Alberto Ruskolekier: “Rusia está sufriendo y, desde el punto de vista geopolítico, perdió”

El analista internacional advirtió sobre el deterioro económico de Rusia, el rol de Corea del Norte e Irán como retaguardia de Moscú y la presión de Europa sobre el conflicto en Ucrania. También sostuvo que la Guardia Revolucionaria controla actualmente Irán, anticipó un escenario de fuerte crisis económica y cuestionó los acuerdos vinculados con Hamás y el desarme en Gaza.

El analista internacional Alberto Ruskolekier analizó en la 99.9 el complejo escenario internacional y puso el foco en los conflictos de Ucrania, Medio Oriente y las tensiones en el Indo Pacífico, a partir de las últimas decisiones de Donald Trump. En ese sentido, explicó que detrás de la decisión del presidente estadounidense de desescalar los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur existe una estrategia de mayor alcance: “Tenemos que tener en cuenta que la retaguardia de Irán está formada por China y por Corea del Norte”, señaló, para luego remarcar que “más allá de Trump, todos los liderazgos en algún momento terminan, pero lo que es de largo plazo es la política externa de la Casa Blanca y el escenario de conflicto fundamental es China y el escenario de conflicto fundamental es el Indo Pacífico”.

Ruskolekier consideró que Trump intenta evitar que Corea del Norte profundice su participación en los distintos escenarios bélicos y explicó que el régimen de Kim Jong Un no solamente constituye un actor estratégico en Asia, sino que también mantiene vínculos militares con Irán. “Él está llevando la situación porque en este tema en el cual está de alguna manera complicadísimo con Irán, lo que no quiere permitir encima es darle alas todavía más o excusas a Corea del Norte, que por otra parte no las necesita para seguir alimentando el hecho bélico, proveyéndole incluso armamento a Irán”, sostuvo.

En ese marco, destacó una coincidencia que considera significativa entre Washington y Seúl. “El propio presidente de Corea del Sur hace 48 horas dijo públicamente a Kim Jong Un, presidente de Corea del Norte, bueno, terminemos con este armisticio que viene desde el año 1953 y hablemos de un tratado de paz”, explicó. Para Ruskolekier, existe una sintonía entre esa propuesta y la actitud de Trump: “Mostrarle a Corea del Norte que Estados Unidos también ve con buenos ojos que esa zona se tranquilice”. Y, frente a un escenario internacional cada vez más complejo, dejó una definición: “No hay líderes perfectos, hay líderes posibles que son los que tenemos”.

Uno de los puntos centrales de su análisis fue el papel que está desempeñando Corea del Norte en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ruskolekier recordó que Pyongyang ya había enviado miles de soldados al frente y sostuvo que existen informaciones sobre el envío de nuevos contingentes. “En su momento Corea del Norte mandó 15 mil soldados, entre 6 y 7 mil murieron ahí en combate, y ahora aparentemente envió otro contingente, esto no sale en los diarios, otros 50.000”, afirmó. A partir de esos datos, describió la enorme dimensión del desgaste humano que atraviesa el conflicto y sostuvo que “el tiempo de supervivencia de un soldado en el frente” puede ser de apenas ocho horas, mientras que Rusia tendría alrededor de 50.000 bajas mensuales, “la mitad de ellos muertos”.

Para el analista, Vladimir Putin se encuentra atrapado en una guerra que inicialmente imaginó mucho más corta y de la cual hoy no puede retirarse sin pagar un enorme costo político. “Putin, que también preveía una guerra de 72 horas, o de dos semanas, en todo caso cortísima, está metido en una situación de la cual él no puede retirarse. Si se retira sin alcanzar ningún objetivo, qué significa absolutamente, prácticamente la decapitación de él desde el punto de vista del liderazgo”, explicó. En su visión, además, un eventual cambio de poder en Rusia no necesariamente se produciría por una movilización popular, sino por las estructuras internas de poder: “Ahí los golpes son de los militares, de los multimillonarios en conjunción con los militares”.

Ruskolekier también cuestionó la percepción internacional sobre la evolución militar de Rusia y puso especial énfasis en el costo económico de la guerra. “No digo con esto que Rusia va a perder desde el punto de vista militar, desde el punto de vista geopolítico, perdió”, afirmó. Según explicó, la retaguardia rusa está conformada por Irán, Corea del Norte y China, mientras que Ucrania cuenta con el respaldo de Europa. “La retaguardia de Ucrania es Europa, sin ninguna duda. Y esto es más allá de Trump, porque Europa sabe que hay que seguir apuntalando Ucrania, porque no van a soportar una Rusia que avance”, señaló.

En cuanto al avance territorial ruso, aportó un dato que consideró revelador: “El último mes Rusia avanzó 32,34 kilómetros nada más. Y eso en el último mes le costó 50 mil bajas”. Para el analista, el impacto de las sanciones y los ataques ucranianos sobre infraestructura energética comienzan a hacerse sentir con mayor fuerza. “Rusia está sufriendo, ya empezó a sufrir la parte económica”, aseguró, y explicó que “a Rusia le cortás la exportación o un porcentaje de la exportación de petróleo” y el efecto sobre su estructura económica resulta inmediato.

En una comparación particularmente gráfica, Ruskolekier sostuvo que Rusia, pese a ser una potencia nuclear, tiene una enorme dependencia de sus recursos energéticos. “Rusia en definitiva, ¿qué es? Es una estación de servicio. Si vos le cortás la manguera y vos le cortás la economía, en realidad le estás cortando los pies”, afirmó. También recordó que el país cuenta con unas 6.000 ojivas nucleares, aunque algunas puedan encontrarse obsoletas, pero consideró que el poder militar no elimina la vulnerabilidad económica. “Esto es lo que, claro, de Rusia no se sabe nada porque hay un control total. No hay medios de comunicación. Si ellos quieren cortar Internet, lo cortan y ni se te ocurra decir algo en contra del régimen”, agregó.

