Celia Patuto: “Cuando algo no se ordena, termina produciéndose un caos”

La presidenta de la ONG Género Animal explicó por qué reclaman una regulación de los traslados remunerados de mascotas hacia las postas municipales de castración en Mar del Plata. Advirtió que un grupo de trasladistas acapara turnos y dificulta el acceso de los vecinos al servicio gratuito, y pidió medidas para garantizar un sistema equitativo.

La presidenta de la ONG Género Animal, Celia Patuto, explicó en la 99.9 los motivos del reclamo que la entidad llevó a la Banca 25 del Concejo Deliberante para regular los traslados remunerados de animales hacia las postas municipales de castración. La iniciativa busca ordenar una actividad que, según denunció, comenzó con unos pocos trabajadores y fue creciendo hasta generar dificultades para quienes necesitan acceder al servicio público sin pagar por el traslado.

“Nosotros somos los impulsores del pedido de regulación de los traslados remunerados hacia las postas de castraciones”, señaló Patuto. Según relató, el problema comenzó en 2021, cuando abrió la sede de Canessa y Guanahani y aparecieron cuatro o cinco personas que ofrecían llevar las mascotas de los vecinos hasta los puntos de castración y devolverlas a sus hogares. La prestación responde a una necesidad concreta: hay personas que trabajan, tienen alguna discapacidad o deben cuidar a sus hijos y no pueden acercarse por sus propios medios.

Sin embargo, la referente proteccionista advirtió que el crecimiento de esa actividad terminó generando una competencia por los turnos municipales. “Empezaron siendo cuatro o cinco, después siguieron siendo diez, después quince y hoy son más de veinte”, describió. De acuerdo con su explicación, los trasladistas comenzaron a concurrir cada vez más temprano para conseguir los primeros lugares, hasta llegar a presentarse durante la madrugada, aunque el servicio comienza a funcionar a las 8.

“Entonces, el vecino que no paga un traslado y puede ir por sus propios medios, cuando llega a las 7.30 porque el servicio abre a las 8, no puede acceder a las castraciones, porque ellos están desde las 3 de la mañana apostados en los lugares”, afirmó. Para Patuto, esa dinámica restringe el acceso a una prestación gratuita: “Eso es lo que hace que un servicio público quede limitado para unos pocos”.

La presidenta de Género Animal también explicó que, cuando se modificó el sistema para establecer que cada persona pudiera llevar un solo animal, los trasladistas habrían encontrado otra forma de obtener más turnos. “¿Qué hicieron? Contrataron prestanombres. Va un trasladista con tres o cuatro prestanombres, con un animal cada uno, para firmar los consentimientos. Jamás va a poder acceder el vecino común a castrar a sus animales”, denunció.

Patuto aclaró que la organización no busca eliminar el servicio de traslado, sino establecer reglas que permitan su continuidad sin perjudicar al resto de la población. “Nosotros pedimos que los regulen, que sigan estando porque son necesarios, porque hay un montón de gente que usa el servicio”, sostuvo. La propuesta apunta, precisamente, a compatibilizar esa actividad con el acceso igualitario a las castraciones municipales.

Otro de los puntos que mencionó fue la reducción del personal veterinario afectado a esa tarea. Según detalló, inicialmente había 17 profesionales y, por renuncias, jubilaciones y fallecimientos, se produjo una disminución de la planta. Explicó que el Estado incorporó a nueve de los once veterinarios que habían dejado sus puestos, aunque no todos fueron destinados al área de castraciones, y que luego también hubo nuevas renuncias.

De todos modos, insistió en que la falta de profesionales no originó el conflicto, aunque sí contribuyó a agravarlo. “Nosotros hemos pedido el aumento de castraciones, pero no queremos confundir al vecino. Si bien es cierto que al haber menos profesionales y ser ellos más, todo esto se engrosa mucho más, el problema ya existía cuando había inclusive 17 veterinarios”, remarcó.

En busca de una solución, Género Animal comenzó a trabajar con el concejal Ariel Bordaisco, quien acompañó el planteo mediante una propuesta de ordenanza. Patuto indicó que también mantuvieron reuniones con la comisión de Tenencia Responsable que conduce el concejal Diego García y con los propios trasladistas. “Nosotros lo que hicimos fue mostrar un problema. Ahora les toca a ellos legislar y buscar lo mejor para el vecino y para los trasladistas”, afirmó.

La dirigente señaló que ya se registraron algunos cambios en el funcionamiento del servicio, como la incorporación de una turnera en la sede principal, para que sean los propios vecinos quienes gestionen sus turnos. “Ahora es el vecino quien tiene que sacar el turno; después, si contrata o no contrata un trasladista, es aparte”, explicó. Para Patuto, ese tipo de medidas puede ayudar a reducir las irregularidades y ordenar la atención.

Finalmente, recordó que los reclamos comenzaron antes de la creación formal de la ONG, cuando integrantes del grupo actuaban como proteccionistas independientes y encontraban dificultades para llevar animales a castrar. “A partir de que constituimos la ONG recibimos un montón de quejas del vecino. Ante todos los reclamos que habíamos hecho antes en la Dirección de Zoonosis y que no se resolvían, dijimos: vamos a hacer este requerimiento en la Municipalidad”, concluyó.