Kreplak y la hipocresía sin límites

Hizo mucho ruido el hipócrita y cínico pedido de ayuda por parte del ministro de Salud Ernesto Kreplak tanto a la municipalidad como al PAMI por la saturación del HIGA.

El ministro pidió que «ayuden a resolver el problema» de que el HIGA ya no puede resolver la demanda de atención. «No podemos hacerlo solos», dijo, para agregar: «además de ser el hospital de alta complejidad que recibe pacientes de toda la región, el primer nivel de atención del municipio (CAPS) está muy desarticulado y no está resolviendo los problemas». Fue más largo, pero es redundante.

Al ministro se le pasa de largo que, amén del esquema PAMI/Municipio, está IOMA. Más de 120 mil afiliados dependen de la obra social de la provincia, 78 mil de modo directo.

La crisis del PAMI tiene sus propias cuestiones: el hospital Houssay no está administrado por la dirección local y cuestiones sensibles —como internaciones, turnos de tomografía u operaciones de diverso tenor— se deciden en CABA.

No obstante ello, la crisis se agudiza por la venta del nosocomio Belgrano al Grupo Olmos, de los hermanos Raúl y Alejandro Olmos, quienes iniciaron su camino de la mano y a través de acuerdos con la UOM, en la época en que el hombre fuerte era Lorenzo Miguel.

La adquisición de la clínica Belgrano trajo una consecuencia inmediata: aun antes de asumir la efectiva conducción de la misma, le comunicaron a PAMI que de inmediato cesaba el acuerdo de prestación, dejando en horas a 8 mil afiliados del PAMI sin cobertura y arrojándolos al sistema público. Kreplak lo sabe porque fue de la misma manera que se fueron cerrando los acuerdos con las clínicas privadas exponiendo así a los afiliados a IOMA a buscar cobijo sanitario en el servicio público.

No le voy a bajar un céntimo a la crítica al servicio de salud municipal que ya he expuesto en su demerito largamente en este medio y en la FM 99.9. No es creíble que Kreplak se esté enterando ahora de esta situación. Los ilusos aún esperan un video del intendente sustituto contestando a este brulote que fabricado por el mismo que denuncia el ahogo y que se victimiza falsamente.

Sí, la crisis con motivos reales y operaciones como las que describo en estas líneas ameritaría una respuesta seria y firme, pero no va a suceder. ¿Qué lo impide? El desastre que el criterio político de Alejandro Rabinovich le ha provocado a la ciudad sosteniendo, desde hace siete años, que lo que importa es la política y no la gestión.

La falta de gestión se está llevando puesta a la política y el mal cálculo político y el desinterés por el otro, provoca dolor y pérdidas irremediables.