
1) Guillermo Montenegro
(retorno sin gloria)
Y sí, vuelve. No quiere. Ni él, ni su alter ego, Alejandro Rabinovich, pero les salió todo mal y quedó en claro que el sustituto no tiene ni presencia ni garbo para estar al frente del municipio. Vuelven del peor modo: en derrota. Difícil que haya gendarme alguno que les salve el culo.
2) Carlos Rottenberg
(y, sin acuerdos bajo la alfombra, se hace difícil…)
Fue tan feliz en esos ocho años de la gestión de Daniel Scioli durante los que todo era mágico, los bordereaux estaban repletos y las boleterías rebosaban de efectivo. Y, sí, frente a la digitalización de la economía y la trazabilidad del flujo del dinero, siempre efectivo. Otras épocas.
3) José García Cuerva
(el jefe de la iglesia peronista)
Confeso peronista, él solo ve la pobreza y se ocupa de hacer admoniciones cuando los gobiernos no son del PJ. Aunque las tribus peronistas se enojen con quien lo haga notar, traigan algún dicho suyo sobre corrupción o violencia física sobre las mujeres en la política. Si lo encuentran, avisen.
4) José Luis Segovia
(a confesión de parte…)
En julio de 2023, Noticias y Protagonistas expuso la protección política y judicial que lo sostenía en el cargo pese a tener una sentencia firme en su contra. Acusó a este medio y a su director de una «campaña de desprestigio». La investigación judicial confirmó, paso a paso, todo lo que publicamos. Acepta siete años de prisión en acuerdo de juicio abreviado. A confesión de partes…
5) Marcelo González
(el deber ser)
Un ejemplo, si de invertir en la ciudad se trata. Fue directo a la mandíbula y desarrajo: «No es posible que las salas teatrales estén cerradas 300 días por año. Hay que invertir y poner atención a las cuestiones de seguridad y confort de las salas». Clarísimo.
6) Javier Alonso
(las víctimas son solo estadística)
Habla de los asesinados por el crimen como de una cuestión de números: dice que apenas son 740 en un año, y que la tasa estadísticamente es baja. Cero empatía con el dolor de las víctimas y cero interés por los derechos humanos de los funcionarios policiales que, en lo que va del año, han muerto en mayor número por suicidio, que en cumplimiento del deber.
7) Horacio Taccone
(gestión que da que hablar)
Fue quien habló con Carlos Bianco para habilitar una ruta de negociación para sacar a la ciudad del marasmo al que la empujan sus propios compañeros de ruta, oponiéndose a los proyectos de expansión urbana y de construcción horizontal. Buena esa.
8) Alejandra Monteoliva
(de ella depende)
Fueron palabras de la senadora Bullrich: «Mar del Plata necesita de la presencia de fuerzas federales en un acuerdo claro con la provincia». La ministro no está de acuerdo con esa idea y sostiene que la provincia tiene los recursos y que debe solucionar la cuestión. Es así, no se coman esa curva.
9) Sebastián Pareja
(se le cae el tinglado en la cabeza)
Vino a un plenario en Mar del Plata buscando contener la fuga de acólitos luego de lo ocurrido con Gastón Abonjo, quien partió harto de estar harto de los trapicheos que proponen estos menemistas travestidos de liberales. Su capito diminuto se hizo más que evidente en esta ocasión.
10) Homero Giles
(violador serial de derechos humanos)
Nada está en pie. Nada hacen para mejorar la atención de la gente. No hay clínicas, ni prótesis, ni psicólogos. Nada de nada. La plata de IOMA se la fuman vaya a saber en qué. Parecerá lejano, pero un día, van a tener que rendir cuentas.