
Sin duda, atravesamos un tiempo de cambios profundos, y no es solo la inteligencia artificial lo que cuenta. En un escenario marcado por el fenómeno climático de El Niño, a diario las dudas sobre el clima en el verano suman angustia ante el posible resultado de la temporada alta.
Esta semana di lugar a dos vecinos de la ciudad que se han lanzado a proclamar una asociación de hoteleros autoconvocados: sienten que el sistema no les da respuesta y ven naufragar sus expectativas económicas y, obvio, de realización personal.
Muy respetable. Pero no alcanza con hablar de la mala situación que atraviesan si no se hace un estudio de escenario real sobre lo que ocurre. Los cambios son globales e impactan en todos los ámbitos. El esquema tradicional del verano marplatense murió hace décadas, pero buena parte de los actores económicos sigue sin tomar nota.
Hay una mala noticia: Lula ganó en Brasil. No es mala por Lula en sí mismo; es mala porque el real se ha vuelto a depreciar, y esa condición hace ridículamente barato vacacionar en Brasil. Mar del Plata, para sostener su performance de verano, necesita acciones urgentes que pongan los precios más cerca del consumidor, y claro está que no será por una devaluación.
Sumando la expectativa climática y un real hundido en su valor, urge actuar en sentido positivo para lograr valores competitivos. No veo ese movimiento, ni veo acción del municipio en esa dirección. Tristemente.
En la renacida relación entre la comuna y la provincia, debiera darse ya una serie de políticas activas, tales como suspender el cobro de Ingresos Brutos para actividades específicas o dar líneas de crédito a tasas bajas y largo plazo, como ya las hay para el alquiler de sombra. Ni hablar de cómo la constante presión de la provincia en el ajuste ha bajado los salarios del empleo público. Solo un dato: hasta el año 2019, los docentes de la provincia tenían el quinto salario del país. Hoy están en el puesto diecinueve.
Otro aspecto es el valor de los peajes. No dejan de aumentar y pesan en la cuenta del costo de viajar a Mar del Plata o a otra localidad de la Costa. No hay, en este caso, actor alguno que hable del tema. Obvio: es otra vez el sector privado el que va al rescate de la temporada, a su costo.
Carlos Rottenberg decidió rescatarse e hizo oír su voz hablando de un verano vigoroso pese al clima, considerando que el teatro será gancho para la llegada de turistas ávidos de otras experiencias, amén del tiempo de playa. En ese aspecto, este verano será muy especial por el volumen y la calidad de los espectáculos que se presentarán ante el público. Es un tiempo difícil: hay que abrir la cabeza y ser creativos. Los cambios llegaron para quedarse.
