Jesús Rodríguez: “Desde 1983 los argentinos ya no aceptamos la violencia como método de acción política”

El ex diputado nacional y ex ministro de Economía presentará en Mar del Plata La huella democrática, el ensayo que escribió junto a Alejandro Gabi y que obtuvo un concurso de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. En diálogo con la 99.9, destacó los cambios producidos desde el retorno democrático y reivindicó el impacto del gobierno de Raúl Alfonsín.

El ex diputado nacional y ex ministro de Economía Jesús Rodríguez llegará a Mar del Plata para presentar La huella democrática, el libro que escribió junto a Alejandro Garvie y que analiza la recuperación institucional iniciada en 1983 y los primeros años del gobierno de Raúl Alfonsín. En diálogo con la 99.9, Rodríguez explicó que la obra surgió a partir de un concurso convocado por la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, que finalmente obtuvo junto a su coautor.

“Como todo concurso de ensayo, la ponencia debía ser firmada con un seudónimo, porque hay un jurado que analiza y luego determina quién es el mejor sin saber quiénes son los autores. Nos presentamos a ese concurso y tuvimos la felicidad y la emoción de ganarlo”, relató. Posteriormente, la editorial decidió publicar el trabajo ganador, que ahora será presentado en la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Para Rodríguez, el retorno de la democracia en 1983 significó un cambio profundo para la sociedad argentina porque permitió dejar atrás dos prácticas que habían marcado buena parte de la historia política del país. “La instauración democrática de 1983, visto en perspectiva, sirvió para liberarnos de dos patologías de la sociedad argentina que habíamos padecido hasta ese año”, sostuvo.

La primera de esas transformaciones, según explicó, fue el abandono de la violencia como mecanismo de disputa política. “Uno era la aceptación social de la violencia como método de acción política, que atravesaba sectores sociales e ideologías. Tuvimos de todo en nuestro país: fusilamientos, bombardeos a poblaciones civiles, golpes de Estado, acción de bandas paramilitares, terrorismo de Estado”, enumeró.

En ese proceso, Rodríguez ubicó al Juicio a las Juntas como uno de los acontecimientos determinantes para consolidar un nuevo escenario institucional. “Desde aquel momento y hasta aquí, básicamente como resultado del juicio de los comandantes, se supo, se echó luz y se abrió la puerta a conocer lo que había sucedido. La sociedad argentina ya no tolera, acepta o promueve el uso de la violencia como método de acción política”, afirmó.

El segundo gran cambio que destacó fue la pérdida de legitimidad de los golpes militares como mecanismo para resolver las crisis políticas. Rodríguez recordó que entre 1930 y 1983 la Argentina atravesó seis golpes de Estado y numerosos intentos fallidos, además de distintas interrupciones institucionales. “Desde 1983 para acá los argentinos pensamos muchas cosas de muchas maneras distintas, tenemos asignaturas pendientes con el modo democrático, pero a nadie se le ocurre decir ‘terminemos con esto, que venga un golpe de Estado’, porque eso tampoco es aceptado”, remarcó.

Para el ex ministro, esos dos procesos constituyen avances fundamentales, aunque no significan que la democracia haya resuelto todos los problemas del país. “Estos son dos avances, dos hitos que marcan un cambio y que constituyen el principio de solucionar los problemas. No hay ninguna manera de solución inmediata. Es una sociedad conflictiva, con muchas asignaturas pendientes y con muchas demandas sociales insatisfechas”, planteó.

El libro, aclaró Rodríguez, no pretende realizar un recorrido por todo el período democrático posterior a 1983, sino concentrarse en las condiciones que permitieron la llegada de Alfonsín y en las dificultades que atravesó su gobierno para consolidar el nuevo régimen institucional. En ese sentido, destacó especialmente la situación internacional en la que se encontraba la Argentina luego de años de dictadura.

“Argentina vivía hasta la llegada del presidente Alfonsín como un paria en el mundo”, afirmó. Recordó que el país venía de una guerra perdida contra una potencia militar de la OTAN, había estado cerca de un conflicto armado con Chile, desconocía un laudo arbitral relacionado con el conflicto limítrofe con ese país y había quedado involucrado en distintos procesos políticos y militares en el exterior.

Según Rodríguez, la recuperación democrática modificó también la percepción internacional sobre la Argentina. “Gracias al Juicio a los Comandantes, tal vez uno de los hitos de reputación internacional positiva de la Argentina, como ningún otro salvo el fútbol, la Argentina empezó a ser reconocida como un actor relevante, valorable, ponderado y aceptado”, sostuvo.

El ex legislador también destacó las dificultades que debió atravesar el gobierno de Alfonsín para llegar al final de su mandato. “Analizamos todos los acontecimientos que tienen que ver con los obstáculos que hubo que vencer para que ese gobierno concluyera su mandato”, explicó, y enumeró “tres intentos de golpe de Estado, tres paros generales, cuatro mil conflictos sindicales sectoriales” y el copamiento de una unidad militar por parte de una patrulla guerrillera guevarista.

Para Rodríguez, precisamente esas circunstancias permiten comprender la dimensión de la consolidación democrática alcanzada durante aquel período. “En ese contexto pudo la democracia consolidarse y es por eso que hablamos de ese hito, de esa huella que está signada por esas condiciones iniciales”, concluyó.

La presentación en Mar del Plata será, de esta manera, una oportunidad para repasar desde la mirada de dos protagonistas de la vida política argentina los primeros pasos de la democracia recuperada y los cambios que, más de cuatro décadas después, Rodríguez considera irreversibles: la pérdida de legitimidad de la violencia política y el rechazo social a los golpes de Estado como forma de resolver las diferencias institucionales.