Agustina Pulley: “Hace 11 años no teníamos rejas y ahora tenemos por todos lados”

Una vecina del barrio El Gaucho relató en la 99.9 cómo le robaron una moto pocos días después de instalar una alarma vecinal y cuestionó la respuesta judicial durante un operativo policial. Denunció hechos reiterados de inseguridad, movimientos sospechosos en viviendas abandonadas y la falta de explicaciones ante situaciones que, según afirmó, se repiten en distintos sectores de Mar del Plata.

Agustina Pulley, vecina del barrio El Gaucho, contó en la 99.9 una sucesión de hechos de inseguridad que llevaron a un grupo de residentes de la zona de Mac Gaul y 12 de Octubre a organizarse e instalar una alarma vecinal. Sin embargo, apenas un día después de ponerla en funcionamiento, su familia sufrió un robo.

“Nosotros, mi familia y yo, pertenecemos al barrio El Gaucho y, por las reiteradas inseguridades que ocurren en el barrio, un grupo de vecinos decidimos poner la alarma vecinal con el objetivo de estar en conjunto, colaborar, salir a la calle, llamar a la Policía”, explicó. Y relató lo que ocurrió a las 5.40 de la mañana siguiente: “Rompieron toda la reja de mi casa y entraron y robaron la moto que estaba en el patio del fondo”.

Pulley señaló que los ruidos se escuchaban desde las viviendas cercanas y que la Policía llegó al lugar, pero los ladrones ya habían escapado. La situación volvió a agravarse durante el fin de semana, cuando los vecinos escucharon disparos y vieron a un hombre subir a los techos de las casas mientras era perseguido por efectivos policiales.

“Llegaron muchos patrulleros, muchas motos de Policía y empezaron a rodear la manzana para encontrar a este sujeto. Los vecinos salimos a la calle, abrimos las puertas para que la Policía pase a los patios”, contó. Según su relato, los efectivos localizaron al hombre, pero cuando intentaron ingresar a una propiedad tuvieron que consultar a un fiscal. “El fiscal dijo que no daba la orden. En dos segundos, toda la Policía que llegó y trabajó se tuvo que ir y ahí quedó. Esa persona quedó en un patio de nuestra manzana”, afirmó.

La vecina aseguró que ningún funcionario les explicó por qué se interrumpió el operativo. “Llamaron adelante nuestro. No es que te lo estaba contando por boca de otro: todos los vecinos escuchamos que el fiscal no dio la orden, el policía cortó, se subieron todos a sus autos y se fueron”, sostuvo.

También describió movimientos sospechosos que, según dijo, se repiten en la zona. Recordó que en unos dúplex cercanos vivían personas que, de acuerdo con su relato, estaban vinculadas con la venta de drogas. “Nosotros veíamos por la puerta de mi casa a las mismas personas llevando escaleras, ruedas, televisores tapados. Iban todas estas cosas a esos dúplex”, señaló. Aunque esas viviendas hoy están abandonadas, afirmó que los vecinos creen que siguen siendo utilizadas como refugio.

La preocupación también alcanza al barrio Santa Rita, donde viven sus suegros. Pulley contó que prendieron fuego un auto a un metro de la cabina de gas de la vivienda. “De casualidad no se prendieron fuego ellos, las ventanas quedaron todas derretidas”, relató. Además, afirmó que los vecinos identifican a personas que recorren las calles mirando las casas y que viven pendientes de posibles robos.

Al recordar la denuncia por el robo de su moto, cuestionó incluso la atención que recibió en la comisaría. Explicó que, después de reparar provisoriamente la reja y asegurar la vivienda, se presentó para denunciar el hecho. “Me dijo la Policía: ‘¿Tiene una foto de la moto?’. No, la verdad que acá no la debo tener. ‘Una computadora tiene que venir preparada, señora, para hacer la denuncia’”, recordó.

Para Pulley, la situación refleja un deterioro que los vecinos ya no quieren aceptar como normal. “No sé si es una cuestión política o si realmente el sistema de seguridad está superado ante la cantidad de delincuencia, ante la cantidad de gente que está en la calle”, planteó. Y advirtió: “Si esto lo dejan estar, no tiene vuelta atrás”.

La vecina resumió el cambio que vivió su familia en poco más de una década: “Hace 11 años atrás nosotros vivimos toda la vida acá y no teníamos reja ni adelante ni atrás. Ahora tenemos rejas por todos lados y así todo rompieron la reja en diez minutos”.

Finalmente, reclamó que los hechos sean atendidos con respuestas concretas y que los vecinos no tengan que convivir permanentemente con el temor. “Es lamentable tener que comunicarnos con ustedes, con la audiencia, para contar este hecho que nos aqueja a todos los vecinos”, concluyó.