
Una reunión que preanuncia cambios. Es un dato obvio, revelado por este medio y en una entrevista al presidente del Centro de Constructores en la FM 99.9, que fue la oportuna y necesaria intervención de Horacio Taccone lo que permitió sentar a Tamburini —acompañado de otros desarrolladores— con Carlos Bianco, para así dar luz a un acuerdo político que dé lugar a una ordenanza que solucione los entresijos actuales que le dan a la autoridad del agua de la provincia (ADA) espacio para frenar inversiones millonarias. Una cita de valor político: presente en dicha reunión, estaba Gustavo Arnaldo Pulti. El ex intendente no dio ni pista pública de su presencia en el evento y menos aun de que Bianco comprometió el voto de la bancada que él lidera para que esta ordenanza avance. En tu cara, Cospelito.
Sorpresa. El tema de la reunión y el rol de Taccone fue en tal reserva, que los concejales de la Unión Patria se anoticiaron escuchando la entrevista de José Luis Jacobo a Leonardo Tamburini en la 99.9. De este hecho hay lecturas: el gobierno de la provincia ya no habla ni con Fernanda Montoto Raverta, ni con integrante alguno del bloque de los unidos patrióticamente. Por lo tanto, la expresión de Bianco de que «el bloque nuestro va acompañar para que salga» hace referencia clara al bloque de los ex accionistas marplatenses. Será de ver.
Y vamos por más. El acuerdo expresado por Carlos Bianco en esta reunión dice, a las claras, que el magreo de Pulti a los estamentos de la provincia para complicar y acosar al sistema de inversiones en la ciudad, agotó a todos. Hace ya unos meses, autoridades de la subsecretaria de recursos hídricos le habían manifestado a importante figura del oficialismo local que «Pulti nos tiene hartos enviándonos a cuanto armador de una ONG ambiental haya dando vueltas para pedir medidas en contra de cuanto proyecto hay en General Pueyrredón». Fin de un esquema que buscaba destruir la inversión de muy mala manera.
El cambio que provocó un tsunami de cambios. El que llevó a que el calderista devenido en secretario general de UTHGRA haya quedado reducido a enfermero del boss de todos los boss, Luis Barrionuevo. El «Luis» como le dicen los acólitos se mete en todo y baja línea de por dónde ir políticamente. Esa línea política no es afín a ninguna de las del peronismo en cualquier versión. Reducido a mandadero, el calderista se consuela viendo crecer su mansión en coqueto barrio privado. En fin… si no hay amor, que haya moneda.
Desmadre. El caos en la vía pública, especialmente al abrigo de la nocturnidad, está en su peor momento. Todos los días las redes sociales muestran imágenes de entraderas, asaltos e incidentes. Los patrulleros circulan, pero la presencia policial no logra disuadir estos comportamientos que están llegando a niveles nunca vistos. ¿Hará falta una desgracia para que la política reaccione?