Taladrid advirtió sobre los cambios en la Zona Fría: “Entre 28.000 y 32.000 millones de pesos saldrían del consumo de Mar del Plata para ir a la factura de gas”

Blas Taladrid, presidente de la UCIP Mar del Plata, advirtió en la 99.9 sobre el impacto que tendría la eliminación de los beneficios de Zona Fría, analizó la caída del consumo, reclamó alivio fiscal para las empresas y pidió políticas públicas que ayuden a revitalizar los centros comerciales de la ciudad.

La posibilidad de modificar el régimen de Zona Fría encendió alarmas en distintos sectores económicos de Mar del Plata. Aunque finalmente la iniciativa no tendría los votos necesarios para avanzar en el Senado, desde la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) habían realizado un estudio para medir el impacto que tendría sobre la economía local.

El presidente de la entidad, Blas Taladrid, explicó en diálogo con la 99.9 que el análisis fue realizado por un economista contratado especialmente para evaluar las consecuencias de la medida. “Nos encontramos con que este impacto económico, más allá de lo que significa para el bolsillo de las familias, representa para la economía de Mar del Plata unos 5.000 millones de pesos que salen del consumo para ir a la factura en los próximos meses, y entre 28.000 y 32.000 millones de pesos en el año”, detalló.

Para el dirigente empresarial, la preocupación excede el plano doméstico. “Va a ser menos café que se va a vender, menos camisas que se van a vender, algún suéter menos y muchas cuestiones que se dejan de gastar en la ciudad porque van al sistema energético nacional”, remarcó.

Taladrid celebró que la iniciativa no prospere este año y recordó que desde la UCIP se comunicaron con los senadores para transmitir la preocupación del sector. “Más allá del impacto en el bolsillo de cada uno de nosotros como ciudadanos, lo que nos preocupa fundamentalmente es esta falta de movimiento en el consumo de la ciudad, con un consumo que viene caído desde hace varios meses”, señaló.

Al analizar la situación económica general, consideró que cada empresa atraviesa realidades muy diferentes. “Hoy vivimos diferentes realidades y esto hace que cada empresa sea un mundo y cada mundo fije sus propias reglas”, explicó. Según indicó, las diferencias en las estructuras de costos, el nivel de antigüedad del personal y la espalda financiera generan comportamientos muy distintos entre negocios similares.

“Hoy vemos tanta dispersión de precios en la calle porque hay diferencias de espaldas financieras, de estructuras de costos, de costos fijos y variables. Aquel que invierte, invierte pensando siempre en el mediano y largo plazo”, sostuvo.

Sin embargo, aseguró que el problema más grave lo enfrenta quien debe atravesar un período prolongado de caída de ventas. “Estamos hablando de casi dos años de caída del consumo y eso está haciendo que muchas empresas consuman su capital de trabajo o terminen endeudadas”, afirmó.

En ese sentido, apuntó especialmente a la carga tributaria. “La principal deuda es con la AFIP. Por eso estamos pidiendo a través de CAME que quienes tienen planes vigentes o caídos puedan diferir esta mochila fiscal para tomar un poco de aire y recomponer su capital de trabajo”, indicó.

También cuestionó los embargos impulsados por organismos recaudadores. “ARCA como ARBA vienen embargando bastante en estos últimos dos meses”, señaló, y agregó que muchas empresas enfrentan además el problema de los impuestos adelantados. “Todos los que pagamos Ganancias tenemos pagos anticipados generalmente sin saber si vamos a tener ganancias reales como para pagar impuestos y terminamos financiando al Estado de alguna manera”, expresó.

Consultado sobre la situación laboral, Taladrid sostuvo que la creación de empleo no depende exclusivamente de reformas normativas. “No creemos que una reforma laboral genere empleo por sí sola. El empleo lo va a generar la capacitación y la empleabilidad de la gente”, afirmó.

Según explicó, uno de los principales desafíos es la informalidad. “Aquel que hoy trabaja en la informalidad gana la mitad de lo que gana un trabajador formal. Si tuviésemos más trabajadores formales tendríamos más poder de consumo, que es lo que nos interesa como cámara gremial empresaria”, remarcó.

Otro de los puntos que destacó fue la necesidad de planificar mejor el desarrollo comercial de la ciudad. Para Taladrid, muchas veces los emprendedores realizan inversiones sin contar con información adecuada sobre el mercado. “Nadie te dice si está saturado o no el mercado. Hoy, con las herramientas digitales que existen, se podría advertir cuándo una zona está saturada y cuándo una idea comercial tiene menos posibilidades de éxito”, explicó.

A su criterio, el Estado podría cumplir un rol importante brindando información estratégica a los pequeños comerciantes. “Cualquier empresa grande estudia densidad poblacional, capacidad de consumo y potencialidad de ventas antes de instalarse. El pequeño comerciante muchas veces no puede hacerlo y ahí el Estado podría ayudar”, sostuvo.

En esa línea, destacó un relevamiento reciente realizado por la UCIP sobre más de 2.400 comercios distribuidos en diez centros comerciales de Mar del Plata. Los resultados mostraron fuertes diferencias entre corredores comerciales. “Tenemos una calle Alem con prácticamente plena ocupación, alrededor del 3% de locales vacíos, mientras que Juan B. Justo o 12 de Octubre tienen cerca del 15% de locales desocupados”, explicó.

Para Taladrid, estos datos deben convertirse en herramientas para diseñar políticas públicas. “Hay que analizar qué está pasando en cada zona, si hacen falta cambios de circulación, semáforos, mejoras en veredas, forestación o intervenciones vinculadas a la seguridad”, indicó.

Justamente la seguridad aparece como otro factor determinante para la actividad económica. “Si en un centro comercial no ves presencia policial, por lo menos debería haber alguien cambiando un foco, barriendo o podando. Eso ya genera una mejor percepción de seguridad”, concluyó.