Andrea Servin: “Mi hijo necesita sus terapias hoy: lo que no hace ahora no lo puede recuperar mañana”

Andrea Servín, madre de Bautista, un niño de seis años con síndrome de Down, denunció en la 99.9 que los profesionales que atienden a su hijo llevan nueve meses sin cobrar por parte de IOMA. También cuestionó la falta de respuestas judiciales pese a contar con un amparo vigente desde hace tres años.

La crisis que atraviesan miles de afiliados de IOMA tiene rostros concretos. Uno de ellos es el de Bautista, un niño marplatense de seis años con síndrome de Down que depende de terapias permanentes para sostener su desarrollo y calidad de vida. Su madre, Andrea Servín, relató en la 99.9 el calvario que atraviesa su familia ante la falta de pagos de la obra social provincial y la ausencia de respuestas judiciales.

“La verdad es que es muy desesperante”, resumió. Según explicó, los profesionales que atienden a su hijo llevan nueve meses sin percibir honorarios. “Su psicopedagoga está en esta situación, pero también la terapista ocupacional y la kinesióloga. Todos llevan nueve meses sin cobrar”, señaló.

Andrea destacó que Bautista realiza tratamientos desde los primeros meses de vida y que esas intervenciones son fundamentales para su evolución. “Estamos desesperados porque las terapias son lo que le permite tener una mejor calidad de vida. Son esenciales para él”, remarcó.

La situación no es nueva para la familia. “Ya nos había pasado en otros momentos. En algunas oportunidades terminaron pagando después, pero hubo épocas en las que nosotros tuvimos que hacernos cargo de parte de las terapias”, recordó. Sin embargo, aclaró que actualmente esa posibilidad está fuera de su alcance. “Hoy nuestros sueldos con mi marido están muy bajos y realmente no nos dan los números para cubrir todos los tratamientos”, explicó.

Lo más grave, según denunció, es que la familia cuenta con un amparo judicial vigente desde hace tres años que obliga a IOMA a garantizar las prestaciones. “Tenemos un amparo judicial que IOMA no respeta”, afirmó.

Consultada sobre el funcionamiento de esa medida judicial, relató que recientemente presentaron nuevos reclamos ante la falta de pagos. “Hace aproximadamente un mes hicimos un escrito informando que habíamos realizado reclamos administrativos en IOMA y que tampoco respondían. Después de veinte días contestaron y volvimos a presentar toda la información que nos pidió el tribunal. Desde entonces pasaron más de veinte días y seguimos sin respuesta”, indicó.

La madre apuntó también contra la actuación de la Justicia. “El Tribunal Criminal Nº 3 de Mar del Plata también hace lo mismo que IOMA. El juez es quien debería intimar a la obra social para que cumpla y no lo hace”, cuestionó.

Además, recordó que durante la tramitación del amparo sufrió múltiples demoras. “Un amparo judicial debería resolverse de manera inmediata y este juez tardó casi un año en dictar una medida cautelar. Me tomó tres audiencias y todo se extendió muchísimo más de lo que correspondía”, aseguró.

Andrea relató que incluso durante el proceso judicial debió enfrentar decisiones que consideró arbitrarias. “En la sentencia no puso como prioridad que mi hijo pudiera asistir a una escuela común. Nos indicó que debía concurrir a una escuela especial, cuando la ley de inclusión establece claramente que los chicos tienen derecho a asistir a escuelas comunes con los apoyos necesarios”, explicó.

Por ese motivo, la familia decidió asumir los costos por cuenta propia. “Bautista va a una escuela común porque nosotros lo pagamos. Lo hacemos como cualquier otro padre paga la educación de su hijo, pero es un derecho que debería estar garantizado”, afirmó.

La mujer sostuvo que todas las prestaciones reclamadas cuentan con respaldo profesional. “Todo lo que presenté está avalado por especialistas. Bautista hace terapias desde los dos meses de vida porque conocimos su condición durante el embarazo y decidimos actuar de manera temprana”, relató.

Incluso durante la pandemia, explicó, continuaron con los tratamientos de manera virtual para evitar retrocesos. “Las terapias siguieron por internet y eso ayudó muchísimo a su calidad de vida. De lo contrario habría perdido casi dos años fundamentales para su desarrollo”, recordó.

Actualmente, el principal temor es que los profesionales decidan interrumpir la atención ante la falta de pagos. “Estamos esperando que la Justicia intime a IOMA porque el riesgo es que las terapias se corten. Mientras tanto, todos se toman el tiempo del mundo y mi hijo no puede esperar”, lamentó.

Andrea insistió en que la problemática excede su caso particular. “No soy la única persona que está pasando por esto. Hay muchísimas familias en la misma situación”, afirmó.

Sin embargo, remarcó que detrás de cada expediente hay historias concretas. “Mi hijo necesita sus terapias. Siempre digo lo mismo: es un niño y lo que no hace hoy no lo puede hacer mañana. Sus terapias son hoy, ahora. No se pueden postergar”, concluyó.