La doctora en Filosofía y Letras Ana María Borzone destacó los resultados del programa de alfabetización «Queremos Aprender», que impulsa en San Luis, y advirtió que la crisis educativa se revierte únicamente con enseñanza explícita y sistemática. “No esperamos que los chicos descubran solos: les enseñamos”, afirmó en la 99.9.

La crisis de alfabetización que atraviesa la Argentina tiene solución, pero exige un cambio profundo en la forma de enseñar. Así lo sostuvo la doctora en Filosofía y Letras Ana María Borzone, quien lidera un equipo interdisciplinario que desarrolla el programa «Queremos Aprender», implementado actualmente en el Plan Provincial de Alfabetización Inicial de San Luis y con antecedentes exitosos en Mendoza.
“Somos un equipo formado por investigadores y docentes de distintas disciplinas que elaboramos un programa de enseñanza de la lectura y la escritura que se llama ‘Queremos Aprender’, porque los chicos quieren aprender”, explicó.
Borzone señaló que la diferencia central respecto de otros modelos radica en que el aprendizaje no queda librado al descubrimiento espontáneo. “Es una enseñanza sistemática y explícita. ¿Qué significa? Que les enseñamos. No esperamos a que los chicos descubran la rueda, les enseñamos”, enfatizó.
La especialista explicó que el trabajo comienza desde el jardín de infantes fortaleciendo la oralidad, considerada una base indispensable para el aprendizaje posterior. “Un chico que no puede producir un relato oralmente no lo puede escribir. Un chico que no puede describir un objeto, no puede escribir o comprender una descripción”, indicó.
Por eso, el programa prioriza la comprensión oral mediante la lectura cotidiana de textos. “Les enseñamos vocabulario, sintaxis, recuentan los textos, aprenden a hablar, aprenden lenguaje. Paralelamente les enseñamos a leer y escribir palabras, porque los textos están formados por palabras”, explicó.
En ese proceso también se trabajan desde edades tempranas las estrategias de comprensión. “Les enseñamos a reconocer el significado de las palabras, a relacionarlas entre sí, a realizar inferencias, es decir, comprender. Enseñamos estrategias de comprensión desde jardín, a través de la oralidad y de la lectura constante de textos”, detalló.
Consultada sobre qué ocurre con quienes ya atravesaron el sistema educativo sin haber adquirido esas habilidades, Borzone fue contundente: “Tenemos que enseñarles”.
En ese sentido, destacó que en San Luis también comenzaron experiencias de alfabetización en la escuela secundaria. “Muchos chicos llegan a secundaria sin poder leer ni escribir. Entonces no pueden aprender geografía, historia o cualquier otra disciplina porque el primer paso es leer y comprender”, advirtió.
Según explicó, la capacitación a docentes secundarios apunta justamente a integrar la comprensión lectora con la enseñanza de cada materia. “No está en un lugar la comprensión y en otro las ciencias. Nosotros enseñamos estrategias de comprensión trabajando con textos sobre ciencias naturales y sociales. A través de esos textos uno enseña lectura, comprensión y también escritura”, afirmó.
Borzone lamentó además que el debate educativo se concentre casi exclusivamente en la lectura y deje de lado la escritura. “Todos hablan de la ciencia de la lectura, pero también existe la ciencia de la escritura. Enseñar a escribir textos es muy importante porque escribir sobre un tema consolida los conocimientos sobre ese tema”, sostuvo.
Los resultados obtenidos con el programa respaldan esa metodología. “A fin de primer grado, por lo menos el 86% de los chicos puede leer, comprender y escribir textos de dos párrafos”, aseguró. Y agregó: “Nuestros chicos leen un texto de dos párrafos, responden preguntas de comprensión por escrito y también escriben un texto breve. Esos resultados están publicados”.
Durante la entrevista también se refirió al retroceso que observa en las nuevas generaciones respecto de la escritura. Al escuchar el ejemplo de jóvenes que piden a un florista que redacte por ellos una tarjeta para acompañar un regalo, respondió sin dudar: “Porque no pueden escribir. Es terrible. ¿Alguien se da cuenta de que eso implica un retroceso de siglos?”.
Para Borzone, abandonar la enseñanza explícita de la escritura tiene consecuencias profundas. “La escritura fue un avance muy grande de la humanidad y nosotros ahora la hemos dejado de lado. Cuando dejamos de enseñar, el cerebro también sufre, porque tiene una enorme plasticidad y una gran capacidad para aprender en los primeros años de vida. Estamos desaprovechando esos años porque no enseñamos en forma explícita”, afirmó.
Finalmente, insistió en que tanto el lenguaje oral como la lectura y la escritura requieren una enseñanza deliberada. “Todos desarrollamos lenguaje oral, pero eso no significa que no tengamos que enseñar vocabulario, sintaxis y organización discursiva. Primero enseñamos comprensión de textos orales y, una vez que los chicos pueden leer palabras, pueden comprender los textos. Son procesos que tenemos que enseñar al mismo tiempo”, concluyó.