Luis Distéfano: “El 73% de los chicos no resuelve un cálculo elemental de matemática”

El exsecretario de Educación de General Pueyrredón analizó en la 99.9 los resultados de las pruebas PISA y advirtió sobre un deterioro que, según sostuvo, lleva décadas. “Liquidaron el mérito”, afirmó, y cuestionó las políticas educativas que priorizaron la permanencia de los alumnos dentro del sistema por sobre los aprendizajes.

Luis Distéfano, exsecretario de Educación de General Pueyrredón, analizó los resultados de las pruebas PISA y aseguró que el retroceso educativo argentino no puede atribuirse exclusivamente a la actualidad, sino que responde a un proceso que lleva décadas. “Esta es una más de esas lágrimas que ya nosotros con tu audiencia y en esta radio venimos hablando hace muchísimos años. Este resultado PISA fue anticipado por cada uno de los diálogos, porque los docentes y quienes estamos un poco vinculados a educación sabíamos que esto venía en declive desde hace décadas, no es una cuestión de este momento”, sostuvo en la 99.9.

Distéfano puso el foco en los países que actualmente lideran las evaluaciones internacionales y señaló que existe un elemento común relacionado con la exigencia y la formación docente. “Cuando uno analiza quiénes lideran el ranking PISA en estas etapas, en estos últimos años, son sobre todo muchas regiones de China, Singapur, Sudeste Asiático, ya no solo Finlandia o los países europeos”, explicó. Y agregó: “¿Cuál es el objetivo central del sistema educativo, por ejemplo, en estas regiones de China? La exigencia, la autoridad docente y el seguimiento de los docentes, que los docentes sean evaluados, que haya concursos constantes, hay mucha exigencia en la carrera docente previo a dar clases y durante, pero el premio al esfuerzo es lo que define”.

Para el exfuncionario municipal, los resultados argentinos muestran las consecuencias de un modelo educativo sostenido durante años. “Nosotros venimos en un retroceso. Este resultado de PISA demuestra un retroceso de la evaluación en los últimos 20 años que es coincidente”, afirmó. En ese sentido, vinculó el escenario actual con los veinte años de vigencia de la Ley Nacional de Educación 26.206: “Cumplimos 20 años de una política educativa que se definió como inclusiva y que definió que la escuela primaria y secundaria sean obligatorias. Evidentemente fracasó la inclusión que hoy implica tener a todos adentro, no importa cómo, asegurarles el ingreso, la trayectoria y el egreso de los alumnos, el derecho a la terminalidad, a que tengan el título, no importa cómo lo tengan”.

Distéfano consideró que ese paradigma terminó desplazando el aprendizaje como objetivo central. “Este ha sido el paradigma de estos 20 años y el resultado es este”, afirmó. Y remarcó los datos que, según planteó, deberían generar mayor preocupación: “Más allá del puesto 72 de 91, 92 países, el 73% de los chicos que tienen en estas evaluaciones de PISA de 15 años aproximadamente no resuelve un cálculo elemental de matemática. Siete de cada diez alumnos no pueden despejar una cuenta básica”.

También señaló las dificultades que existen en comprensión lectora. “Más del 54% no comprende lo que lee, son analfabetos funcionales, son incapaces de entender una noticia simple o una consigna laboral”, sostuvo. Según contó, esa situación también es advertida por comerciantes y profesionales que intentan incorporar jóvenes al mercado laboral. “Venimos charlando con muchos profesionales, comerciantes de la ciudad, que toman chicos de 18, 20, 22 años, no pueden entender una consigna simple de trabajo, lo que implica después, en muchos casos, la pérdida del puesto laboral”, afirmó.

El exsecretario de Educación también trasladó el problema al ámbito universitario y relató una experiencia vinculada con el ingreso a una carrera de ingeniería. “Acompañé a mi hijo, que está egresando de la secundaria, a tener una charla con el director de una carrera de ingeniería, para seguir ingeniería. Y me decía que de los 160 ingresantes al primer año de Ingeniería Naval hoy tiene 60. Y la mayoría han dejado antes del primer parcial”, contó.

Para Distéfano, existe una diferencia cada vez mayor entre las exigencias de la universidad y la preparación que reciben los estudiantes durante la secundaria. “La facultad aún hoy evalúa contenidos, por suerte, no sé hasta cuándo, porque se van a quedar sin alumnos. La secundaria ya esto lo perdió”, sostuvo. Y cuestionó el funcionamiento de las aulas actuales: “Hoy es tenerlos a todos adentro, en un aula heterogénea, le dicen, donde un profesor con suerte puede dar 15, 20 minutos de clase. Entonces no esperemos otro resultado”.

Uno de los conceptos más contundentes de su análisis estuvo relacionado con la pérdida del mérito. “Todas las acciones que han sido deliberadas para pegarle al esfuerzo, para no tener un premio al mérito, tienen su consecuencia, y es esta”, afirmó. Y agregó: “Hay un dato que pasa inadvertido también en el resultado de PISA, que hay un nivel destacado. Aquellos alumnos que están por sobre, encima de la media, pero muy arriba, el nivel destacado, en el caso de Argentina, sólo alcanzó al 0,3%. Liquidaron el mérito”.

