El periodista Juan José Coronado Navarrete, del medio El Pueblo de Ceuta, describió en la 99.9 el complejo escenario que atraviesa la ciudad española tras la llegada masiva de migrantes. Advirtió que la capacidad de acogida está “colapsada desde el minuto uno”, cuestionó la falta de respuestas concretas de las autoridades y planteó interrogantes sobre la coordinación necesaria para que unas 90.000 personas hayan podido concentrarse en la frontera con Marruecos.

La situación en Ceuta atraviesa un momento de creciente tensión luego de la llegada masiva de migrantes a la ciudad española, un fenómeno que, según describió el periodista Juan José Coronado Navarrete, del medio El Pueblo de Ceuta, mantiene a la población en un estado de incertidumbre porque todavía no existe una respuesta clara sobre cuándo ni cómo terminará la emergencia. En diálogo con la 99.9, aseguró que “la situación es de una calma cada vez más tensa” y explicó que los problemas “lejos de solucionarse, no voy a decir que empeoren, pero se quedan en un punto muerto, en un punto estanco”.
Coronado Navarrete buscó dimensionar el impacto de lo ocurrido utilizando una comparación con Buenos Aires. “No se imaginen que en pleno Buenos Aires irrumpe un colectivo de personas de la noche a la mañana, equivalente quizá al 90% de la población bonaerense. Evidentemente, a partir de ahí se pueden ustedes hacer una idea de lo que estamos viendo aquí en España, aquí en Ceuta”, planteó. Según relató, las personas que llegaron llevan muchos días en la ciudad “en condiciones desde luego deplorables”, mientras que “la capacidad de acogida de Ceuta está colapsada desde el minuto uno”.
El periodista señaló además que durante los últimos días se sucedieron las visitas de funcionarios españoles a la ciudad, incluyendo ministros y hasta el propio presidente del país, pero cuestionó que esos desplazamientos hayan generado soluciones concretas. “Vienen, van, vienen, pero el problema, más allá de las buenas palabras, no parece presentar ningún tipo de solución”, sostuvo. En ese contexto, explicó que los habitantes de Ceuta intentan recuperar su vida cotidiana mientras las consecuencias de la llegada masiva continúan afectando distintos espacios de la ciudad.
Uno de los ejemplos más visibles es el impacto sobre las playas. “Nos han robado el verano, entre comillas, porque las playas no presentan condiciones de salubridad. Estas personas están durmiendo y viviendo en las playas”, describió. Para Coronado Navarrete, incluso actividades tan sencillas como “salir a dar un paseo, tomar un helado y volver a casa” comenzaron a ser pensadas de otra manera por los vecinos. La situación, agregó, guarda en algunos aspectos una semejanza con lo ocurrido durante la pandemia de coronavirus, aunque aclaró que “en aquella ocasión evidentemente el origen era distinto”.
El periodista también explicó la complejidad del sistema de atención a los menores extranjeros no acompañados en España. Recordó que el país está dividido en 19 regiones, de las cuales 17 tienen rango de comunidades autónomas y otras dos, Ceuta y Melilla, son ciudades autónomas. Cada una posee competencias en materia de menores desamparados y dentro de esa categoría se encuentran los denominados “menas”, es decir, menores extranjeros no acompañados.
El problema, según detalló, es la enorme diferencia entre la capacidad disponible y la cantidad de personas que actualmente deben ser alojadas. “La capacidad de la ciudad de Ceuta es de 32 menores y se habla de que quedan 1.898 solo en la ciudad de Ceuta. Es decir, no es que donde coman dos coman tres, como siempre se ha dicho; es que donde comen 32 tienen que comer 1.898”, afirmó. Y aclaró que esa cifra corresponde únicamente a menores, mientras que existe además otro escenario relacionado con los adultos.
En ese punto aparece también la situación de quienes solicitan asilo político. Coronado Navarrete explicó que una persona que ingresa a España y solicita protección internacional queda, mientras se resuelve su expediente, bajo un régimen que impide su libre circulación por la Unión Europea. “Suele tardar entre tres y seis meses en resolverse el expediente, pero en tanto en cuanto no se resuelva, pues ya me dirán ustedes”, señaló. Frente a la posibilidad de acelerar administrativamente los trámites, planteó una pregunta central: “Se hablaba de la posibilidad de reforzar administrativamente a las personas de la Policía Nacional, de los servicios de extranjería para agilizar los trámites y donde sean tres meses puedan ser dos semanas o quince días. Pero dos semanas o quince días, ¿en qué condiciones y quién tutela a estas personas?”.
