Hernán Leuci: “Acá va a pasar una desgracia: o van a ser los delincuentes o vamos a ser nosotros”

El vecino marplatense contó en la 99.9 el violento asalto que sufrió su madre, de 88 años, y un nuevo intento de ingreso a su vivienda pocos días después. Cuestionó la falta de respuestas y advirtió: “Acá va a pasar una desgracia de cualquiera de los dos lados”.

Hernán Leuci relató en la 99.9 las dos situaciones de inseguridad que sufrió su familia en pocos días y cuestionó duramente la respuesta de las autoridades municipales y policiales. El primer episodio ocurrió el 1° de mayo, cuando cuatro delincuentes ingresaron durante la madrugada a la casa de su madre, de 88 años, que se encontraba junto a su sobrina. “Le metieron cuatro personas en la casa de mi mamá que tiene 88 años, ella estaba con mi sobrina. Enseguida la ataron a mi sobrina, a mi mamá y empezaron con lo de siempre, exigencias de dinero, oro, todo este tipo de situaciones”, contó.

Según relató, los delincuentes permanecieron aproximadamente una hora y media dentro de la vivienda y revisaron prácticamente todos los ambientes. “Desarmaron, para que te des una idea, desde los calefactores hasta los depósitos de los baños, los contramarcos de los placares. Un trabajo tremendo, eran tipos muy profesionales. Estaban todos vestidos de negro, con guantes, las amenazas normales, ‘te corto los dedos, te mato’, le pegaron un par de cachetadas a mi mamá, mi sobrina atada. Una situación tremenda”, describió.

Leuci destacó además la tranquilidad con la que los delincuentes actuaron pese a que la vivienda se encuentra sobre una avenida y frente a una zona iluminada. “Entran a la avenida 39 donde vive ella y pescadores por una ventana de la cocina que da a plena avenida, abajo de un foco de estos de LED que iluminan terriblemente y con una impunidad, una tranquilidad que no sé. Cualquiera, si vos parás a la noche a dejar una bolsa de basura, salís en todas las redes sociales, te ve todo el mundo. En este caso nada”, afirmó.

La situación se repitió pocos días después. “El sábado a la noche otra vez la misma situación, pero ya esta vez entraron otra vez por la avenida a una terraza rompiendo un paredón, unas rejas y quisieron entrar esta vez por el patio que ahí tenía rejas”, relató. Su madre llamó al 911, pero Leuci sostuvo que debió intervenir personalmente para conseguir que se acercara un móvil. “Mi mamá llamó al 911, el 911 le dijo que si eso había sido en otro horario no podían ir. Me llama a mí, voy yo a la casa porque estaba viajando. Yo llamé al 911 y dije ‘mirá, me acaban de querer robar’ porque si no, no venían. Claramente no venían porque el hecho había sido teóricamente de madrugada”, señaló.

El vecino aseguró que lo ocurrido con su familia no constituye un caso aislado. “Nosotros somos un grupo de ocho amigos, comemos todos juntos todas las semanas. A seis padres ya le pasó la misma situación”, afirmó. Y describió el nivel de aislamiento al que están llegando los vecinos para protegerse: “Estoy estacionado en el Club San José, estoy mirando la casa de enfrente, tiene en el balcón rejas hasta el techo, cámara la de al lado, pinches, la que le sigue, toda una concertina. No es justo que seamos nosotros los encerrados”.

En ese contexto, apuntó directamente contra el intendente Guillermo Montenegro, actualmente de licencia, y cuestionó qué espera el gobierno municipal para actuar. “No sé qué está esperando el intendente. Alguien va a disparar primero, o sea, alguien acá en Mar del Plata va a causar una tragedia primero, o van a ser los delincuentes o vamos a ser nosotros”, advirtió.

Leuci también remarcó que las consecuencias de un hecho de estas características no pueden medirse únicamente por las lesiones físicas. “Todo el mundo cae en el error de decirte, en el caso de mi mamá o de algunas otras cosas, ‘gracias a Dios no le pegaron y no le hicieron nada’. A ver, no le hicieron nada desde lo físico, pero psicológicamente tanto ella como mi sobrina están destrozadas”, afirmó. Su sobrina, de 34 años, quedó atada en una cama durante el asalto. “Imaginate una chica de 34 años atada en una cama con cuatro tipos alrededor. No les pegaron mucho, le marcaron las manos de agarrarla y forcejear, pero digo, psicológicamente te destrozan”, agregó.

