Nancy Giménez: “Hoy no podemos enseñar ni poner límites: el régimen académico licuó el rol del docente”

La profesora Nancy Giménez, delegada de la Escuela Secundaria 22 «Mariano Moreno» e integrante de SUTEBA Multicolor, advirtió en la 99.9 que la violencia en las escuelas es consecuencia de un sistema que eliminó las sanciones, debilitó la autoridad docente y convive con graves problemas de infraestructura y salud laboral.

La violencia dentro de las escuelas volvió a instalarse en el centro del debate tras el episodio ocurrido en el Jardín de Infantes Nº 922 de Mar del Plata. Para Nancy Giménez, profesora, delegada docente de la Escuela de Educación Secundaria Nº 22 «Mariano Moreno» e integrante de SUTEBA Multicolor, estos hechos no son episodios aislados, sino el reflejo de un deterioro sostenido del sistema educativo.

«Es una postal bastante constante últimamente, no sólo dentro de la ciudad sino a nivel nacional», afirmó durante una entrevista con la 99.9, donde sostuvo que el problema excede ampliamente el hecho puntual y tiene raíces estructurales.

Según explicó, uno de los principales factores es el actual régimen académico vigente para la escuela secundaria. «Hay una desidia total y particularmente en lo que respecta a la escuela secundaria no tenemos la posibilidad de poner límites concretos. Este régimen académico licúa todo el rol del docente como figura al momento de dar los contenidos», aseguró.

La docente describió un escenario donde resulta cada vez más difícil enseñar. «Empezamos a dar contenidos, tenemos que parar, volver a reflotar lo que ya dimos, no se puede avanzar. Es un modelo que nos está llevando para atrás porque no podemos dar contenidos dentro del aula, que es lo principal, ni tampoco podemos establecer límites porque directamente no existen las sanciones», cuestionó.

Para Giménez, las respuestas oficiales no atacan el problema de fondo. «Este régimen ha logrado que tengamos una cultura del afiche. Para cualquier situación todo se reduce a un afiche. Hay jornadas de convivencia, se detienen las clases y hacemos jornadas de reflexión sobre temáticas que muchas veces nos informan de un día para el otro. Pero todas estas situaciones de violencia no las vamos a solucionar con una jornada de convivencia», enfatizó.

En ese sentido, remarcó que los episodios violentos se repiten diariamente. «Lamentablemente tenemos ahora el caso del Jardín 922, pero ya hemos tenido situaciones en otras instituciones. Todos los días hay una situación de violencia», sostuvo.

La profesora también consideró que el deterioro alcanza el aspecto pedagógico. «Quienes proponemos brindar contenidos también somos tildados de ‘dificilistas’, cuando en realidad es el rol para el cual uno se preparó: transmitir contenidos y también valores. Lamentablemente hoy no estamos pudiendo llevar adelante ninguna de las dos cosas», lamentó.

La violencia, dijo, no se limita únicamente a los conflictos entre estudiantes. «Es violencia en todos los sentidos: violencia verbal, física, institucional y sindical», afirmó.

Sobre la violencia institucional, denunció que las autoridades educativas priorizan la continuidad de las clases aun cuando no existen condiciones mínimas. «Desde inspección se plantea que se den clases a toda costa, independientemente de si están dadas las condiciones o no para docentes, estudiantes y auxiliares. Si falta luz hay que dar clases igual, si falta agua también, si no hay gas también».

Como ejemplo mencionó distintos establecimientos de Mar del Plata. «En la Secundaria 12 estuvieron más de dos meses con las cloacas rotas, trabajando con olor a cloaca dentro de la institución. En la Escuela Mariano Moreno también estuvimos varios días sin luz por un desperfecto. Ahora hicieron algunos arreglos, pero en la sala de profesores tenemos la mitad iluminada y la otra mitad completamente oscura. Parece que no importa si los docentes tenemos un lugar habilitado o no para descansar entre recreos», cuestionó.

Para Giménez, ese deterioro cotidiano termina naturalizándose. «El nivel de destrato es tan grande que parece que nos vamos acostumbrando», advirtió.

La dirigente sindical también cuestionó la situación salarial y el funcionamiento de IOMA. «Desde que asumió este gobierno ya no hay consultas en las escuelas por parte del Frente de Unidad Docente Bonaerense. Estamos teniendo salarios de miseria e IOMA está totalmente colapsada», señaló.

Recordó que la obra social provincial alcanza a docentes, judiciales, trabajadores de la salud y fuerzas de seguridad. «Es la segunda obra social más grande después de PAMI. Nos descuentan de manera permanente y no tenemos acceso a una salud de calidad», afirmó.

Como ejemplo, describió las dificultades para acceder a atención médica pediátrica. «Tengo un hijo menor y si necesito una guardia pediátrica tengo que estar recorriendo policonsultorios porque no están todas las especialidades en todos lados. Ante una situación de salud uno no puede estar con una criatura enferma viendo si la atienden en un policonsultorio o en otro», expresó.

Finalmente, cuestionó el costo que deben afrontar muchos afiliados para acceder a consultas particulares. «La última vez que fui con mi nene la consulta costaba 15 mil pesos y es un gasto muy oneroso», concluyó.