Otro de los fenómenos que describió está relacionado con los conflictos entre grupos de origen magrebí y subsahariano. Según explicó, “los conflictos entre magrebíes y subsaharianos suelen ser clásicos” y existen diferencias respecto de las posibilidades de acceder a protección internacional, dado que en muchos países situados al sur del Sahara existen conflictos bélicos que pueden dar lugar a pedidos de refugio.
En cuanto a las denuncias de agresiones sexuales, Coronado Navarrete fue contundente al referirse al caso de una niña de 10 años mencionado durante la entrevista. “No se sabe si es un marroquí, si es incluso una persona de Ceuta, natural de aquí de la ciudad autónoma. Bueno, en cualquier caso es un degenerado y no merece ningún tipo ni de comentarios ni de empatía”, afirmó. Al mismo tiempo, señaló que ya se habían denunciado otros hechos contra mujeres que ingresaron recientemente a Ceuta: “Se habla de al menos cuatro o cinco casos que están siendo investigados por las autoridades españolas de chicas que entraron hace dos semanas y que han sido violadas por compatriotas suyos en el suelo español”.
Pero uno de los puntos más fuertes de su análisis estuvo relacionado con el papel de Marruecos y la posibilidad de que una concentración de semejante magnitud pudiera producirse sin que las autoridades del país vecino tuvieran conocimiento de lo que estaba ocurriendo. “Se hablaba de las mafias que habían organizado todo esto y yo voy a lanzar una pregunta al aire: ¿alguien cree que, imaginemos, una operación coordinada del cártel de Medellín, el cártel de Sinaloa, la Cosa Nostra sería capaz de concentrar a 90.000 personas en un paso fronterizo sin que los servicios de inteligencia de ese país se dieran cuenta?”, cuestionó.
El periodista reconoció la existencia de redes dedicadas al tráfico de personas, pero puso en duda que puedan explicar por sí solas una movilización de esa magnitud. “Conocemos a traficantes de carne, porque no merecen otra clasificación, que en pequeñas embarcaciones, motos acuáticas, acercan, franquean la división marítima entre Ceuta y Marruecos, tiran a los inmigrantes al agua previo pago de una serie de cantidades”, explicó. Sin embargo, insistió en que resulta difícil imaginar que esas organizaciones puedan concentrar por sí mismas a decenas de miles de personas sin ningún tipo de conocimiento por parte de los servicios de seguridad.
Para graficar su planteo, comparó la situación con la frontera entre México y Estados Unidos y afirmó que sería difícil aceptar que una concentración de 90.000 personas pudiera producirse allí sin generar interrogantes sobre el papel de los servicios de inteligencia. “Creo que habría muchas preguntas que hacerse sobre la intencionalidad o la colaboración o no de los servicios secretos de México”, señaló.
Coronado Navarrete también cuestionó la respuesta de Marruecos y puso el foco en el despliegue que las autoridades del país vecino podrían realizar para controlar nuevas entradas. “La imagen de Marruecos ha quedado tremendamente debilitada. Ellos siguen presionando al Gobierno de España”, afirmó, en un contexto que también considera particularmente complejo para el presidente Pedro Sánchez por las dificultades políticas y judiciales que atraviesa su administración.
En ese marco, consideró que un eventual despliegue marroquí para impedir una nueva entrada masiva podría funcionar como una estrategia para recuperar la imagen internacional del país. “Si mañana Marruecos presume de que efectivamente ha conseguido controlar una entrada masiva, una invasión en Ceuta, ¿por qué no fue capaz de controlarlo hace 15 días?”, se preguntó. Y dejó planteado el interrogante que, a su criterio, atraviesa toda la crisis: “¿Por qué no podías controlarlo hace 15 días o es que a lo mejor te interesaba no controlarlo hace 15 días y controlar mañana algo que no sabemos qué base real tiene?”.