propias provincias mineras. “Hay una posibilidad concreta de desarrollar clusters industriales y cadenas de valor que exceden ampliamente a las zonas donde están los yacimientos”.

Otro aspecto fundamental será la infraestructura. “La minería se desarrolla en provincias alejadas de los grandes mercados y de los puertos. Eso va a requerir ferrocarriles, autopistas, acueductos, líneas de alta tensión y corredores logísticos. Habrá inversiones que atravesarán varias provincias y que generarán actividad económica en regiones que hoy están muy lejos de la explotación minera”, sostuvo.

Además, anticipó cambios demográficos similares a los observados en Neuquén con el desarrollo de Vaca Muerta. “Empieza a notarse una migración interna incipiente. Neuquén es hoy una ciudad mucho más grande, más rica y más próspera que hace diez años. Creo que vamos a ver varias Neuquén si la minería logra cumplir la promesa que hoy representa”.

Para Bereciartúa, este proceso también tendrá consecuencias políticas e institucionales. “Provincias como Catamarca, Salta, Jujuy, Mendoza, La Rioja, junto a Neuquén, Río Negro y eventualmente Chubut, van a ganar peso relativo dentro del país. Eso también impactará en la gobernabilidad y en la representación política, especialmente en el Senado”.

Consultado sobre las críticas que cuestionan el alcance social del crecimiento minero, el titular del CAI consideró que el problema pasa por otro lado. “La provincia de Buenos Aires no tiene hoy un plan de desarrollo real y tampoco tiene un verdadero plan para el conurbano, que es uno de los grandes temas pendientes del país. La minería es parte de una transformación más amplia. Vamos hacia una Argentina que se consolida como productora de energía, minería y agro, pero también tenemos que resolver la cuestión urbana y especialmente la situación de las grandes ciudades”.

Finalmente, subrayó que el desafío será integrar estas nuevas oportunidades dentro de una estrategia nacional de largo plazo. “La política tiene que incorporar este nuevo país que se está armando. Hay oportunidades enormes por delante, pero también hay que revertir décadas de decadencia y construir una visión estratégica que permita aprovechar todo ese potencial”, concluyó.