El economista Alejandro Tagliavini analizó en la 99.9 la relación entre las dos grandes potencias mundiales, el conflicto por los minerales críticos y la tensión en el estrecho de Ormuz. “Estados Unidos se agranda demasiado creyendo que puede dominar al mundo por su poder militar”, afirmó.

El economista Alejandro Tagliavini sostuvo en la 99.9 que la relación entre Estados Unidos y China atraviesa un momento de tensión diplomática, pero aclaró que ambas potencias “están obligadas a acercarse” debido al enorme nivel de interdependencia económica que existe entre ellas.
“Las dos economías están muy interrelacionadas. Son las dos potencias del mundo y siempre van a tratar de llegar a un acuerdo, a pesar de las amenazas verbales y las idas y vueltas, sobre todo de parte de Estados Unidos”, explicó.
En ese marco, señaló que el presidente norteamericano Donald Trump mantiene “un movimiento agresivo contra China”, mientras que “los chinos se inclinan mucho más por el comercio y son más discretos en la guerra verbal”.
Tagliavini indicó que uno de los principales problemas para Estados Unidos es el déficit comercial con el gigante asiático. “Estados Unidos tiene un déficit comercial con China de 200 mil millones de dólares y eso le preocupa muchísimo”, remarcó.
A la vez, recordó que China también posee una fuerte herramienta de presión financiera: “Es uno de los principales tenedores de bonos de largo plazo de Estados Unidos, además de contar con grandes reservas de oro”.
Sin embargo, para el economista, el punto más sensible hoy pasa por el control de los minerales críticos. “China domina aproximadamente el 80% del mercado mundial de minerales críticos, fundamentales para teléfonos móviles, robótica y aplicaciones militares”, explicó.
Incluso reveló que hace pocos meses “el Departamento de Estado convocó a una reunión de aliados para discutir este tema”, y destacó que “Argentina tiene un papel importante por la producción de litio”.
Respecto del reciente encuentro diplomático entre ambas potencias, consideró que “terminó en tablas”. “Los dos trataron de acercarse porque tienen que acercarse. No hay posibilidad de que peleen entre ellos porque son las dos superpotencias del mundo y, aunque no lo quieran reconocer, se complementan”, aseguró.
En ese sentido, relativizó los resultados concretos de la reunión. “Fue mucho más un encuentro diplomático para decir ‘nos estamos entendiendo’ que otra cosa. Un apretón de manos para decir: vamos a ser amigos y que todo ande bien”, definió.
Otro de los temas centrales de la conversación fue el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio petrolero mundial. Allí Tagliavini explicó que tanto Estados Unidos como China tienen intereses vitales.
“A Estados Unidos le preocupa porque si se cierra el estrecho sube el precio internacional del petróleo y eso repercute en el IPC norteamericano”, sostuvo. Pero además agregó que “el 40% del petróleo que consume China pasa por Ormuz”.
Según explicó, pese a la alianza entre Irán y China, la influencia del gigante asiático sobre el régimen iraní es limitada. “China es un aliado más comercial que ideológico. Los ayatolas son muy soberbios y nadie les puede torcer el brazo”, afirmó.
También cuestionó la capacidad real de Estados Unidos para intervenir militarmente en la región. “Estados Unidos no tiene la capacidad militar para derrotar completamente al régimen iraní e imponer el libre paso en Ormuz”, aseguró.
Y fue aún más contundente: “Estados Unidos lleva muchas guerras perdidas, como Vietnam y tantas otras. Se agranda demasiado porque es la primera potencia militar mundial y cree que con eso puede dominar al mundo. Es imposible”.
Finalmente, resumió el escenario internacional actual como “un mundo multipolar y complejo”, donde ya no existen liderazgos absolutos y donde las grandes potencias “están obligadas a convivir y negociar permanentemente”.