España deja sin agua a la región más pobre de Portugal: “Esto puede ser nuestra ruina”

España ha hecho este año algo inaudito: retener gran parte del caudal del río Tajo que está obligado a transferir a Portugal y soltarlo de golpe a última hora. El efecto es catastrófico.

La región más pobre de Portugal se ve abocada a la ruina más absoluta y el responsable de esa estocada mortal, dicen, es España. “No nos habían hecho esto en más de 40 años, no lo entendemos”, protestan desde el país vecino. Se refieren a la asfixia premeditada del río Tajo una vez abandona suelo español y se adentra en Portugal. Denuncian que durante todo el año hidrológico, España, o para ser más exactos la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), ha enviado a Portugal solamente el agua justa para respetar el caudal ecológico del río, muy por debajo del volumen trimestral acordado entre Madrid y Lisboa en el Acuerdo de Albufeira, firmado en 1998 y revisado en 2008, que establece un caudal anual total de 2.700 hm3 antes del 30 de septiembre. España se plantó en esa fecha con un déficit de caudal inaudito y soltó de golpe, en una especie de gran riada premeditada, todo el agua que adeudaba. Cayeron en tromba 200 hm3 en solo 15 días. Gran parte de esos hectómetros desbocados terminaron en el mar, pues era imposible para el lecho del río asumir semejante cantidad.

“El Tajo es nuestra fuente de vida. Gracias a él tenemos turismo y pesca, tenemos empresas agrícolas y abastecimiento de agua potable. El Tajo no pertenece a nadie, pero si nos lo dejan en este estado lamentable nos quedamos sin nada. Si no se encuentra pronto una solución van a arruinar nuestra economía. Hay negocios familiares que tendrán que cerrar”, advierte Armindo Silveira, portavoz del Movimento por el Tajo (ProTejo), organización que reúne a todos los ciudadanos y organizaciones en defensa del Tajo en Portugal.

En efecto, el Tajo en su tramo de entrada en Portugal, entre los distritos de Portalegre y Castelo Branco, ofrece una imagen sobrecogedora. Es la peor sequía que se recuerda en el lugar. La misma asfixia que padecen sus tributarios: el río Sever, que ejerce de frontera entre España y Portugal por el flanco oeste de Cáceres, y el Ponsul del lado norte portugués. Ambos afluentes se han convertido en un lodazal sin apenas agua debido a la brutal descarga de agua del embalse de Cedillo, que se nutre del Tajo y de sus afluentes. Los efectos sobre la flora y la fauna piscícola pueden ser irreversibles.

El portavoz de ProTejo se echa las manos a la cabeza y critica a la CHT por su “nefasta” gestión del agua de Tajo. En concreto, por anteponer los intereses de una multinacional por delante del interés público, en este caso del pueblo portugués. La multinacional es Iberdrola, que maneja el grifo del agua a través de sus dos embalses extremeños: el de Cedillo, ubicado justo en la frontera, y el de Alcántara. En ambos, Iberdrola tiene centrales hidroeléctricas. Y, en ambos, la multinacional puede retener o soltar agua en función de sus necesidades para generar energía, siempre que deje salir el caudal ecológico del río en las cantidades establecidas entre ambos países.

La Confederación Hidrográfica del Tajo asegura que “ha cumplido estrictamente con todas las obligaciones, semanales, trimestrales y anuales, derivadas del Convenio para el año hidrológico 2018-2019”, y recuerda que el responsable de atender al convenio es el Ministerio para la Transición Ecológica. La Agencia Portuguesa de Medio Ambiente (APA) también respalda a España en este punto, dice que la CHT sí ha cumplido los mínimos, pero subraya que el bajo nivel de agua en los ríos Tajo y Ponsul se debe a las “descargas extraordinarias en la presa de Cedillo para que España pueda cumplir con el régimen de flujo anual establecido por la Convención de Albufeira”.

Es decir, Portugal implícitamente culpabiliza a España del desastre y lo deja claro en esta afirmación: “El 24 de septiembre, el nivel de almacenamiento de agua en los embalses del Tajo español era inferior al 35%. A fines de agosto de 2019, España aún necesitaba entregar alrededor de 440 hm3 para alcanzar, antes del 30 de septiembre, el volumen anual completo establecido como mínimo en la Convención de Albufeira”. Para ponerlo en contexto, el embalse de Cedillo tiene una capacidad de 260 hm3. Ni teniéndolo al 100% y dejándolo seco España se habría acercado a entregar todo lo que adeudaba a Portugal. ¿Cómo lo ha hecho? Desviando caudal de otros embalses de la cuenca del Tajo, incluida su raquítica cabecera en Guadalajara.

