El Licenciado en Gestión Ambiental y especialista en Manejo de Fauna Silvestre y Biodiversidad, Víctor Fratto, advirtió en la 99.9 sobre el crecimiento descontrolado del jabalí en Argentina. Aseguró que existen entre tres y cinco millones de ejemplares, explicó el impacto sobre la fauna nativa y sostuvo que el control mediante la caza es la única herramienta viable para preservar los ecosistemas.

El avance del jabalí europeo en Argentina dejó de ser un problema exclusivamente rural para convertirse en una amenaza ambiental de gran magnitud. Así lo explicó en la 99.9 el Licenciado en Gestión Ambiental y especialista en Manejo de Fauna Silvestre y Biodiversidad, Víctor Fratto, quien remarcó que, pese a no ser partidario de la caza, considera indispensable controlar esta especie invasora para proteger la fauna autóctona.
«Hace 38 años que trabajo en conservación, nunca cacé un animal ni creo que lo haría, no me gusta la caza, pero soy consciente de que a las especies invasoras que vienen de otros países y están atentando contra nuestra biodiversidad no queda otra que cazarlas«, afirmó.
Fratto planteó el dilema desde una perspectiva de conservación: «Si me ponés en la balanza entre un jabalí europeo y un pingüino de Magallanes, voy a defender al pingüino de Magallanes, que es nuestro«. Explicó que estos animales ya fueron detectados en pingüineras, donde consumen huevos, pichones e incluso ejemplares adultos.
La dimensión del problema es enorme. Según indicó, actualmente en Argentina habría «entre tres y cinco millones de jabalíes«, aunque reconoció que no existen censos precisos. «Aunque fueran tres millones ya sería una barbaridad», señaló.
El especialista también alertó sobre la expansión de los híbridos entre jabalíes y cerdos domésticos, conocidos en Brasil como «javaporco». Explicó que muchos productores realizaron estos cruzamientos para obtener mejores animales para consumo, pero luego algunos ejemplares escaparon o fueron liberados. El resultado son animales mucho más grandes —de hasta 140 kilos— y con una capacidad reproductiva superior.
«Estás mezclando la fuerza del jabalí europeo con un chancho doméstico que fue seleccionado para reproducirse rápidamente. Hoy hay jabalíes que pueden tener hasta tres camadas por año de unas diez crías cada una«, detalló.
Más allá de los daños a la producción agropecuaria, Fratto subrayó el impacto ecológico. Los jabalíes destruyen alambrados, ingresan a cultivos, provocan pérdidas ganaderas y modifican completamente el ambiente.
«Son ingenieros de ecosistemas«, explicó. «Con el hocico levantan el suelo buscando raíces e insectos, dejan expuestos microorganismos esenciales y modifican la química y la biología del suelo».
A ello se suma que consumen huevos de aves que nidifican en el suelo, atacan corderos, terneros, potrillos y hasta se registraron imágenes de ejemplares transportando crías de carpinchos para alimentarse.
«Cuando alguien se opone al control del jabalí, yo le digo que ponga en una balanza una cría de carpincho, un pingüino, un choique, un tero, toda nuestra biodiversidad, y del otro lado una especie invasora. Nuestra función es preservar la biodiversidad«, enfatizó.
Fratto también cuestionó la influencia de sectores ambientalistas que, según sostuvo, impiden avanzar con medidas de manejo. Como ejemplo citó el caso de los hipopótamos introducidos por Pablo Escobar en Colombia.
«Los grupos ambientalistas presentan recursos de amparo y mientras tanto los hipopótamos están destruyendo el río Magdalena, alterando la pesca y afectando la biodiversidad. No están pensando en la biodiversidad de Colombia, sino solamente en un hipopótamo que viene de otro continente«, afirmó.
El especialista reconoció que la erradicación del jabalí ya es imposible debido a la magnitud de la población, pero sostuvo que sí puede implementarse un manejo planificado.
«Erradicar no se va a poder, pero sí controlar«, indicó. Como referencia mencionó el trabajo que desarrolla Brasil mediante trampas cebadas y controles sanitarios para evitar enfermedades como la triquinosis.
Finalmente, explicó que incluso proyectos de conservación se ven limitados por la presencia de esta especie invasora. Desde el centro de rescate y rehabilitación que dirige en la Patagonia, descartaron reproducir tortugas terrestres para reintroducirlas en la naturaleza porque el jabalí también comenzó a depredar ejemplares adultos.
«Hasta hace unos años sabíamos que se comía las crías como caramelos. Ahora sabemos que también se está comiendo tortugas adultas de tres kilos«, concluyó. «Si en Europa, donde el jabalí es una especie nativa, ya aplican medidas de control, con más razón debemos hacerlo nosotros, donde se trata de una especie exótica que pone en riesgo nuestra biodiversidad».