Diego García: “Con $51 mil no se engranza una calle”

El concejal cuestionó el presupuesto municipal destinado al mantenimiento de calles y advirtió que la cifra proyectada para 2026 resulta insuficiente frente al costo real de los materiales, el combustible y la maquinaria. También reclamó un plan de asfalto para los barrios y criticó el destino de los recursos de la tasa vial.

El concejal Diego García cuestionó en la 99.9 el presupuesto municipal previsto para el mantenimiento de las calles durante 2026 y consideró que los números presentados por el Ejecutivo están muy alejados de la realidad. Según explicó, el municipio proyectó una inversión de $1.540 millones para el mantenimiento de mil cuadras, lo que arroja aproximadamente $51 mil por cuadra.

“Claramente eso no supera ni siquiera la compra de una bolsa de granza común o de piedra”, señaló García. El edil sostuvo que la cifra resulta todavía más llamativa teniendo en cuenta que existe una tasa vial cuyo destino específico contempla el mantenimiento de las calles. “Como mínimo debería haber un mantenimiento de dos veces por año, donde vemos pasar la máquina, hace el engranzado nuevo y tapa los pozos que existen”, afirmó.

García remarcó que en Mar del Plata existen cerca de 10.000 calles que requieren este tipo de mantenimiento y cuestionó que, pese al nivel de recaudación, los vecinos no perciban una mejora concreta. “Tenemos el recurso, la gente hace el aporte. Alrededor de 100 mil pesos al año está aportando cualquier persona que tiene un vehículo cargando uno o dos tanques por mes”, sostuvo.

El concejal puso el foco además en la diferencia entre las cifras presupuestadas y los costos actuales de los materiales. “80 mil pesos vale un metro de piedra, de las que se usan para construir una vereda o hacer el hormigón. ¿Les parece que con 51 mil pesos vamos a engranzar una calle?”, planteó. A esa inversión, agregó, deben sumarse el combustible, el maquinista y el funcionamiento de la maquinaria municipal.

Para García, la situación es especialmente crítica en sectores como la zona sur de la ciudad, donde existen barrios que llevan largos períodos sin mantenimiento. También cuestionó las dificultades que atraviesan las delegaciones municipales, que muchas veces no cuentan con las máquinas o los insumos necesarios para realizar las tareas. “Gente que no puede transitar por las calles de su barrio, no puede salir ni siquiera caminando, porque en la mayoría de los barrios tampoco hay veredas”, describió.

El edil también cuestionó que el municipio continúe apostando al engranzado como solución recurrente y reclamó una estrategia de largo plazo para avanzar con el asfalto. En ese sentido, recordó que la contribución por mejoras permitió históricamente que los propios vecinos financiaran obras de infraestructura en distintos barrios de Mar del Plata.

“La contribución por mejoras existe, existió y fue el esfuerzo de todos los vecinos. Las sociedades de fomento en su momento cobraban las cuotas a los vecinos y así llegó el asfalto, el cordón cuneta y muchas mejoras”, explicó. Para García, ese mecanismo podría recuperarse dentro de un plan integral que permita transformar progresivamente las calles de granza en calles asfaltadas.

El concejal también cuestionó las consecuencias del polvo generado por el tránsito sobre calles de granza y consideró que no puede sostenerse indefinidamente un esquema basado en ese tipo de mantenimiento. “No se puede vivir toda la vida con una nube de polvo”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la solución definitiva debería ser la pavimentación.

García consideró que Mar del Plata cuenta con herramientas para encarar ese proceso. “Tenemos los empleados, hay una planta de asfalto que es municipal, tenemos un obrador propio con la planta que puede ser hormigón, o sea los elementos”, enumeró. A su entender, el principal déficit no está en la falta de recursos materiales sino en la ausencia de una decisión política y de un plan de obras sostenido.

Finalmente, cuestionó la utilización de las tasas municipales y reclamó mayor claridad en la relación entre lo que pagan los vecinos y los servicios que reciben. “Alguna vez tenemos que tener algún plan para gobernar, dejar de atender este tipo de situaciones y también de crear tasas para tapar agujeros fiscales”, sostuvo. Según García, mientras la presión sobre los contribuyentes aumenta, las mejoras en infraestructura no aparecen al mismo ritmo.