Adrián Alasino: “Nos dimos cuenta de que era una descompensación cardíaca y tuvimos que mantener estable a la pasajera hasta que llegó la asistencia médica”

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata relató cómo, junto al periodista y médico Nelson Castro, asistió a una pasajera argentina de unos 80 años que sufrió una descompensación cardíaca durante un vuelo rumbo a Roma. La intervención permitió estabilizarla hasta que llegó el equipo médico en tierra y se decidió su evacuación.

“Fue raro porque el vuelo siempre de Aerolíneas es un vuelo directo, lo que pasa es que como están arreglando Ezeiza, la pista está más corta, entonces cargan menos los aviones para poder despegar bien”, explicó Adrián Alasino, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, al recordar en diálogo con la 99.9 el episodio que protagonizó junto al médico y periodista Nelson Castro durante un viaje hacia Roma.

La emergencia ocurrió cuando el avión estaba por aterrizar en Río de Janeiro para realizar una escala técnica de reabastecimiento de combustible. Los pasajeros debían permanecer a bordo cuando una mujer argentina, de aproximadamente 80 años, comenzó a sentirse mal y pidió asistencia médica. “Yo estaba a dos filas de la señora, entonces rápidamente cuando piden médico di la vuelta”, contó Alasino.

Al llegar, se encontró con Castro y ambos comenzaron a evaluar a la pasajera. Solicitaron los elementos disponibles en el botiquín del avión para controlar sus signos vitales y realizar una primera revisión. “Rápidamente nos dimos cuenta de que la señora estaba con un cuadro, digamos, de una descompensación cardíaca, entonces su corazón estaba latiendo débil”, relató.

El procedimiento incluyó tomarle la presión, escuchar su corazón y preguntarle por los medicamentos que tomaba y sus antecedentes, mientras verificaban su estado general. Alasino destacó que la mujer permanecía lúcida y que, ante la complejidad del cuadro, decidieron trasladarla dentro del avión para poder atenderla en mejores condiciones. En esa tarea también colaboró el personal de cabina.

“Nos dimos cuenta de que era un caso complejo y tuvimos la suerte de que el avión estaba en tierra ya”, señaló. La situación exigía que la pasajera recibiera atención especializada y que no continuara el viaje hacia Europa. Por eso solicitaron la presencia de médicos en el aeropuerto de Río de Janeiro, mientras procuraban mantenerla estable.

Cuando finalmente llegó la médica del equipo de tierra, coincidió con la evaluación inicial realizada por Alasino y Castro. La mujer fue evacuada del avión para recibir la atención correspondiente. El decano aclaró que la intervención de ambos tuvo un alcance limitado, aunque fundamental en ese momento: “Nuestra única contribución en realidad en ese caso es mantener a la persona lo más estable posible dentro de lo que se puede arriba de un avión, hasta que llega la gente que tiene todo el equipamiento para atender como corresponde una paciente de ese tipo”.

Alasino también explicó que no se trató de una experiencia completamente nueva para él. A lo largo de su actividad profesional y de sus viajes, ya había respondido otras veces a llamados de asistencia médica durante vuelos. Sin embargo, reconoció que esta situación tomó mayor repercusión pública por la presencia de Nelson Castro, una figura periodística reconocida que luego mencionó que había compartido la intervención con el decano de Medicina.

“Me ha pasado muchas veces porque vos te reportás arriba del avión cuando piden. Uno se reporta porque, bueno, es la actitud de tu profesión, es lo que vos sabés hacer, podés contribuir con algo, a veces con nada, pero es una tranquilidad”, expresó. Para el médico, responder a ese tipo de llamados forma parte de la responsabilidad profesional, más allá de que se encuentre fuera de su ámbito habitual de trabajo.

El decano describió además la preocupación que una emergencia de estas características representa para la tripulación, especialmente en vuelos de larga distancia. Recordó que se trataba de un avión con alrededor de 350 personas y que, después de la intervención, el comandante se acercó para agradecerles, al igual que las azafatas.

“Es una complicación tener un paciente que le puede pasar cualquier cosa arriba de un avión, para un comandante que tiene que cruzar todo el océano para el otro lado del mundo, y si te agarra en el medio del mar, eso no tenés que ser”, explicó. En ese sentido, destacó la importancia de que haya profesionales dispuestos a colaborar cuando se presenta una urgencia durante el vuelo.

Lejos de atribuirse un mérito extraordinario, Alasino insistió en que simplemente actuó de acuerdo con su formación y su experiencia. “Son vicisitudes así que uno simplemente hace lo que sabe hacer, porque ese es el trabajo de uno y nada más”, concluyó.