“Irán dejó de ser una teocracia”

Al analizar la situación de Irán, Ruskolekier coincidió con la interpretación de que la Guardia Revolucionaria desplazó en los hechos a los sectores religiosos tradicionales del centro del poder. “Absoluta y totalmente coincido contigo. Ya dejó de ser una teocracia”, afirmó. Si bien aclaró que “los mulás no existen” como actores de la estructura de poder, explicó que “el control lo tiene el cuerpo de la Guardia Revolucionaria, que a su vez controla los Basij, que son las milicias que tienen casi 2 millones de personas que hacen el control de la población”.

El analista consideró que la situación económica iraní puede terminar siendo tan determinante como el escenario militar. “Las guerras tienen muchos frentes, la gente generalmente mira el frente militar, pero hay que ver cómo es la estructura”, sostuvo. En ese sentido, detalló que Irán tiene una economía de aproximadamente 363.000 millones de dólares anuales, una población de 92 millones de habitantes y un PBI per cápita cercano a los 4.000 dólares. También señaló que el PBI iraní cayó casi un 3% durante 2025 y que la inflación oficial ronda el 42%, aunque estimó que la cifra real podría ser considerablemente superior.

“Tenés que tener en cuenta que Irán tiene una economía pequeña”, insistió Ruskolekier, quien remarcó además que alrededor del 25% de su economía depende de las exportaciones. A partir de ese dato, sostuvo que cualquier interrupción prolongada del comercio exterior puede generar consecuencias profundas: “Si vos tenés un país cuyo 25% del PBI depende de la exportación, llámese petróleo, llámese petroquímica, llámese otras cosas, lo tenés prácticamente contra la pared”.

En esa línea, consideró que el bloqueo o las dificultades para utilizar el estrecho de Ormuz constituyen una herramienta económica de enorme importancia, independientemente de la disputa sobre quién tiene el derecho de paso. “Lo concreto es que está bloqueado independientemente de quién tiene el derecho de paso”, afirmó. Y anticipó un escenario preocupante si la situación se prolonga: “Irán va a explotar económicamente, porque la pregunta es ¿qué vas a bancarte luego? ¿Una inflación del 200% en un momento?”.

Ruskolekier también alertó sobre el endurecimiento del control interno del régimen iraní y mencionó nuevas restricciones para quienes mantienen vínculos académicos o periodísticos con el exterior. “Ahora sacaron una nueva ley con unas penas gravísimas a las personas que de alguna manera tengan contactos con universidades del exterior o con medios de comunicación del exterior”, explicó. Según indicó, quienes organicen determinadas actividades pueden enfrentar penas de prisión de hasta 15 años. “Esto es lo que estamos viendo en Irán, una dictadura total, agarrada absolutamente por el cuerpo de la Guardia Revolucionaria”, afirmó.

Críticas al proceso de desarme de Hamás

Finalmente, Ruskolekier analizó la situación entre Israel, Hamás y Hezbolá y se mostró particularmente escéptico respecto de los acuerdos que deberían conducir al desarme de Hamás. “Los iraníes son maestros del engaño”, sostuvo, al referirse a la estrategia de Teherán, y consideró que los acuerdos pueden ser utilizados para ganar tiempo y continuar con el rearme.

Respecto del memorándum de entendimiento impulsado durante los últimos meses, afirmó que “Irán tomó esos 60 días para mentirle a Estados Unidos, porque en definitiva lo que quería era seguir rearmándose, rearmar la línea del frente y continuar la guerra, porque la mentalidad es escalar la guerra”. Para Ruskolekier, el objetivo de la Guardia Revolucionaria no es alcanzar una solución negociada sino sostener la confrontación: “Irán no quiere la paz. Irán lo que quiere es ganar la guerra”.

En cuanto a Hamás, cuestionó especialmente la interpretación del concepto de desarme y sostuvo que existen diferencias sustanciales entre lo que plantea Israel y lo que el grupo palestino estaría dispuesto a aceptar. “El desarme no es un hecho declamativo”, enfatizó. Según explicó, Israel pretende que las armas sean destruidas o retiradas de Gaza y que exista un control efectivo que permita comprobar que el desarme realmente se produjo.

“Es una mentira el tema del desarme, porque el desarme no es un hecho declamativo”, insistió. Para el analista, mientras las armas permanezcan en la Franja, resulta difícil imaginar que Israel abandone las posiciones que controla. En ese sentido, recordó que Israel se retiró completamente de Gaza en 2005 y que la ofensiva de Hamás del 7 de octubre de 2023 ocurrió 18 años después de aquella retirada.

Dentro de ese complejo escenario, Ruskolekier encontró un punto potencialmente positivo en la situación del Líbano. “Lo único que yo veo positivo en esa zona es que sí Líbano está avanzando con las tratativas de paz con Israel”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que el principal obstáculo continúa siendo Hezbolá: “El problema del Líbano es Hezbolá. Si no tuvieran a Hezbollah hace rato hubiera habido un tratado de paz con el Líbano”. Y cerró su análisis con una definición contundente sobre la estructura regional de poder: “¿Y quién es Hezbollah? Hezbolá es Irán. En definitiva, esto es lo que está sucediendo en Medio Oriente. Si no se corta la cabeza de la serpiente, este tema no se va a solucionar”.