El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) advirtió que las plataformas digitales, la caída del consumo y un comprador cada vez más informado están reconfigurando el comercio. “Es un tema tecnológico, no es un tema de gobierno”, sostuvo, y remarcó que el sector argentino está sobredimensionado tras años de inflación y falta de productos.

Armando Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), describió una “tormenta perfecta” para el comercio, impulsada por el avance de las plataformas digitales, la caída del consumo y la aparición de un consumidor que conoce cada vez mejor los precios, compara alternativas y puede resolver sus compras desde el celular. “Hay una ecuación comercial que se está reacomodando en la Argentina”, señaló durante una entrevista en la 99.9.
“Una persona que antes salía a hacer compras de una empresa a una pinturería, a una ferretería o a lo que sea, compraba en su zona, en su sector. Ya hoy todas las empresas compran a través de una aplicación y no tienen más a esa gente de mantenimiento realizando sus compras. Eso afecta el comercio de cada zona”, explicó. Según Farina, la expansión de las aplicaciones está modificando los hábitos de compra y generando una reestructuración que alcanza a distintos rubros comerciales.
El dirigente también advirtió que el nuevo escenario obliga a los comerciantes a profesionalizarse. “En épocas inflacionarias, cualquier persona compraba a 10 y vendía 11 y, si tenías un mal negocio, la inflación te lo licuaba. Tenés que ser un profesional realmente para tener un comercio, porque tenés que tener un buen servicio, un buen precio y una buena calidad de producto. Y aparte tenés que ver realmente qué es lo que está demandando el consumidor”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el comprador actual dispone de herramientas que le permiten informarse y comparar en tiempo real. “Tiene una herramienta en la mano que es el celular, que lo informa absolutamente de todo y con lo que puede averiguar absolutamente de todo en un momento lo que está buscando y lo puede comprar a través de una aplicación”, indicó. Y agregó que ese comportamiento atraviesa a distintos sectores: “Está hoy, sea un albañil, un plomero, un electricista o un ama de casa, no se está moviendo de su punto de trabajo, su punto de consumo para realizar su compra”.
Para Farina, la transformación no es exclusiva de la Argentina, sino que forma parte de un proceso internacional que lleva varios años. Sin embargo, consideró que la estabilidad económica y la mayor disponibilidad de productos en las góndolas aceleraron los cambios durante los últimos dos años. “Está generando una reestructuración comercial muy fuerte”, insistió.
Otro de los fenómenos que destacó es la diversificación de las grandes cadenas de supermercados y mayoristas, que incorporan cada vez más alimentos frescos y productos listos para consumir. “Cada vez más venden productos frescos, todo lo que es verdulería, carne, panificados, pescadería. No solamente venden eso, sino que también te lo venden ya elaborado, listo para meter en un microondas, en un horno o para consumir en forma inmediata”, describió.
De acuerdo con su análisis, esta estrategia responde también a la necesidad de encontrar nuevas fuentes de facturación. “Ya las cadenas no pueden vender más electrodomésticos porque cayó totalmente eso que les levantaba el ticket promedio. Entonces empiezan a buscar lo único que la gente no puede comprar a través de una aplicación, que es todo lo fresco, de consumo inmediato”, afirmó. Al mismo tiempo, advirtió sobre el impacto de esta expansión en los comercios tradicionales: “Las cadenas incorporan todo lo que es fresco y eso hace que empiecen a desaparecer las panaderías, empiecen a desaparecer las carnicerías, las pescaderías y así sucesivamente”.
Frente a este escenario, Farina explicó que el sector mayorista también está modificando sus estrategias, con empresas que avanzan sobre los productos frescos y otras que se especializan en la distribución de determinadas compañías. También mencionó el desarrollo de marcas propias y de locales de proximidad como alternativas para adaptarse a las nuevas demandas.
“La transformación es muy fuerte, vino para quedarse. Es un tema tecnológico, no es un tema de gobierno, no es un tema que pueda mejorar, ayudar o cambiar el gobierno”, sostuvo. Para graficar la dimensión del cambio, lo comparó con otras transformaciones históricas: “Es como pasar, como en alguna época pasamos de la carreta al auto. Esto es así, y el que no se transforme a tiempo, el que no se cambie a tiempo, va a desaparecer, lamentablemente va a desaparecer”.
Finalmente, planteó que el comercio argentino enfrenta el desafío adicional de una estructura que considera excesiva. “Es un sector comercial en la Argentina que está sobredimensionado por venir de amplios períodos de inflación y de falta de productos”, remarcó. Sobre la apertura de nuevos locales, señaló que la primera evaluación debe contemplar la cantidad de habitantes de una zona y la facturación potencial que puede generar, antes de definir cómo diferenciarse de la competencia. “Esas son las estrategias básicas que utilizás mínimamente para competir y armar un local nuevo”, concluyó.