El exembajador analizó en la 99.9 el vínculo entre la Argentina y la administración de Donald Trump, cuestionó el “caos” que atribuyó a la Casa Blanca y planteó que el país debe sostener una relación estratégica con Estados Unidos independientemente de quién ocupe la presidencia. También destacó el nuevo enfoque sobre Malvinas y el Atlántico Sur, aunque advirtió que debe estar acompañado por una política regional que incluya a Brasil, Uruguay y Chile.

El exembajador argentino en Estados Unidos Diego Guelar analizó en la 99.9 el escenario internacional y la relación de la Argentina con la administración de Donald Trump. Frente a las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien destacó a la Argentina como un aliado de Estados Unidos en Sudamérica, Guelar marcó una diferencia entre una relación institucional y el vínculo personal entre presidentes.
“Creo que la característica está más ligada a la vinculación personal que a lo estratégico con los Estados, que tiene que ser el objetivo de una relación permanente. Nuestra relación es con Estados Unidos. Debe ser con Estados Unidos y no con una administración en particular”, sostuvo.
El exdiplomático consideró que la centralidad que Trump le otorga a los vínculos personales constituye una característica de su gestión. “Él ha hecho un foso con sus aliados más importantes a partir del no sometimiento o la no adhesión de jefes de Estado y presidentes a su figura personal”, afirmó. Para Guelar, se trata de “una característica de arbitrariedad que caracteriza a esta etapa de la política interior norteamericana”.
En ese sentido, planteó que este período podría estar llegando a su final y que Estados Unidos deberá posteriormente recomponer sus relaciones internacionales. “Yo creo que se está agotando ese período y que el próximo presidente americano va a tener una gran tarea de recomposición de las alianzas y del orden mundial para salir del caos en el que hoy estamos viviendo”, señaló.
Guelar fue particularmente crítico con la situación generada desde Washington. “Tuve el privilegio de estar dos veces embajador en Estados Unidos, estudié en Estados Unidos. Nunca me imaginé que íbamos a tener un caos semejante”, afirmó. Y agregó: “Esto es cualquier cosa menos un nuevo orden mundial. El nuevo orden mundial habrá que dejarlo para más adelante”.
Según su análisis, el problema no se presenta de la misma manera en China. “Lo mismo pasa por el otro lado, en Beijing. Claro que en Beijing, con todas las diferencias sistémicas que tenemos, pero no se genera caos desde Beijing, el lugar donde se genera y se incrementa el caos permanentemente es desde Washington. Eso es totalmente anormal”, sostuvo.
El exembajador también se refirió a la política interna estadounidense y a las elecciones de medio término. “Creo que esto va a haber, mejor dicho, no es que va a haber, hay una reacción a un año y medio de esta gestión caótica del presidente Trump”, indicó. En ese marco, mencionó la elección de noviembre y sostuvo que, según su interpretación, existe un descontento creciente con la administración.
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la cuestión Malvinas. Guelar pidió separar la reivindicación argentina sobre las islas de las declaraciones y decisiones coyunturales del presidente estadounidense. “En esto hay que separar nuestra causa nacional, Malvinas, de las declaraciones, los dichos o las acciones del presidente Trump. Creo que eso no nos ayuda”, afirmó.
“Nosotros tenemos que mantener muy claramente nuestra estrategia permanente, Malvinas, diferenciándola de estas declaraciones o de estas cosas”, agregó. Para Guelar, la Argentina no debe mezclar su reclamo soberano con otras controversias internacionales vinculadas a las declaraciones de Trump. “No podemos permitir este manoseo”, enfatizó.
El exembajador consideró, además, que la Argentina debería pensar Malvinas dentro de una estrategia geopolítica mucho más amplia. “Malvinas no es una causa nacional aislada de este contexto”, sostuvo, y destacó especialmente el discurso presidencial que puso el foco en el Atlántico Sur y la proyección antártica.
“Una política de centrar la geopolítica argentina en el Atlántico Sur es entender la vinculación central con Brasil, con Uruguay, acordar con Chile la proyección pacífica”, explicó. En esa línea, remarcó que el Atlántico Sur no puede ser entendido exclusivamente desde una perspectiva argentina: “Es un océano compartido con Brasil y con Uruguay, no somos los dueños del Atlántico Sur”.
Para Guelar, esa mirada debe formar parte de una estrategia de inserción internacional que contemple también los vínculos con las principales potencias. “Vemos la relación con Estados Unidos, con China, con la Unión Europea, pero es desde nuestra integración regional”, explicó. Y señaló que esa integración regional “hoy no existe” en los términos que considera necesarios.
El exembajador también valoró que la cuestión Malvinas haya alcanzado una mayor visibilidad internacional durante los últimos meses. En particular, destacó la repercusión de la bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas” que apareció en el campo de juego durante una celebración deportiva.
“Ese hecho tuvo esa significación de visibilización. Yo creo que hay una oportunidad, no oportunismo”, sostuvo. Según Guelar, la situación permitió instalar nuevamente el tema en la agenda internacional: “Nunca el mundo se enteró tanto de que las Malvinas son argentinas”.
En su análisis, esa visibilidad puede ser aprovechada desde una política exterior sostenida. “Hay una oportunidad, parece que el presidente la usó bien, era el momento para hacerlo, especialmente frente a la ausencia durante tres años de este eje tan importante de política exterior”, afirmó.
Guelar también consideró que el nuevo enfoque sobre el Atlántico Sur puede tener consecuencias concretas sobre otros aspectos de la política exterior y económica argentina. Frente a la discusión sobre las empresas pesqueras españolas y la aplicación de normas vinculadas a la explotación de recursos, sostuvo que el discurso presidencial puede derivar en decisiones de mayor alcance.
“Son las consecuencias del discurso. El discurso tiene consecuencias que van mucho más allá. Esa cadena tiene consecuencias que van más allá del texto del discurso, pero implicaría en su verdadera extensión un cambio muy profundo de política”, explicó.
Finalmente, Guelar advirtió sobre los riesgos de construir una política exterior argentina demasiado dependiente de las decisiones de un gobierno extranjero. “No importa quién sea el próximo presidente americano, puede ser demócrata o puede ser republicano, y nosotros tenemos que seguir adelante con una muy buena relación”, sostuvo. Para el exembajador, la clave está en sostener una estrategia propia y permanente, más allá de los cambios de administración en Washington.