Diego Domingorena: «Mar del Plata necesita planificar su crecimiento y dejar de gobernarse a fuerza de excepciones»

El presidente del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito IX, Diego Domingorena, advirtió que la ciudad arrastra problemas históricos de planificación urbana, cuestionó el uso sistemático de las excepciones para habilitar desarrollos inmobiliarios y reclamó una discusión de fondo sobre el futuro del territorio.

El debate sobre el crecimiento urbano de Mar del Plata volvió a instalarse con fuerza a partir de las tensiones entre los desarrolladores privados, el municipio y la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires. Para el presidente del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito IX, Diego Domingorena, el problema excede la coyuntura y responde a una ausencia histórica de planificación que hoy se refleja en inundaciones, conflictos ambientales y un modelo de expansión urbana sin una estrategia definida.

En diálogo con la 99.9, recordó su participación en la banca 25 del Concejo Deliberante, donde impulsó la creación de un Consejo Local de Hábitat, y destacó que la exposición de una vecina del barrio 2 de Abril dejó en evidencia la gravedad de la situación. «La vecina contó entre lágrimas lo que significa vivir en un barrio que históricamente tuvo inundaciones, pero que a partir de la consolidación de barrios alrededor directamente funciona como una palangana. Viven mirando el clima y levantando los muebles cada vez que anuncian lluvia», señaló.

Para Domingorena, esa realidad demuestra que «hay un no control sobre el tema agua», tanto en relación con los desagües pluviales como con los efluentes cloacales. «También pasa con las lagunas, con el Arroyo del Bosque contaminado. Técnicamente hay una realidad de la que estamos hablando», afirmó, aunque evitó ingresar en el plano político respecto del accionar de la provincia.

El arquitecto sostuvo que muchas de las dificultades actuales tienen origen en la aprobación de urbanizaciones sin contar con todas las condiciones necesarias. «Esto ha ocurrido históricamente porque excepciones se entregaron en distintos gobiernos. Quizás en esta gestión hubo una exageración y la excepción terminó convirtiéndose en la norma», advirtió.

En ese sentido, aclaró que el mecanismo de las excepciones «está dentro del juego democrático» porque es el Concejo Deliberante quien las aprueba, pero cuestionó la falta de controles previos. «Cuando uno revisa los expedientes encuentra autorizaciones provinciales que faltan, informes de impacto ambiental que no terminan de cerrar y cuestiones reglamentarias que no se cumplen. La Comisión de Obras tampoco hurga demasiado ni se compromete con estos temas», sostuvo.

Consultado sobre la posibilidad de ampliar el ejido urbano para evitar conflictos administrativos entre distintas jurisdicciones, Domingorena consideró que la discusión es necesaria, aunque insistió en que primero debe existir un proyecto integral para la ciudad. «Por supuesto que habría que ampliar el ejido urbano, pero eso requiere tener un proyecto de ciudad, requiere planificación, pensar qué ciudad queremos a futuro. Y esta gestión, por lo menos, no la ha llevado adelante», afirmó.

A su entender, el principal déficit es precisamente la ausencia de una mirada estratégica. «Hay que ampliar el ejido urbano y replantear las cartas, dar de nuevo para que estas cosas no ocurran», resumió.

Otro de los puntos que planteó fue el rol de los barrios privados dentro del desarrollo urbano. Desde una mirada técnica, sostuvo que este tipo de urbanizaciones «crean barreras e inaccesibilidad» y ponen en discusión el concepto mismo de ciudad. «Habría que debatir si un barrio cerrado es parte de la urbanidad de una ciudad. Lo que hacen es generar barreras y no es la ciudad que uno pretende», explicó.

En esa línea, reclamó abrir un debate que, según dijo, la ciudad viene postergando. «Son discusiones que no nos permitimos tener y que tenemos que llevar adelante para ver qué es lo que más conviene y qué es lo que la ciudadanía pretende. La ciudad es de todos y eso no es un cliché», expresó.

Como referencia, señaló que en numerosas ciudades europeas la planificación urbana avanza hacia modelos con mayor presencia de espacios verdes y menor protagonismo del automóvil. «Cuando uno visita ciudades europeas se deslumbra con esas cuestiones. Se tiende a ir hacia lo verde, a correr el automóvil. Con un barrio cerrado dentro del ejido urbano estamos yendo en sentido contrario», concluyó.