El impacto sobre su madre también fue profundo. “Mi mamá no puede más, a los 88 años tuve que empezar a ir a un psicólogo. Justamente mi sobrina no pudo volver a dormir ahí, a la casa de mi mamá”, contó. Incluso relató que su madre comenzó a evaluar la posibilidad de abandonar su vivienda: “Mi mamá por suerte en ese sentido es una mujer muy fuerte, pero estaba hablando ahora de irse a vivir a Jujuy. Me dijo ‘alquilala, hacé lo que puedas’. Pero la pregunta es por qué tenemos que llegar a esto”.

Leuci manifestó que percibe una situación de abandono y falta de respuestas. “Mar del Plata está en una impunidad y en un abandono en el tema de seguridad. El otro día escuché un periodista de Buenos Aires decir que se estaba instalando en Mar del Plata, a propósito, la sensación de la inseguridad. Esto lo escuché a los pocos días que habían asaltado a mi mamá. Quiere decir que agarre impotencia por todos lados”, cuestionó.

También rechazó que los reclamos de los vecinos puedan ser reducidos a una supuesta percepción generada por las redes sociales. “Que montamos escenas cuando entramos a casa y nos roban la camioneta, cuando tenés que mirar 20 veces para todos lados. Sí, sí, estamos muy bien actuando claramente”, ironizó. Y agregó: “Yo ya no veo en dónde puede llegar a terminar esto, y te digo la verdad, mi miedo es que va a terminar mal para cualquiera de los dos lados”.

En esa línea, hizo referencia al riesgo de que los propios vecinos reaccionen violentamente frente a un nuevo hecho de inseguridad. “Si tengo un arma y veo a alguien que está amenazando entrando a mi casa y yo le voy a tirar, no sé si lo voy a pensar mucho”, sostuvo. Para Leuci, la situación está llegando a un punto límite y comparó el escenario actual con el que atravesó Rosario en materia de inseguridad, aunque marcó diferencias respecto del fenómeno del narcotráfico.

“Menos de un mes van a aparecer las noticias o algo en algún lado diciendo que Mar del Plata es la nueva Rosario y estamos a nada de eso. Ya no lo somos”, afirmó. Y ante la posibilidad de que determinados grupos delictivos trasladen a la ciudad modalidades más violentas, advirtió: “Cuando lo trasladen no sé qué se va a poder hacer. Y te vuelvo a repetir, no sé quién va a dar el primer paso a la tragedia, porque indefectiblemente va a terminar mal, o sea, no hay forma de que no termine mal”.

El vecino también cuestionó el funcionamiento del sistema policial a partir de su experiencia posterior al asalto. “Después voy a la comisaría, que te cansás de llamar y no atiende. Les pregunté por qué no atendían y ahora me entero que la comisaría no tiene patrulleros, todo depende del 911 y el comando de patrullas”, explicó. Según sostuvo, “la comisaría solamente toma denuncias”, mientras que los pedidos de asistencia deben canalizarse a través del Comando de Patrullas.

La sensación de inseguridad, dijo, modificó incluso las condiciones dentro de su propia casa. “¿Sabés lo que estoy haciendo yo ahora en mi casa? Instalándole a ella también una reja en la mitad de la escalera como para que no me enganchen durmiendo. O sea, es Casa tomada, de Cortázar, nos vamos cada vez reduciendo más”, relató. Y explicó el objetivo de esa nueva protección: “Con mi hijo estamos viendo hacer una reja en la escalera, decir ‘bueno hijo, que nos den tiempo’. De abajo que se lleven todo lo que quieran, pero que no me agarren durmiendo”.

Para Leuci, la sucesión de medidas de protección adoptadas por los vecinos muestra hasta qué punto cambió la vida cotidiana en Mar del Plata. “Ese fue el derrotero que tuvimos que hacer, pero bueno”, resumió, después de enumerar las rejas, alarmas, cámaras, pinches, concertinas y ahora también las alarmas vecinales que los vecinos incorporan para intentar protegerse.

Finalmente, volvió a cuestionar la falta de respuestas políticas y aseguró que ni siquiera siente que exista una estrategia clara para enfrentar el problema. “Yo te puedo asegurar que el intendente nuevo, Neme, se sienta a tomar un café al lado mío y no le conozco la cara, no sé quién es”, afirmó sobre la conducción municipal actual. Y cerró con una definición sobre el rol de quienes exponen públicamente estas situaciones: “Preocupados estamos todos, pero ocupados estamos pocos”.