Desde el IMBECU desarrollaron un servicio accesible en todo el país para detectar predisposición genética al cáncer. La especialista subrayó la importancia del asesoramiento previo y el impacto en la prevención.

La directora del Laboratorio de Biología Tumoral del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU), Laura Vargas, explicó en la 99.9 el alcance de un nuevo servicio orientado a la detección de predisposición genética al cáncer, destacando que “el estudio genético busca ayudar a esa persona a que tenga más tranquilidad en sus controles y no a sobrecargarlo con un riesgo”.
Según detalló, se trata de una línea de trabajo que el equipo desarrolla desde hace más de una década y que recientemente se transformó en un servicio disponible para toda la población: “El servicio hace pocos meses lo hemos implementado, es una línea de trabajo en nuestro instituto y especialmente en el laboratorio que venimos trabajando hace más de diez años”.
Uno de los aspectos más relevantes es su accesibilidad: “El servicio lo puede recibir cualquier persona, porque el ADN, como es estable, lo podemos enviar sin cadena de frío”, explicó, lo que permite que pacientes de cualquier punto del país puedan acceder al estudio.
Vargas aclaró además un concepto clave: “El cáncer no se hereda, aunque el nombre sea así. Lo que una persona puede heredar es un gen que desde el nacimiento no está funcionando bien y eso le aumenta el riesgo de desarrollar cáncer, lo cual no quiere decir que vaya a desarrollar cáncer”. En ese sentido, remarcó que el objetivo es identificar si una persona es portadora de una mutación genética ya detectada en su familia.
Esto tiene consecuencias directas en la prevención: “Permite a los médicos estimar el mayor o menor riesgo que tiene esa persona de poder desarrollar la enfermedad”, indicó, y agregó que esto posibilita “diseñar los controles o seguimientos adecuados a su riesgo”. Como ejemplo, señaló que una persona con predisposición podría comenzar controles antes de la edad habitual o acceder a estudios específicos como una resonancia magnética.
Consultada por el impacto emocional que puede generar conocer esta información, Vargas fue enfática: “Antes de realizar cualquier estudio genético, la persona tiene que recibir un asesoramiento genético clínico”, donde se le explican “cuáles son los posibles resultados y cuáles son los caminos que podría recorrer”. Recién entonces, cada individuo decide si quiere avanzar.
“Depende mucho de la persona, de la historia que ha tenido, de cómo ha vivido en sus familiares el desarrollo de la enfermedad”, explicó, y agregó que hay casos incluso dentro de una misma familia donde algunos quieren saber y otros no. Por eso, insistió en que “el asesoramiento genético es sumamente personalizado”.
También destacó que estos estudios no son urgentes: “Estamos adelantándonos años a que aparezca una patología”, lo que permite tomar decisiones informadas con tiempo. Incluso, en algunos casos, se pueden implementar medidas concretas de reducción de riesgo, como cirugías preventivas.
La especialista subrayó además que la genética no lo explica todo: “Uno no es solamente una sumatoria de genes del padre y de la madre, sino que uno es mucho más que la sumatoria de genes”, ya que influyen factores ambientales y epigenéticos. En esa línea, advirtió que actualmente se observa “mucha incidencia, muchos casos nuevos de diagnósticos de cáncer en personas jóvenes sin antecedentes familiares”, lo que abre nuevos interrogantes científicos.
Finalmente, Vargas explicó cómo acceder al servicio: “Cualquier persona que tiene dudas sobre su riesgo, lo peor es quedarse con dudas en estos temas, nos puede contactar por correo electrónico y nosotros lo vamos a orientar”. A partir de allí, se evalúa cada caso y, si corresponde, se indica cómo realizar la muestra, que “es a partir de un hisopado de boca, no es una muestra de sangre”.
De esta manera, el desarrollo del IMBECU se presenta como una herramienta concreta para anticiparse a la enfermedad y mejorar la calidad de vida, siempre bajo un enfoque que prioriza la información, la decisión individual y el acompañamiento profesional.