Alejandro Sangiorgio: “La mora récord refleja una insolvencia estructural de las familias, no un problema transitorio”

El economista Alejandro Sangiorgio analizó en la 99.9 el crecimiento de la morosidad en los créditos personales y advirtió que 5,4 millones de argentinos ya quedaron fuera del sistema financiero formal. Señaló que las tasas de interés son «prohibitivas», cuestionó el comportamiento de los bancos y alertó sobre el riesgo de que muchas familias terminen recurriendo a prestamistas informales.

La creciente morosidad en los créditos personales dejó de ser un fenómeno coyuntural para transformarse en un problema estructural de la economía argentina. Así lo aseguró en la 99.9 el economista Alejandro Sangiorgio, quien advirtió que los registros alcanzados durante abril volvieron a marcar un récord y que los datos preliminares de mayo indicarían que la situación continúa agravándose.

«El problema de la morosidad familiar volvió a acelerar después de dos meses en los que parecía haber alcanzado un pico. Los datos de abril y, en principio, los de mayo vuelven a demostrar que bate un nuevo récord mensual«, explicó.

El especialista precisó que 5,4 millones de personas, sobre un universo cercano a los 20 millones con algún tipo de crédito, presentan atrasos superiores a 90 días con entidades bancarias y no bancarias.

«Son personas que quedan financieramente excluidas del circuito formal del crédito y, ante cualquier necesidad, pueden verse forzadas a ingresar en el circuito de la marginalidad financiera, dominado por prestamistas ilegales y condiciones claramente predatorias«, alertó.

Sangiorgio destacó tres características del fenómeno. La primera es la fuerte diferencia entre los bancos tradicionales y las entidades no bancarias. «La irregularidad en fintech, billeteras virtuales y financieras más que duplica la de los bancos: estamos hablando de un 28,7% contra un 12,1%», indicó.

La segunda es el perfil social de la morosidad. «Los préstamos más pequeños, generalmente menores al millón de pesos, presentan una mora del 33,3%, mientras que en los créditos superiores a 10 millones baja al 20,1%. Es un fenómeno marcadamente regresivo que golpea con mayor fuerza a los hogares más vulnerables«, sostuvo.

El tercer aspecto es el impacto sobre los jóvenes. Según detalló, «entre los 18 y 25 años la morosidad alcanza el 41,5%«, una situación que vinculó al deterioro del mercado laboral, el aumento del desempleo y la precarización del empleo juvenil.

Consultado sobre el rol de la educación financiera, Sangiorgio consideró que no puede atribuirse toda la responsabilidad a quienes tomaron créditos.

«Sería cargar demasiado las tintas sobre los prestatarios«, afirmó. Recordó que tras el inicio del actual gobierno «hubo una pérdida muy importante del ingreso real producto del ajuste y de la devaluación» y muchas familias recurrieron al endeudamiento confiando en que la recuperación económica sería más rápida.

«No exculpo a nadie. Hay responsabilidades compartidas entre la política macroeconómica, los bancos y también los consumidores, pero no puede explicarse solamente por una falta de educación financiera», aclaró.

En ese contexto, cuestionó el cambio de estrategia de las entidades financieras, que comenzaron a restringir nuevamente el crédito.

«Durante buena parte de 2025 el crédito privado crecía a tasas muy altas, pero desde fines del año pasado los bancos desaceleraron fuertemente la expansión del crédito y comenzaron incluso a retraer las líneas destinadas al consumo«, explicó.

Según Sangiorgio, esto responde tanto a la menor demanda de financiamiento como a la decisión de las entidades de reducir riesgos y mejorar la calidad de sus carteras. «Como consecuencia, muchos bancos volvieron a colocar buena parte de sus recursos en títulos de deuda pública«, señaló.

Para el economista, el problema de fondo tiene dos causas centrales. La primera son las elevadas tasas de interés.

«Las tasas activas están en niveles prohibitivos. En los bancos el costo financiero total de un préstamo personal oscila entre el 150 y el 250%, mientras que en algunas fintech puede llegar al 1.200% anual«, afirmó.

La segunda causa es la pérdida sostenida del ingreso disponible de las familias.

«Ya no hablamos solamente del salario, sino del ingreso disponible real«, explicó. El fuerte aumento de los gastos fijos —tarifas, alquileres, transporte, comunicaciones y cuotas escolares— redujo la capacidad de afrontar compromisos financieros.

En ese sentido, sostuvo que muchas familias destinan buena parte de sus ingresos a cubrir obligaciones básicas y, además, deben afrontar varias cuotas de créditos simultáneamente.

«Hoy, en promedio, cada familia está pagando tres créditos distintos. Ese aumento de los gastos fijos desplazó el consumo, la recreación, la vestimenta e incluso el pago de las propias cuotas de los préstamos, lo que explica la magnitud que alcanzó la mora», concluyó.