Portugal pide agua desde febrero

“Portugal lleva pidiendo agua desde el mes de febrero, pero como Iberdrola no podía turbinar, porque en ese momento no necesitaba producir energía, no descargaba agua, y a finales del año hidrológico ha tenido que soltarla toda de golpe. Era eso o llevarse una sanción de Europa. El gran problema es que la Confederación le permite a Ibedrola entregar el canon a Portugal cuando le convenga, y puesto que Iberdrola gestiona los embalses de Alcántara (3.162 hm3 de capacidad), que abastece de agua a la ciudad de Cáceres, y el de Cedillo, tiene la llave del agua de Portugal”, explica Roberto Ramallete, activista y patrón del barco turístico Balcón del Tajo, que hace rutas por el entorno del Parque Internacional del Tajo.

“Como Alcántara estaba bajo mínimos se ha tenido que abrir la compuerta del embalse de Cedillo hasta dejarlo en un 27% de su capacidad. Un embalse de casi 300 hm3 pasa de golpe a tener 70 hm3, obligando a las especies piscícolas a convivir en una masa de agua en la que falta oxígeno y llena del gas que produce la cianosis, que se libera en concentraciones de agua muy pequeñas. Aún no hemos visto peces muertos flotando, pero Iberdrola está haciendo análisis de agua diarios cuando lo normal es que los haga una vez al mes, señal de que el asunto es grave”. Ramallete critica que este aparente descalabro se habría evitado si el ayuntamiento de Cáceres hubiera acometido hace años unas obras para bajar el nivel de drenaje en la captación de agua en la ciudad, lo que “ata ahora de pies y manos” a la confederación, que no puede soltar agua de Alcántara porque dejaría a Cáceres sin abastecimiento.

Luis Ferreira es alcalde de Castelo Branco (56.000 habitantes), capital del distrito portugués del mismo nombre. Califica de “incomprensible” la gestión que ha hecho España del agua del Tajo y sugiere una explicación inquietante: Madrid habría especulado con el caudal del río a la espera de que Europa declarase el estado de sequía. Eso eximiría a España de entregar una gota más del caudal ecológico necesario para no matar el río. Pero la sequía no se decretó y en septiembre todo era prisas. “El impacto sobre el ecosistema y nuestra economía es brutal. Dependemos del turismo y el Parque Internacional del Tajo es fundamental para nosotros. Sin agua nos quedamos sin recursos. Están destruyendo nuestro patrimonio natural”, se queja Ferreira, antes de denunciar que durante todo el año hidrológico el cauce portugués del Tajo ha experimentado “caudales bajos, poco significativos e irregulares”.

Antonio González, alcalde de Cedillo, el municipio más occidental de Extremadura y puente de paso a Portugal a través del Tajo, también cree que la confederación “echó el freno a la transferencia de agua a la espera de que se declarase el estado de sequía” y asegura que “nunca había ocurrido esto en los 44 años que hace que se construyó el embalse de Cedillo”. “El caudal mínimo trimestral que España está obligada a soltar es muy bajo”, prosigue el alcalde, en el cargo desde 1987. “Si solo entrega esa cantidad no llega al total anual pactado. Cumplir con el caudal no es suficiente”. Desde el 1 de octubre, España está obligada a dejar pasar 7hm3 semanales a Portugal.

El pasado 4 de octubre, los alcaldes afectados a uno y otro lado de la frontera se reunieron en Castelo Branco para consensuar una acción unitaria ante esta situación de emergencia medioambiental. “Los alcaldes condenan la forma como se ha gestionado los caudales en el curso de Tajo Internacional, que originan elevados perjuicios ambientales, turísticos y económicos. La situación es inédita e inaceptable, demostrando una profunda insensibilidad hacia este territorio. Los alcaldes exigen que la situación actual no vuelva a repetirse en el futuro”, expresan en un comunicado conjunto. Algunos expertos aseguran que el caudal que entra desde España a Portugal se ha reducido en un 25% en las dos últimas décadas.

Portugal también tiene su parte de responsabilidad, según los afectados. Ante la avalancha de hectómetros cúbicos que se avecinaba, debería haberse coordinado con España para detener la transferencia de 440 hm3 en apenas cuatro semanas e ir dosificándola en función de sus necesidades ecológicas y de generación de energía en sus centrales hidroeléctricas. “Tirar toda esa agua dulce al mar, sin aprovecharla, ha terminado de completar el desastre ecológico”, suspira Ramallete. Silveira, portavoz de ProTejo, lo tiene claro: “En dos meses vamos a presenciar la ruina de la economía local” en la cuenca interior del Tajo si no se toman medidas urgentes o la climatología no acompaña.