El creador de Ojos en Alerta explicó en la 99.9 cómo funciona la herramienta de prevención del delito que ya utilizan más de 1.200.000 personas en 110 ciudades. Remarcó que el vecino tiene un papel central para detectar situaciones sospechosas y advirtió que el sistema necesita recursos municipales, centros de monitoreo, patrullas y respuestas rápidas para generar confianza.

Ojos en Alerta nació hace diez años en San Miguel como una herramienta para combatir el “no te metas” y lograr que los vecinos informen cuando detectan situaciones sospechosas en la vía pública. Su creador, Cristian Méndez, explicó en la 99.9 que el sistema permite que cualquier persona, a través de un contacto directo de WhatsApp, se comunique con el centro de monitoreo del municipio y envíe audios, fotos, videos, ubicaciones o mensajes de texto.
“Esto fue diseñado hace 10 años en San Miguel desde el área de comunicación para luchar contra el no te metas, contra el que la gente no avisa cuando ve algo. Sobre todo, y digo sobre todo porque también se usa para persecución del delito, pero sobre todo para prevenir el delito, para llegar antes”, sostuvo Méndez. Y marcó una diferencia entre las funciones policiales y municipales: “Perseguir el delito, que es la acción que hace la policía, es llegar tarde para el municipio que se encarga de la prevención”.
En ese sentido, explicó que Ojos en Alerta busca que los ciudadanos tengan una participación activa en la seguridad. “Lo que tratamos de hacer es no solo darle una herramienta al vecino, que es un WhatsApp, un número de teléfono, no para que llame, sino mande audio, foto, video, ubicación o texto, sino para agudizar el ojo para que vea situaciones sospechosas”, indicó.
Méndez remarcó que el vecino posee una información que difícilmente pueda obtener un sistema de cámaras por sí solo. “Hoy la gente no identifica a la policía como un agente de prevención, lo identifica como de persecución, pero nos perdemos toda una parte muy grande que es llegar antes del acto sospechoso. Y eso, la verdad, lo que hace es bajar el delito. Y eso lo hemos logrado en San Miguel”, afirmó. Actualmente, según detalló, Ojos en Alerta funciona “en 110 ciudades de la Argentina” y es utilizado “por más de 1.200.000 personas”.
Para acceder a la herramienta, el vecino debe realizar previamente una capacitación. “El número no está en las redes sociales, en los carteles. Vos para que te den el número tenés que hacer una capacitación, que más que capacitación es lograr que el vecino se dé cuenta que es parte de todo esto”, explicó Méndez.
El creador de Ojos en Alerta también puso el acento en las obligaciones de los ciudadanos. “Todos pedimos que se solucione la seguridad, pero no participamos. Nosotros estamos convencidos, que tenemos como ciudadanos derechos y los pedimos con el bombo en la plaza, pero también tenemos obligaciones”, señaló. Y agregó: “La verdad que es nuestra obligación cuando vemos algo raro en la vía pública informárselo al Estado”.
Para Méndez, la participación vecinal debe estar acompañada por una estructura estatal que permita responder rápidamente. “Así como se necesita un vecino atento que nos avise, se necesita que el Estado tenga recursos. Recursos para perseguir el delito, la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y recursos para prevenir el delito desde los municipios, con un centro de monitoreo y una guardia urbana”, planteó.
Ante el planteo sobre las dificultades que tienen los centros de monitoreo para detectar por sí mismos determinadas situaciones, Méndez insistió en la importancia de la inteligencia del vecino. “Nosotros ahí ponemos la carga de la responsabilidad más en el vecino, que tiene inteligencia real, no artificial. Porque desde una cámara, ver un robo, ver una situación sospechosa, es muy complejo. Ni aunque estés preparado, digamos, por una cuestión tecnológica”, explicó.
“Acá lo importante es que el vecino sabe que hay un auto deambulando por ese barrio, que es de él, que conoce su gente y que sabe que esas personas no son de ahí. Y esas personas sospechosas, nada cuesta que venga una patrulla municipal y los identifique. Tan simple como eso. Es tratar de llegar antes y resolver los problemas antes de que sucedan”, sostuvo.
Méndez destacó que el modelo ya fue implementado en distintos puntos del país y también fuera de la Argentina. “Ojos en Alerta no funciona nada más que en Buenos Aires. Funciona en Mendoza capital, en Córdoba, en 50 ciudades y Córdoba capital, funciona en Pinamar, funciona en San Isidro, funciona en Yerba Buena, Tucumán. Son muchas ciudades las que tienen esta herramienta”, detalló. También señaló que el sistema llegó a una ciudad de Uruguay.
Respecto del vínculo entre los distintos actores del sistema de seguridad, Méndez planteó que cada uno debe cumplir su función. “Si uno persigue a los delincuentes poniendo en juego su vida, los atrapa, los mete presos y el juez los larga enseguida, es un problema. Pero esto se trata de eslabones de una cadena”, sostuvo.
“Que la Justicia, que es un eslabón, lo haga mal, no quiere decir que hoy el municipio o la policía, que es otro eslabón, lo haga mal. Cada uno tiene su tarea y tiene que hacer lo mejor posible. Hay vocaciones atrás y creo que tiene que suceder de esa manera”, agregó.
Al referirse específicamente a la estructura necesaria para aplicar Ojos en Alerta en un municipio, Méndez fue directo: “El municipio se hace cargo de la prevención del delito, recibe la información y destina los recursos que sean necesarios para resolver el problema”. Según explicó, dependiendo de la situación, la respuesta puede involucrar a “Tránsito, Defensa Civil, ambulancia o patrulla municipal, Guardia Urbana, para hacer un requerimiento de una actitud sospechosa”.
Y puso un ejemplo concreto: “Si la actitud sospechosa me parece que tiene un arma, bueno, debería mandar una patrulla municipal que tenga un policía adicional pagado por la comuna, como tenemos en San Miguel, como tienen en San Isidro, como tienen en Pinamar o en Córdoba. La realidad es esa, el municipio se hace cargo de la prevención, pero también si es necesario perseguir, lo persigue”.
Para el creador de la herramienta, la velocidad de respuesta es determinante. “Vos tenés que estar a cinco minutos de cualquier lugar del distrito para que esto funcione”, remarcó. Y dejó una advertencia que considera central para cualquier municipio que quiera implementar el sistema: “Ojos en Alerta no funciona si no hay recursos atrás. No podés generar confianza en la gente”.
“Si no hay recursos reales, si vos le decís a la gente ‘escribime por WhatsApp para cuando veas algo raro’, pero yo llego a las dos horas y media, no te van a llamar más”, graficó.
Finalmente, Méndez sostuvo que el problema de la seguridad excede a una ciudad determinada y que la participación ciudadana debe ser parte de la respuesta. “Así como hay un problema grave en Mar del Plata de seguridad, hay un problema grave de seguridad en toda Latinoamérica. Lo digo porque he viajado mucho por Latinoamérica con este tema y todo el mundo está preocupado”, afirmó.
“Esto es la solución. Yo creo que esto es algo más que se puede hacer en seguridad pública y que todo suma. Tenemos resultados comprobados, tenemos premios nacionales, tenemos premios internacionales”, concluyó. Para Méndez, el modelo requiere de una doble responsabilidad: “Necesita mucha responsabilidad de la comuna, del municipio y mucha responsabilidad de parte del vecino”.