Di Stéfano advirtió además que revertir el deterioro educativo demandará tiempo. “Es lamentable, porque vamos a tardar mucho tiempo en remontar”, afirmó. También pidió no concentrar exclusivamente la responsabilidad en el gobierno nacional y señaló el papel de las provincias: “Acá no le podemos tirar a Milei la responsabilidad en materia educativa. Primero porque esto lleva décadas y, segundo, porque desde los 90 las escuelas, en este caso las secundarias, dependen de los gobernadores”.

“Quién arma el diseño curricular, quién define las reglas de juego institucionales, quién define los contenidos, son los gobernadores de cada una de las provincias”, explicó. En el caso bonaerense, sostuvo que “la educación es responsabilidad del gobierno de la provincia de Buenos Aires”, mientras que la Nación, a través del Consejo Federal, establece determinados estándares. “Si hipotéticamente tuviéramos un cambio en la provincia, gobierne quien gobierne, empezamos a poder tener una idea de modificación de este desastre en muchos años, no inmediatos”, afirmó.

El exfuncionario también cuestionó el deterioro de la alfabetización y sostuvo que actualmente llegan a la secundaria alumnos que todavía no dominan herramientas básicas. “Los docentes sabemos, por supuesto, cómo trabajar y cómo hacer las cosas, pero pasa lo que vos decís, hay una bajada para que esto se aplique, sobre todo en las secundarias”, afirmó. Y agregó: “Hoy tenemos alumnos que recibimos en secundaria que no saben leer y escribir. Por supuesto la secundaria no está preparada para alfabetizar, porque eso es algo que debe hacerse en el nivel anterior, y hoy tenemos chicos en primer año que no saben leer y escribir”.

En ese punto, cuestionó que la Provincia haya implementado programas destinados a alfabetizar estudiantes secundarios. “La demostración más clara del gobierno de Kicillof de que esto fracasó es haber armado un programa, creo que se llama FOTIA este año, que está preparado para alfabetizar en secundaria. Entonces contratan gente, contratan docentes para que vayan a las secundarias, para que este programa permita a estos chicos alfabetizarse en secundaria, que es lo que debe haberse hecho antes”, señaló.

También vinculó la eliminación de la repitencia con una forma de ocultar los resultados académicos. “Más allá de lo ideológico, eliminar la repitencia también tiene un sentido, que es tapar la realidad. Nosotros en secundaria, si evaluáramos contenidos a final de año, el 95% de los alumnos desaprueba”, sostuvo. Según su análisis, “la manera de que esto no impacte en una repitencia es que pasen de año y que intensifiquen y que presenten un trabajito práctico, que no haya exámenes”.

Distéfano anticipó además un nuevo cambio curricular en la provincia y cuestionó la idea de reemplazar contenidos por proyectos. “Lo que se viene en la provincia de Buenos Aires va a ser un cambio de diseño curricular, que lo que va a hacer es, en el humo de decir ‘vamos a integrar materias y vamos a trabajar por proyectos’, bajar aún más los contenidos”, afirmó. Y agregó que el problema no se limita a una fuerza política: “Esto no tiene grieta. Esto es un objetivo de muchos sectores políticos argentinos que no ven lo que pasa en las escuelas, pero que tiene un objetivo claro”.

El exsecretario de Educación también puso el foco en las condiciones laborales de los docentes y aseguró que el deterioro del sistema repercute directamente sobre quienes están frente al aula. “El alumno es una víctima y el docente no tiene herramientas, le quitaron todas las herramientas”, afirmó. Según sostuvo, esto explica que muchos docentes abandonen la actividad: “Vemos en las escuelas muchos docentes que se van, que eligen otras profesiones”.

A esa situación le sumó el deterioro salarial. “Históricamente nunca pasó esto en la provincia de Buenos Aires, estamos por debajo de los niveles inflacionarios”, afirmó. Y recordó: “No la banco a Vidal, pero Vidal por lo menos tenía una cláusula gatillo que aseguraba que todos los meses, en función de la inflación, mejore. Nosotros en provincia de Buenos Aires este año y el año anterior estamos por debajo y nadie dice nada”.

Finalmente, describió las dificultades que existen actualmente para cubrir cargos docentes. “Nos pasamos datos de profes para tomarlos, incluso pagándoles extras, no conseguimos profes, porque esto es un desastre en la provincia de Buenos Aires, que tampoco está alejado de otras jurisdicciones”, sostuvo. Y concluyó con una mirada que, pese a su diagnóstico crítico, mantiene abierta la posibilidad de una recuperación: “Yo sé que puede haber un cambio, ojalá, gobierna quien gobierne, no importa que haya un cambio, porque esto en la sala de profesores nos agrupa a todos, incluso los que bancan al gobernador. En materia educativa no hay mucha duda de que esto es un desastre. No se dice públicamente, pero en el día a día acá no hay grieta tampoco entre los docentes, pero es tan desastroso que si esto cambia, sabemos qué tenemos que hacer”.