María Castiglioni: “El cambio estructural que está viviendo Argentina rompe con el histórico problema de la balanza de pagos”

La directora de C&T Asesores Económicos destacó la mejora de la calificación crediticia del país por parte de Standard & Poor’s, señaló que la energía y la minería están transformando la estructura económica argentina y anticipó que la inflación volverá a ubicarse en torno al 2%. Además, sostuvo que el equilibrio fiscal y el crecimiento de las exportaciones son pilares centrales para la recuperación.

La economista María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, consideró que la reciente mejora de la calificación de Argentina por parte de Standard & Poor’s representa una señal muy positiva para el país y destacó que responde a transformaciones profundas que están modificando la estructura económica nacional.

“Confirma lo que había hecho hace poco tiempo atrás la calificadora Fitch. Ya son dos de las tres calificadoras que mejoran la nota de Argentina”, señaló en diálogo con la 99.9. Explicó que estas evaluaciones no sólo analizan la capacidad de pago de la deuda, sino también variables como la situación fiscal, las reservas, el cumplimiento de contratos, las reglas de juego, la carga tributaria y el desempeño del sector externo.

Castiglioni remarcó que la mejora es especialmente significativa porque Argentina carga con un largo historial de incumplimientos. “Argentina es el principal defaulteador del mundo, tanto por volumen como por cantidad de veces que no cumplió con sus compromisos. Eso complica mucho mejorar la calificación como deudor. Es como el prontuario de una familia o una empresa que tuvo antecedentes negativos”, explicó.

La economista sostuvo que el país atraviesa un cambio estructural que puede modificar definitivamente uno de los problemas históricos de la economía argentina: la restricción externa. “Argentina históricamente dependió del sector agroindustrial como único generador de exportaciones y de superávit comercial. Ahora se suma la energía, que ya es superavitaria, y la minería, que está creciendo con fuerza. Esto rompe con el histórico problema de la balanza de pagos”, afirmó.

En ese sentido, destacó que el superávit energético podría ubicarse este año en torno a los 8.000 millones de dólares y que el potencial de crecimiento sigue siendo enorme. “Con la invasión de Rusia a Ucrania y los cambios geopolíticos posteriores, Occidente está buscando nuevas fuentes seguras de energía y minerales críticos. Argentina tiene una oportunidad extraordinaria”, indicó.

También valoró el impacto de las inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “La mayor cantidad de proyectos anunciados van hacia la minería. Son inversiones de muchísimo capital y de largo plazo. Además, tienen un efecto muy importante porque cerca del 80% de los insumos y la mano de obra son locales”, explicó.

Para Castiglioni, el otro gran cambio estructural es el equilibrio fiscal. “Si el gobierno gasta lo que recauda y puede pagar los intereses de la deuda, desaparece una presión enorme sobre la economía. Eso no ocurrió nunca en Argentina de manera sostenida”, sostuvo. Recordó además que muchos programas de estabilización del pasado fracasaron porque los gobiernos terminaron gastando más de lo que ingresaba y eso derivó en crisis inflacionarias o de deuda.

Al analizar la actualidad económica, señaló que la situación actual es muy distinta a la de fines de 2023. “La economía estaba al borde de la hiperinflación. Se debían más de 40 mil millones de dólares a proveedores de importaciones, el Banco Central emitía cada vez más pesos y el sistema estaba al límite. No estalló como en 1989 o en 2001 porque hubo un freno en seco con el cambio de gobierno”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que la recuperación llevará tiempo. “La economía argentina y la sociedad todavía no sienten una situación de bienestar. Bajó la pobreza y bajó la inflación, pero llegar a fin de mes sigue siendo difícil. Se necesita que la economía crezca durante muchos años”, indicó.

Respecto de los precios, anticipó que la inflación continuará desacelerándose. “A nosotros nos dio 2,2% para el Gran Buenos Aires y la Ciudad registró 2,1%, así que probablemente el dato nacional esté en ese entorno. Es una noticia muy buena porque confirma que la inflación vuelve a bajar”, señaló.

Según explicó, la aceleración observada en los meses anteriores respondió a factores transitorios. “Hubo una fuerte suba de la carne entre noviembre y febrero que explicó casi medio punto de inflación por mes durante varios meses. También impactó el aumento del precio internacional del petróleo. Pero son fenómenos puntuales”, dijo.

En ese marco, defendió el programa económico. “El gobierno está atacando las causas de la inflación, fundamentalmente el déficit fiscal. Además, logró desarmar una herencia muy compleja sin plan Bonex y sin default. Ese esfuerzo fue muy grande y ahora va a empezar a mostrar resultados más permanentes”, consideró.

Por último, resaltó que muchas de las transformaciones que se están produciendo aún no son plenamente percibidas por la sociedad. “Todavía no dimensionamos los efectos positivos que tendrá para Argentina este nuevo escenario energético y minero. Son cambios que van a impactar de manera permanente en la capacidad productiva y en las posibilidades de crecimiento del país”, concluyó.